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  • 28 nov 2024
  • 5 Min. de lectura

OPINIÓN 28/11/2024






Por Ramón Freixa





La verdad es que he sido testigo de que no solo la comida alimenta el cuerpo, sino también el alma. Entre viñedos, recuerdos, añoranzas y amor, mucho amor, se encuentra un rincón muy especial del valle de Santa Ana, una de las joyas de Tarija, un orgullo para los chapacos y para los bolivianos: la bodega más legendaria, pionera de la industria vitivinícola en Bolivia, fundada por Don Julio Kohlberg Chavarría.


En este rincón de paz, se levanta una atmósfera especial, mágica e inspiradora: la Hacienda Don Julio de la Bodega Kohlberg, que da cobijo a uno de los espacios gastronómicos más carismáticos de Bolivia, cuyo chef Pablo Cassab y su equipo llevan las riendas de un frenesí gourmet que no tiene nada que envidiar a ningún restaurante posicionado en los mejores rankings mundiales. Este espacio no podría tener otro nombre que “ATMÓSFERA”, donde los platillos que salen de sus hornos, fogones, sartenes y cazuelas alimentan, además del cuerpo, el alma.


Cuando afirmo que se alimenta también el alma, es que Cassab ha conseguido las tres premisas de un chef virtuoso: la sabiduría, la confianza y la humildad. Confianza es la palabra clave. “ATMÓSFERA” by Kohlberg se ha convertido en uno de los espacios gastronómicos más agradables de Bolivia, para una comida plácida, innovadora y gourmet. Contribuyen el espacio entre las mesas, el patio, la terraza, los rincones de pasto, y la vista a las viñas en las que se acogen a los comensales; por ende, todo con un equipo en cocina y servicio amable para ofrecernos un abanico gastronómico sin sobresaltos y moderno, basado en buen producto bien tratado y de proximidad; con una propuesta saludable, razonable y agradable.


Además, tuvimos la suerte de que Cassab, en un triple salto mortal imposible en el filo del periodismo y la gastronomía, puso una genial puesta en escena donde se hace realidad la infografía o boceto con que presenta cada plato: por un lado, un plato real para que se pueda captar con los cinco sentidos, y por otro, la infografía o boceto.


Entre el boceto y la realidad no hay diferencia. Es una transformación mágica a la par que real, donde el arte del “crayón y los colores” se convierte delante de tus narices en realidad gastronómica para que tus sentidos puedan gozar.


Podríamos decir que este joven chef nos presentó el mejor “SND” de la gastronomía. Para los neófitos en periodismo, les comento que la Society for News Design (SND) es la asociación mundial de la infografía periodística y todos los años organiza la gala para premiar las infografías en los galardones mundiales del “SND Awards”, que viene a ser el "Pulitzer" de las infografías del papel periódico y ahora de la prensa digital.


Así pues, haciendo un paralelismo entre la infografía (boceto periodístico) con lo que presenta el chef Pablo Cassab en este juego de bocetos y comida real, a Cassab se le podría dar este galardón de la “SND”.


Los periodistas, para crear una infografía e informar de manera visual la información sintetizada a través de gráficos, imágenes y texto, con el objetivo de que la comprensión de ideas y conceptos sea fácil y podamos así transmitir información importante, seguimos el siguiente proceso:


  • Seleccionar un tema.

  • Recopilar datos.

  • Decidir el diseño y la disposición.

  • Agregar elementos de diseño, como diagramas, gráficos e ilustraciones.


Este mismo proceso es el que Cassab hace realidad en el papel y luego en sus platos. Siguiendo este esquema, quiero en esta columna proceder a la crítica gastronómica del sorprendente menú de cuatro pasos que alimentó nuestro cuerpo y nuestra alma.



La portada o tema de este “newspaper gastronómico” fue el pan, lo que dirían los franceses “Le pain quotidien”, no un pan cualquiera en un plato chico para mojar salsas, espolear la comida en el plato o morder su costra para esperar con hambre este plato que nunca llega a la mesa. Aquí el pan pasa de ser un elemento polimorfo o decorativo a un tiempo más dentro del menú.


Recopilemos datos: pan de trigo con la curiosidad de que, en la misma masa, el pan es integral y blanco, horneado de tal forma que en su interior cada uno, en su espacio, marca su frontera blanca o marrón para la zona integral; caliente, crujiente por fuera y con una miga sabrosa en su punto de sal. Con cada bocado se levanta un “Gratias tibi Deus, Gratias tibi”. Este prodigio, cuyo diseño y disposición se presenta sobre guijarro de río, se acompaña con dos medias esferas de mantequilla: una de zanahoria y otra de mantequilla con esencia de mosto.


El siguiente tiempo fue un tartar de tomate, emulsión de pesto oxalis con el toque de la flor de borraja, rodeado de una especie de gazpacho que no era tal, ya que se trataba de una sopa fría de aceite, pimentón ahumado y garbanzos, parecida a un hummus o musabbaha. Y una fina teja tostada de pan de campo presentada sobre una incrustación de la piedra soporte. O sea, tres elementos que se presentan por separado, pero que se juntan los dos primeros en el pocito del tartar y se comen rebanando esta mezcla con la tostada.


En boca, esta propuesta de Cassab nos ofrece una explosión de sabores, cada cual más idóneo, que conjugan una sinfonía de dejillos o tonadas alegres, suaves y melodiosas, a la par que muy marcadas en las papilas gustativas. Una conjugación perfecta de aromas, sabores y texturas suaves y embriagadoras que se potenció con el vino que le acompañaba: el RAÍZ TANNAT de Kohlberg.


El vino, con sus sutiles notas de madera tostada y especias en nariz, presentaba una sólida estructura y una marcada gabela tánica, además de sutiles notas minerales. En el retrogusto, se apreciaban toques de regaliz, cacao y chocolate amargo, terminando con un prolongado caudalí.


Proximidad y lejanía se daban la mano en el tercer tiempo, con el paiche con salsa de azafrán y un toque de tomate, acompañado por un puerro cilíndrico multicolor confitado con emulsión de espinacas, paiche y calamar. El objeto del deseo, el paiche, parecía pescado en el mismísimo Guadalquivir, cosa imposible, ya que este pescado se da en el Beni, principalmente en los ríos Abuná, Madera, Orthon, Madre de Dios, Beni, Yata, Mamoré e Iténez. Por tanto, no logro descubrir la genialidad culinaria del equipo de “ATMÓSFERA” al presentar en Tarija un pescado con estas características, que parecía recién sacado de las mismísimas aguas del Madre de Dios. Con este comentario creo que lo digo todo; y si además este paiche venía de la mano de un vino estrella, el STELAR cosecha especial elaborado con la variedad Ugni Blanc, apaga y vámonos, para aplaudir con las orejas.


Como cuarto paso y remate final, Cassab nos invitó, como dice el dicho francés, “Venez profiter d'un moment de gourmandise dans une atmosphère conviviale.”, que podríamos traducir como: “Ven y disfruta de un momento de gula en una ATMÓSFERA agradable”. La verdad es que caímos en la tentación y cometimos este pecado al degustar unas setas de diseño “achampiñonadas” de chocolate blanco plantadas sobre un sablée de almendras, con su interior de biscuit de cacao, mousse de setas, acompañadas por helado de chocolate elegantemente cubierto con flores comestibles y maridado con el SYRAH SINGLE VINEYARD.


Aquí sí, además de la amalgama de sabores, este postre correspondió con un ir y venir de distintas texturas: terrosas, crujientes, melosas y casi líquidas. La verdad es que crear un dulce así, para cerrar esta ópera gastronómica, solo está en la mente y en el “savoir-faire” de un chef icónico y premium que, además de alimentar el cuerpo, alimenta el alma.

 
 
 
  • 27 nov 2024
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 2 dic 2024

OPINIÓN 27/11/2024



Por Ramón Freixa






LISTAS OFICIALES RANKINGS AWARDS GASTRONOMÍA / Estamos a final de año, donde los rankings del sector gastronómico, y los medios y RRSS se hacen eco de las estrellas Michelin, los 50 Best R; los galardones de las Academias Iberoamericanas de Gastronomía y de la Real Academia de Gastronomía del Reino de España, los premios de Fine Dining Magazine y nosotros, que somos mucho más modestos con nuestro TOP5SCZgm para restaurantes y chefs de Santa Cruz que se sabrán a mitad de diciembre.


Ya podemos consultar los premios más importantes como las estrellas Michelin 2024 de España, donde Barcelona y Cataluña se convierten en el epicentro de la gastronomía española. Este año asistimos al incremento de reconocimientos en España, que, con 1,251 establecimientos seleccionados (1,257 si contamos los de Andorra) y un total de 292 presumiendo de nuestras preciadas Estrellas (una de ellas en Andorra), se ha consolidado, merecidamente, como uno de los destinos más apetecibles y atractivos del mundo. El gran triunfador de la velada es Casa Marcial, el nuevo tres Estrellas MICHELIN, pero tras él hay tres deslumbrantes dos Estrellas (Alevante, LÚ Cocina y Alma y Retiro da Costiña).


Y en Francia la selección de Francia 2025 se dará a conocer el lunes 31 de marzo en Mosela, en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz. El evento se transmitirá en directo en los canales de YouTube y Facebook de La Guía MICHELIN.


En cuanto a Iberoamérica, en los awards 50 Best 2024 sobresale la chef boliviana Marsia Taha Mohamed, quien ha declarado que: “¡Estoy súper sorprendida, súper agradecida y súper feliz! También tengo un gran sentimiento de responsabilidad. Esto significa mucho no solo para mí, sino también para la gastronomía de mi país. Es una gran oportunidad para mostrar la cocina boliviana”.


La lista de los 50 mejores de la región en 2024 anunciada por la organización The Latin America's 50 Best Restaurants: son Don Julio (Buenos Aires, el mejor de Argentina), Maido (Lima, el mejor de Perú), El Chato (Bogotá, el mejor de Colombia), Kjolle (Lima), Boragó (Santiago, el mejor de Chile), Celele (Cartagena). El restaurante boliviano GUSTU quedó en la posición 38 de los 50 Best.


También la chef cruceña Camila Lechín ha estado en la cresta de la ola: fue nombrada una de las ‘50 Best Chefs’ de América Latina por la reconocida revista Fine Dining Lovers, la más influyente en el rubro culinario. Y Lechín también ha sido finalista nominada en los importantes III galardones de Gastronomía Sostenible de la Academia Iberoamericana de Gastronomía 2024 al estar comprometida con el empleo de prácticas ecológicas, que incorpora ingredientes locales y métodos sostenibles en cada plato, promoviendo el respeto por la biodiversidad.


Analizando a profundidad estos rankings, nos preguntamos: ¿Qué pasa con los restaurantes y chefs que conocemos que son mucho mejores de los que aparecen en los rankings y no están registrados en estas listas? ¿Cuáles son las causas?... Es un misterio, pero de todos es conocido que hay Chefs CHIP (Chefs Iconos & Premium) que no están y también hay “Chefs traviesos” que no se dejan manejar por intereses de algunos de estos organizadores. Si bien los rankings muestran una realidad palpable, a la par que subjetiva, presentan un abanico donde muchas y distintos ojos de los expertos pueden o no coincidir. Pero más vale tener estas varas de medir y no la sonsonería de los neófitos influencers gastronómicos.


 
 
 

OPINIÓN 27/11/2024






Por María Nicolau




En las recientes inundaciones de Valencia, el tazón de caldo que se prepara para una vecina o un amigo que acaba de perder a un ser querido no va destinado a satisfacer su necesidad de agua con nutrientes, sino a hacerle saber que no está solo


La vida, para mí, no está tanto en las noches de agosto al aire libre como en las tardes de noviembre en casa, cuando el alma se cobija del frío y se repliega en su alcoba, dentro del cuerpo, como un gato se enrolla sobre sí mismo y se deja caer en una mantita puesta sobre un cojín. Entonces se asienta, y la noto. Tiene la misma luz cálida, mantecosa y crepuscular de las llamas que refulgen en la chimenea encendida. Pesa exactamente igual que un cuenco de crema de calabaza caliente sostenido entre las manos.


¿Podría cargar al perro en brazos si de súbito viniera una riada catastrófica a llevárselo todo? ¿Se dejaría coger sin forcejear? ¿Se estaría quieto mientras tiran de nosotros con un gancho cogido a un cable hacia un helicóptero? La de cosas que se plantea una cuando no saber qué hacer ni qué decir... Hija me devuelve a tierra firme. Demanda un poco más de crema de calabaza para su bol.


Toda mi vida ha girado en torno a la cocina. Le he dedicado más de 25 años de profesión a cambio de dinero. De lo que he ganado, he invertido la mayor parte en visitar restaurantes o comprar para guisar. Tengo tres pares de pantalones tejanos y los tres están a punto de cumplir la mayoría de edad. Nunca he encontrado una inversión que me ofreciera un retorno comparable al que me dan cocinar y comer. Y, aun así, la cocina, desnuda de todo lo que no sea estrictamente ella misma, cuando se reduce a una sucesión de fórmulas que combinan grados, gramos y minutos, no me interesa lo más mínimo. No compro recetarios como no leo diccionarios. Ahora bien: cuando la cocina se hace verbo y se transforma en acción encarnada, entonces no puedo creer que exista otra disciplina tan al alcance de todos nosotros, con independencia de nuestros talentos; tan parte de todas y cada una de las vidas cotidianas; tan útil para canalizar y sublimar lo mejor de la condición humana; tan capaz de expresar, de contar con elocuencia, de alcanzar adonde las palabras no llegan.


Hemos visto en las imágenes de Picanya a grupos de migrantes acabados de llegar de Afganistán, Siria, Georgia o Venezuela, hasta ahora alojados en un recurso social de Cruz Roja hoy completamente inundado, cocinando sin agua corriente y sin luz, en fogatas en la calle, los guisos tradicionales de sus países de origen con los ingredientes que han podido salvar de la devastación causada por la DANA, para repartirlos entre quienes hoy son sus vecinos.


Hemos leído las palabras de Ricard Camarena, que lleva días repartiendo tráilers con decenas de miles de raciones de comida por día entre los afectados por el desastre: “Si solo puedes sacar barro, pues saca barro. En siete días lo estaré quitando yo. Pero estar al servicio de los demás y ver que con lo que haces puedes mejorar en algo su vida es de las cosas más bonitas que hay. No hay una sensación que supere a esa”. También nos lo han contado Begoña Rodrigo: “me hice 40 viajes con mi moto para repartir bocadillos y dar abrazos”; y Vicky Sevilla: “estamos entre ayudando y en shock. La impotencia que sentimos es enorme, así que nos ponemos a cocinar, que es con lo que más podemos apoyar”.


En todas estas escenas sale a relucir esta cualidad de la cocina de servir no sólo para proporcionarle a un cuerpo-máquina destinatario las sustancias que necesita para seguir funcionando, sino también, y primordialmente, para alimentar al alma con motivos para seguir viviendo. Al alma de quien recibe la cocina y al alma de quien la ofrece.


El tazón de caldo que se prepara para una vecina o un amigo que acaba de perder a un ser querido no va destinado a satisfacer su necesidad de agua con nutrientes, sino a hacerle saber que no está solo, que le acompañas en el sentimiento, que tu hogar es refugio, que querrías aliviar su dolor; y a la vez calma la sensación de vulnerabilidad e impotencia del que no sabe qué decir.


La sopa de arroz con una hoja de laurel que se cocina cuando un hijo está pocho significa “quiero que te pongas bien, y necesito sentir que estoy haciendo algo útil para conseguirlo”, contra el Coco Terribilis de las madres y los padres, que es esa fiebre inexplicable que no se va. La sopa de arroz funciona por el mismo principio activo sanador bidireccional que da poderes a la tirita: anuncia que alguien atento ha pasado por allí y ha querido dejar constancia de ello con un lacre de tela rectangular estampado de Star Wars o de Peppa Pig que reza “mamá está pendiente y se ocupa, aunque no sepa exactamente qué pasa ni cómo arreglarlo”.


El fuego de la cocina calienta por igual a quien lo prende y a quien se lo encuentra encendido. Llega hasta a aquellos que lo vemos, preocupados, desde lejos. Gracias. Que no se apague nunca.


FUENTE: Maria Nicolau / El Comidista

 

 



 
 
 

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