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  • 26 nov 2025
  • 4 Min. de lectura

GASTROTOUR SCZgm 26/11/2025


Hoy le traemos la entrevista que El Deber realizó a nuestro director de la ACADEMIA BOLIVIANA DE GASTRONOMÍA, Fernando Catalán, y referee del Concurso de Paellas de Valencia; el carismático chef español de la UDI y de Para Ellas, sí, también es nuestro, porque es el creativo que diseña los cursos de cocina que se imparten a través de las páginas de tu revista de los miércoles.


Aterrizó en Santa Cruz hace más de siete años, es la primera ciudad donde se ha establecido desde que salió de su tierra natal. Asegura que fue la ciudad la que lo eligió y no al revés. Después de visitar varios países europeos, decidió cruzar el Atlántico para llegar a América y aquí se ha instalado. Se siente un cruceño más, desde su primera conexión con la ciudad de los anillos.


Nacido en Valencia hace 36 años, hijo de Luna Cerdá y Fernando Catalán, es profesional de hostelería, titulado en cocina y procesos de restauración, con una trayectoria profesional de 16 años dedicada al sector gastronómico.


Es coordinador de la Escuela de Gastronomía y Turismo de la Universidad para el Desarrollo y la Innovación desde 2016, y docente de Taller de cocina básica, Taller de alimentación colectiva, Taller de cocina clásica, Diseño de evento, menú y carta, Taller de cocina de vanguardia y producción de eventos gastronómicos.


¿A qué edad empezó a interesarse en la cocina?


Siempre me gustó y lo disfruté, aunque no me lo planteaba de manera profesional; en mi entorno, el interés por la gastronomía es algo con lo que viví desde niño.


¿Quién le dio el puntapié inicial para que se anime a meterse entre las ollas?


Cuando estudiaba, los fines de semana trabajaba en un restaurante y ahí empecé a ver la hostelería con otros ojos. Lo disfrutaba mucho, me llamaba la atención toda la coordinación, precisión, trabajo en equipo y concentración que requería. Era algo como un caos sincronizado que me fascinó.


¿Qué ingredientes ha descubierto últimamente y no puede dejar de usar?


Casi cada día descubro cosas nuevas y más cuando estás en un país que tiene tanto que ofrecer. Me gustan las hierbas, quirquiña, huacataya… los ajíes.


¿Tres cosas que no pueden dejar de estar en su espacio o cocina?


Paños, afilador de cuchillos y Coca-Cola.


¿Tres cosas que no le agrada que estén?


Personas con dejadez, flojera e indiferencia. Te arruinan cualquier elaboración; en cuanto ves indicios, debes sacarlas inmediatamente de la cocina.


¿Qué plato de su infancia reinventaría?


Seguramente los macarrones que nos daban en el colegio, era una cosa horrible; esos, si pudiera, sí los reinventaría.


¿Por qué plato le gustaría ser recordado?


Más que por un plato concreto, me gustaría saber que he podido aportar a que la gastronomía boliviana tenga el valor, reconocimiento y visibilidad que merece. En mi caso, intento formar profesionales capaces de exprimir al máximo sus capacidades y que valoren y lleven en alto su cocina por el mundo.


¿Siempre quiso enseñar o cómo llegó al oficio de docente?


Sinceramente, nunca me lo había planteado; mi vida profesional siempre estuvo ligada a restaurantes y hoteles. De hecho, había rechazado la docencia en anteriores ocasiones; era algo que no me llamaba la atención. Por casualidades, acabé dando clases y lo disfruté muchísimo. Tienes que cambiar completamente la mentalidad respecto al trabajo en un restaurante, debes actualizarte constantemente, supone un reto cada día.


¿Está desarrollando algún proyecto de investigación?


Actualmente tengo la suerte, como coordinador de la carrera de Gastronomía en la UDI, de participar y colaborar en diferentes proyectos de investigación. El de mayor envergadura, y en el que llevo unos cinco años implicado, es un proyecto de revalorización del patrimonio alimentario en la región de la Chiquitania, en conjunto con UDI y CEPAC, en el que realizamos registros, documentación y capacitaciones. Es un proyecto muy amplio, con grandes resultados como la “Ruta SaboreArte Chiquitos”, mediante los cuales ya se puede observar el impacto que ha tenido en la población. Es indescriptible.


¿Algún plato de la gastronomía boliviana que le parece fenomenal?


Si te hago una lista, no terminaría nunca y además sigo descubriendo. El que me marcó cuando llegué fue la sopa de maní, ¿cómo algo tan sencillo te puede hacer tan feliz? El picante de lengua es otro de mis favoritos, también me sorprendió enormemente el coto relleno. Me encantan los anticuchos y, últimamente, descubrí la sulka. En cuanto a masitas típicas: las llauchas, las pucacapas y el pan de arroz de Juanita Tomichá; los disfruto como niño. De cada departamento tengo mis favoritos.


¿Qué sabores nuestros lo atrapan?


Los ajíes, son tan variados y con tanta personalidad que sigues descubriendo matices y eso no acaba nunca.


¿Qué ingrediente boliviano deberíamos exportar?


Sin duda, el achachairú y el ocoró. En realidad, hay muchas frutas que tendrían una gran aceptación y demanda en mercados extranjeros.Aun así, más que un ingrediente concreto, creo que debería haber un organismo que certifique la calidad de las producciones del país para favorecer su valorización. Igualmente, las organizaciones gubernamentales tienen una asignatura pendiente en apoyo a las exportaciones; deberían dejar de hacer tanta política y empezar a hacer gestión.


¿Cuál es el plato camba que más le agrada comer?


Me gustan muchísimo el relleno beniano y el coto relleno.


¿Y cuál es aquel que no conocía?


El chicharrón de lagarto. En un principio me impactó mucho, supongo que por el impacto cultural, pero una vez probado, constaté que es delicioso.


¿Qué hace cuando no cocina?


Además de la gastronomía, tengo dos grandes pasiones: la fotografía y las motos. Intento dedicarles todo el tiempo que puedo y me ayudan a desconectar, tomar aire y resetearme.


¿Con qué postre le agradaría terminar esta entrevista?

¡Con un arroz con leche, por favor!


FUENTE: El Deber — Por Aida Domínguez

 
 
 
  • 22 mar 2025
  • 4 Min. de lectura

NOTICIAS 22/03/2025


Como muchas historias, Arianny Baldivieso, esta genial chef, en la niñez deslumbró su forma de expresión, con galletas, postres, sus sabores y aromas que despiertan la curiosidad. Si este despertar de los sentidos la familia ayuda, tenemos un porcentaje alto de estar creando una joya para este sector, y si a todo esto le añadimos viajes y experiencias en diferentes países, le hicieron entender que la gastronomía es mucho más que solo comida: es cultura, historia y sabor.


En la Universidad EE.UU., mientras estudiaba, se dio cuenta de que en su cabeza estaba llena de herramientas para fusionar creatividad con técnica y negocio; esto la convirtió en lo que es hoy, una creadora de conceptos, y estos son los que descubrimos en esta entrevista.


  1. ¿Qué sos … cocinera, chef, artista o creativa?

    Soy una mezcla de todas. Como chef, llevo el conocimiento y liderazgo; como creativa, juego con los sabores; como artista, transformo cada plato combinando colores y sabores en una experiencia sensorial.


  2. ¿Cómo defines la cocina de autor?

    Es la cocina que lleva la esencia de quien la crea. No se trata solo de recetas, sino de crear tu propia identidad bajo ciertas bases de diferentes cocinas tradicionales y transformarlas en una historia que contar a través del sabor, la técnica y la creatividad.


  3. ¿Cuándo descubriste que Dios te había dado una vocación, la de ser chef?

    Cuando vi la felicidad de las personas al probar mis platos y volvían por más. En ese momento supe que crear platos que me gustaran tanto, dándoles un toque especial, haría la fusión perfecta que siempre quisiera invitar a mis invitados especiales. Y creo que eso hace especial El Mordisco y Spritz: la cocina no solo alimenta el cuerpo, sino que crea momentos inolvidables.


  4. Revela un secreto; ¿cuál es el platillo que te guisas para vos y disfrutarlo solo vos?

    Un buen risotto de hongos con trufa negra y parmesano, siempre ocupando ingredientes de calidad para que el plato salga exquisito.


  5. Cita en tres palabras las características que tiene que tener un gran chef.

    Pasión, disciplina y creatividad.


  6. ¿Qué piensas cuando un cliente te devuelve un plato?

    Es una oportunidad de aprendizaje. Me interesa saber qué pasó, entender su percepción de qué no salió bien en ese plato, corregir el error, tratar de enmendar la situación con el cliente y mejorar. La cocina es evolución constante y hay momentos de presión donde el margen de error puede ser pequeño.


  7. ¿Qué persona te ha enseñado más para desarrollar tu profesión?

    Mis mentores en EE.UU. me enseñaron técnica, organización y respeto hacia la comida, el lugar y los invitados que recibimos cada día en el restaurante; pero mi mayor aprendizaje ha sido de los clientes. Mi socia y madre ha sido un pilar en el desarrollo de mis dos proyectos, al enseñarme pasión, paciencia, disciplina y consistencia en el trabajo día a día.


  8. ¿Cuál es el error más común que cometen los que abren un establecimiento gastronómico?

    Subestimar la importancia de la gestión y solo enfocarse en la cocina. Un restaurante es pasión, pero también estrategia y administración. Hay que cuidar mucho el costo de los platos y conocer a tu público, y retenerlo es la parte más difícil para que así se vuelvan clientes asiduos.


  9. Siempre hay algún alimento que a uno se le “atraganta”. ¿Cuál es el que no te gusta?

    No soy muy fanática de las uvas pasas en la comida salada. Respeto su uso en muchas recetas, pero prefiero dejarlas fuera de mis platos.


  10. ¿De dónde sacas la inspiración para crear un plato?

    Los viajes son mi mayor inspiración al crear un plato, los recuerdos y las emociones que sentía al probar nuevos platillos o nuevos lugares en diferentes ciudades con gastronomía icónica. Cada plato tiene una historia que contar.


En las noches de los grandes chefs te consagrarás como un referente en este rubro en Santa Cruz y en Bolivia al ser galardonada como Top 3 Chef 2024 en SCZ. ¿Cómo te gustaría que la gente te perciba?

“Como una chef que no solo cocina, sino que crea conceptos y experiencias. Alguien que demuestra que, con innovación y pasión, se puede crear un lugar donde la gente pueda tener una experiencia gastronómica deliciosa.”


Ahora has consolidado una marca, EL MORDISCO, y acabas de crear una nueva, SPRITZ, dos conceptos distintos. ¿Cómo defines a estos dos hijos gastronómicos?

“EL MORDISCO es mi exploración de sabores, donde Latinoamérica y Asia se encuentran en un mismo plato con fusiones inesperadas. SPRITZ es un escape mediterráneo en medio de la ciudad, donde la cocina moderna y la buena música crean una experiencia vibrante y sofisticada.”


La ACADEMIA DE GASTRONOMÍA Y DEL VINO DE BOLIVIA, con este acto, quiere dejar para el futuro lo que son las señales de victoria para homenajear con el símbolo del VITOR, el nombre y orgullo para la sociedad en este rubro. Las academias son las únicas instituciones aprobadas de carácter internacional en Bolivia en el sector gastronómico. Por eso, plasma en LA NOCHE DE LOS GRANDES CHEFS el emblema del VITOR. Arianny Baldivieso, con este VITOR, deja un legado y la señal de identidad por el gran y reconocido trabajo realizado en toda su trayectoria como chef en Santa Cruz.

 
 
 

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