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NOTICIAS 24/06/2026

Disfrutar de las terrazas de bares y restaurantes al aire libre es algo habitual en las ciudades con buen clima, en Europa esto se va a poner difícil, ya que los establecimientos gastronómicos estarán obligados a controlar el ruido con sensores en sus terrazas.
Estas Ordenanzas de Terrazas, producen un cambio importante en la gestión del espacio público. El objetivo es el de armonizar la potencia económica del sector hostelero con la defensa del derecho fundamental de los ciudadanos a disfrutar de un entorno saludable. El texto normativo ha puesto el foco, entre otros, en la protección acústica de los usuarios.

La nueva ordenanza ha establecido puntos estrictos con respecto a la regulación técnica del mobiliario y los equipos que se pueden utilizar en las terrazas para tratar de reducir la contaminación acústica.

Con la nueva norma no solo se prohíbe el uso de cualquier sistema de amplificación sonora o audiovisual, sino que obliga a realizar ciertas intervenciones sobre el mobiliario, respondiendo de esta manera a una de las quejas más comunes entre los vecinos.

Se trata del ruido de arrastre que provocan los apoyos de mesas, sillas y taburetes, que deben contar con protecciones específicas para evitar que, al moverlas de un lugar a otro y colocarlas, realmente puedan originar malestar entre los vecinos de su alrededor.
Por otro lado, también se imponen estrictos protocolos para el montaje y desmontaje de la instalación, lo que provoca que los hosteleros tengan que adoptar una serie de precauciones al manejar los elementos para reducir el impacto sonoro.

En resumen, la normativa actual establece que el mobiliario debe contar con protecciones acústicas o fundas fonoabsorbentes eficaces con el fin de minimizar las molestias por ruidos. Igualmente, no se permite la instalación de equipos de reproducción o amplificación sonora, incluido el hilo musical y las actuaciones en directo.

Asimismo, los propietarios de bares y restaurantes tendrán que asegurarse de poner en marcha las medidas y precauciones oportunas durante el montaje, desmontaje y manejo del mobiliario para reducir la contaminación acústica provocada por impactos, arrastres o desplazamientos. En el texto se insiste de forma expresa en que el titular del establecimiento tiene responsabilidad sobre el nivel de ruido generado, el comportamiento de los clientes en la terraza y la limpieza del espacio ocupado y su entorno inmediato.

Con el fin se quiere proteger a los ciudadanos en estas zonas especialmente sensibles, como las proximidades a hospitales o residencias de mayores, el consistorio tiene la potestad para reducir los horarios de cierre incluso por debajo de la norma general, llegando incluso a fijarlos a las 23:00 horas si el impacto acústico generado así lo justifica.

Igualmente, si el funcionamiento de la terraza provoca molestias graves a los vecinos como consecuencia de un incumplimiento reiterado de la normativa en materia acústica, la infracción pasará a ser clasificada automáticamente como muy grave, lo que permitirá la retirada inmediata de las instalaciones.

Por otro lado, la nueva ordenanza fija con mayor precisión los horarios de funcionamiento, que varían en función de los días laborales, fines de semana y festivos, dependiendo de la tipología de cada zona. Son más restrictivas para reducir el impacto acústico en zonas residenciales.










