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  • 22 oct 2025
  • 2 Min. de lectura

OPINIÓN SCZgm 22/10/2025




Por Ignacio MEDINA





Hoy les traemos las opiniones de uno de los grandes de la crítica gastronómica del mundo, Ignacio Medina, exdirector de 7 Caníbales y uno de los periodistas gastronómicos más respetados, quien asevera que “Hoy se juega a figurar antes que a cocinar y rentabilizar un negocio”.


En esta columna, Ignacio Medina descubre el “chantaje” de los premios y agencias de información gastronómica: “Las grandes agencias de comunicación, en teoría, trabajan para los restaurantes, pero en realidad son las que mandan”.


Hoy se juega a figurar antes que a cocinar y rentabilizar un negocio. La lista de 50 Best en América Latina ha trastocado todo. Hay restaurantes que gastan 300.000 dólares al año en promoción. Hay dos grandes agencias que dirigen la imagen y los destinos de un gran número de restaurantes. Si quieres estar en la lista, tienes que contratar sus servicios. El destino de la información gastronómica (no lo llames periodismo) está en sus manos. Ellas deciden quién viaja a visitar qué restaurantes.


La participación en la lista representa un 30% añadido de clientes al año, pero si tú llenabas el restaurante de clientela local y ahora lo llenas de clientes internacionales, ¿eso responde a la calidad de tu cocina o a tu proyección?


El caso es que hoy cualquiera puede hacer una lista y todos se afanarán en publicar: “Estamos en el número tal”. Lo que no se plantea nadie es qué hay detrás de eso. Yo considero que Gastón Acurio ha hecho mucho más por la repercusión de las cocinas latinoamericanas que 50 Best. Y pienso que hay bases reales para su repercusión, sobre todo las despensas: la andina, la amazónica… A la cocina en sí aún le falta.


Vivimos una situación global de contrarrevolución culinaria. Hoy apenas hay cocineros interesados en la creatividad. La cocina ha dejado de ser algo que emocione para pasar a ser algo que debe generar muchos ingresos. Nunca ha habido restaurantes tan caros y con tan poco detrás de la oferta. Es importante que haya caviar, mariscos, trufa. No importa si está justificado, si aporta en el contexto, en la armonía o en las emociones que provoca el plato. La única emoción que interesa al cocinero es llamar la atención. La única emoción que interesa al cliente es sentirse privilegiado. Es la emoción del poder a través de la cocina, porque los precios están al alcance de cada vez menos gente.


 
 
 

OPINIÓN SCZgm 09/09/2025





Pablo Pizarro. Revista Moscatel.




La cadena vitícola, liderada por el valle central de Tarija, junto a Camargo, Villa Abecia y Samaipata, está experimentando una metamorfosis gracias al esfuerzo colectivo de productores, enólogos, sommeliers y entusiastas que apuestan por la calidad.


El estado actual de la industria vitícola boliviana es una mezcla de logros notables y desafíos persistentes. Por un lado, el vino boliviano ha ganado un merecido reconocimiento en competiciones internacionales, destacándose por su expresión única derivada de terroirs de alta altitud. En paralelo, el singani, el destilado de uva emblema del país, ha comenzado a ganar protagonismo en mercados extranjeros, especialmente en Estados Unidos, donde su autenticidad y versatilidad lo están posicionando como un destilado premium.


En el ámbito de los consumidores, los amantes del vino y el singani en Bolivia están mostrando un creciente interés, sumando la enogastronomía, un movimiento que combina el placer del vino con la riqueza de la cocina local. Restaurantes y chefs bolivianos han comenzado a incorporar maridajes con vinos y singanis nacionales, celebrando la biodiversidad y los sabores autóctonos del país. Este enfoque no solo enriquece la experiencia culinaria, sino que también refuerza la identidad cultural boliviana en cada copa y cada plato.


Las proyecciones para 2025 son optimistas, pero requieren de una estrategia coordinada. Primero, es fundamental consolidar alianzas entre productores, instituciones gubernamentales y organismos internacionales para fomentar la apertura de mercados y el conocimiento. Segundo, la promoción del vino y el singani en ferias y eventos globales debe intensificarse, de modo que eduque al consumidor extranjero sobre las cualidades únicas de los productos bolivianos. Tercero, el turismo enológico y las experiencias en bodegas y viñedos podrían ser un motor clave para atraer visitantes nacionales e internacionales.


La industria vitícola de Bolivia está en un punto de inflexión. Con determinación, creatividad y una visión compartida, el país tiene el potencial de convertirse en un referente en Sudamérica.


La propuesta al 2025 es hacer del vino y el singani embajadores de Bolivia ante el mundo, como parte de su rica herencia cultural y su capacidad de superar las adversidades.

 
 
 
  • 27 ago 2025
  • 4 Min. de lectura

OPINIÓN SCZgm 27/08/2025





por Simon Sinek





¿Qué define a un gran líder en el sector gastronómico? El teórico inglés de la gestión Simon Sinek sugiere que es alguien que hace que sus empleados se sientan seguros y los conecta con un círculo de confianza. Pero generar confianza y seguridad, especialmente en una economía inestable como la actual, implica asumir una gran responsabilidad.


INSPIRAR A LAS PERSONAS. 


Con el ambicioso objetivo de ayudar a construir un mundo donde la gran mayoría de las personas regresen a casa cada día sintiéndose realizadas con su trabajo, Sinek lidera un movimiento para inspirar a las personas a hacer las cosas que las inspiran.


Las perspectivas innovadoras y poco convencionales de Sinek sobre los negocios y el liderazgo han atraído la atención internacional y le han hecho merecedor de invitaciones para reunirse con una amplia gama de líderes y organizaciones, entre ellas: Microsoft, Mars, SAP, Intel, 3M, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, miembros del Congreso de los Estados Unidos, varios gobiernos... más.


Para conseguir un mejor trabajo, puede que no necesites cambiar de trabajo. Hay algo que puedes hacer que no solo te ayudará a encontrar mayor plenitud, significado y satisfacción en tu carrera, sino que también ayudarás a quienes te rodean a crear lo mismo.


Sentimos nuestros mayores logros de éxito no cuando logramos algo para nosotros mismos. Sentimos nuestros mayores logros de éxito cuando ayudamos a otros a alcanzar una meta que les importa. Si quieres conseguir un mejor trabajo, ante todo, hazte cargo de tu propio destino. Si deseas sentirte más comprometido, realizado y feliz en el trabajo, conviértete en tu obsesión por ayudar a quienes te rodean a encontrar más compromiso, plenitud y felicidad en sus trabajos.


Créalo. No solo para ti. Créalo para quienes te rodean. Como dice el proverbio, cuando remas para cruzar el río con alguien, llegas tú mismo. Todos tenemos la oportunidad de elegir ser el líder que deseamos ser. Cuando elegimos estar presentes para servir a quienes nos rodean, nos convertimos en líderes. Sin importar nuestro rango, título o posición, nos convertimos en líderes. El único requisito para ser líder son los seguidores.


Un seguidor es alguien que voluntariamente elige ir a donde tú vas. Cree en ti porque tú crees en él. Confía en ti porque tú confías en él. Quiere ir a donde tú vas. No necesitamos dejar nuestro trabajo actual para crear uno mejor.


Podemos amar a quien tenemos. Y, si resulta que es más probable que nos sintamos realizados trabajando en otra empresa o iniciando algo propio, no hay problema. Si enfocamos nuestras carreras con el objetivo de ayudar a los demás, construiremos con éxito una comunidad de personas que nos respalden y, a su vez, encontraremos satisfacción y plenitud laboral, juntos.


2. Pide a la gente que contribuya

Una vez clara la visión, un líder eficaz pide a quienes creen en ella que encuentren maneras de impulsarla. Los líderes que prometen impulsar a la gente, a la empresa o a una nación son débiles. Y la razón es simple: es una promesa que no pueden cumplir. Los ejecutivos y los gobiernos no son lo suficientemente fuertes como para impulsar culturas enteras. Su responsabilidad es recordarnos hacia dónde nos dirigimos, allanar el camino, encontrar los recursos y apoyar a todos los que se han comprometido a impulsar la visión. Son los líderes de primera línea quienes hacen el trabajo pesado. Y eso es positivo. Les da a todos la sensación de estar contribuyendo a algo más grande que ellos mismos.


Cuando nuestros líderes no invitan a la gente a unirse (y solo se unirán si la visión es clara e inspiradora), la gente se cruzará de brazos y esperará que los líderes lo “arreglen”. Una receta segura para el fracaso y el descontento. Cuando, por el contrario, nuestros líderes nos piden ayuda, nos convertimos en emprendedores, innovadores y guardianes de la visión. Esto, a su vez, sienta una base sólida para que el trabajo avance más allá del mandato de cualquier líder.


3. Escucha el significado, no las palabras.

Cuando la gente exige algo, no significa que los líderes deban concedérselo. Lo que hacen los buenos líderes es esforzarse por comprender por qué la gente pide lo que pide. El voto del Brexit es un ejemplo perfecto. Demasiadas personas que votaron por la salida del Reino Unido de la UE no votaron realmente por el Brexit (la cantidad de búsquedas en Google tras la votación de “¿qué es la UE?” es una pista). Lo que la gente expresaba era un sentimiento de olvido.


Expresaban inseguridad por su futuro. Expresaban frustración por la desigualdad de ingresos. Este era un mensaje populista que expresaba incertidumbre por un futuro para el cual sus líderes no ofrecían ninguna visión. El problema es que algunos políticos con motivaciones políticas optaron por movilizar a la gente contra algo. Lo cual es mucho más fácil, pero cuidado con lo que deseas.


4. Considere este su último trabajo

Cuando un político está motivado para su reelección, lo notamos. Cuando un ejecutivo actúa para proteger su propia bonificación, lo notamos. Cuando un colega se esfuerza por progresar en su carrera a expensas de la nuestra, lo notamos. Y cuando un líder considera su contribución a nosotros y a nuestra visión como primordial, incluso si le cuesta una elección, una bonificación o un ascenso, entonces, y solo entonces, ese líder tendrá a su gente.


Lamentablemente, esto es una de las cosas más difíciles para los líderes. Sobre todo cuando el dinero, el poder y la fama entran en juego. Es difícil para un director ejecutivo priorizar a su gente cuando los modelos de compensación a menudo lo recompensan por ponerla en segundo plano (si acaso). Los grandes líderes preferirían sacrificar sus intereses para proteger la vida de su gente y nunca sacrificarían a su gente para proteger sus intereses.

 
 
 

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