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  • hace 6 días
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NOTICIAS 16/07/2026


La Chef Valentina Arteaga, licenciada en Cordon Bleu y Basque Culinary Center. Acaba de recorrer por los fogones de Perú, España y los Estados Unidos una aventura donde su objetivo ha sido dar a conocer la cocina boliviana en “Chipa”; nos cuenta algunos rasgos de esta experiencia, que está poniendo en práctica en uno de los mejores restaurantes de La Paz, “Phayawi”, donde hereda las recetas tradicionales para llevarlas a un absoluto gastronómico inmejorable.


Para Valentina “Bolivia, el país que lo tiene todo. Lleno de tradiciones, gastronomía, música y bailes típicos.”.


Es de estas tradiciones y cultura donde la genial chef demuestra muy bien que Bolivia es un conjunto plurinacional; por eso la cocina es también variada en cada departamento. “La comida boliviana es amplia y variada dependiendo la zona: Los Valles, el altiplano y los llanos.


Cada departamento del país cuenta con diversos platos típicos en cada ciudad. La gastronomía boliviana es conocida por su diversidad de platos que varían de zona en zona.


Valentina comenta en CHIPA que el mes de agosto es un mes muy especial para sacar lo mejor de la cocina boliviana, y este año continúa con esta tradición en su restaurante.




Gastronómicamente venimos por un lado de los españoles y por otro de los grupos indígenas, entre los que destacan quechuas, aymaras, guaraníes, chiquitanos, mojeños, etc.



Así que la comida boliviana es amplia y variada dependiendo la zona: Los Valles, el altiplano y los llanos. Cada departamento del país cuenta con diversos platos típicos en cada ciudad.



Bolivia para la Chef, es un país espectacular gracias a nuestra riqueza en cultura, gastronomía y personas. “Esto se debe a nuestra tierra fértil y sagrada que cuenta con diversos pisos ecológicos. También a nuestros productores que trabajan arduo para poder brindarnos insumos sabrosos cada temporada.”


Bolivia posee variedades únicas de tubérculos, granos, frutas nativas, hierbas, plantas medicinales y comestibles.


“Como bolivianos es nuestra responsabilidad conocer y dar a conocer el potencial que tiene Bolivia, una de las maneras para apreciar nuestra diversidad es visitando nuestros mercados.


Ya que encontrarán a las caseritas (vendedoras) vendiendo sus productos en canastas hechas a mano, saquillos azules y cajas de madera.” Nos comenta la Chef Arteaga.


En cada zona se producen distintos insumos, por ejemplo: en el altiplano: papas nativas, racacha, tunta, chuño y más tubérculos, granos como la cañahua y quinua.


En los valles los duraznos, la uva, membrillo, trigo, verduras y hortalizas. En los llanos yuca, plátano, maíz, maní, algodón, caña de azúcar y frutas cítricas.


Para ella ser sostenible en la gastronomía boliviana es “Parte de nuestra responsabilidad es apoyar a nuestros productores de la siguiente manera: Comprando lo que producen, Variar nuestras compras (no comprar lo mismo siempre), Respetando las temporadas para aprovechar el sabor del producto y así no forjar a los productores a producir insumos todo el año.”


Ve en la cocina callejera como las llauchas, salteñas, humintas, anticuchos de corazón, tamales, sándwich de palta, sándwich de chola, p’esque, pastel con api; el fricasé, la jiba, la patasca, chorizo beniano o los chuquisaqueños y muchos otros y especialmente la salteña como la avanzadilla de la verdadera gastronomía de Bolivia.


Esta es la base, pero el futuro al igual que el resto de los países del Cono Sur va hacia la evolución sincrética de la elaboración sin olvidarse de dónde venimos ni de quiénes somos.


Para la Chef paceña “la gastronomía boliviana está evolucionando gracias al boom gastronómico que existe en Latinoamérica y a los nuevos embajadores bolivianos (productores, cocineros, jefes de salón y otros) que están dando el valor y respeto que merece la comida boliviana”.


Y todo esto ya se puede ver, probar y degustar en uno de los mejores restaurantes de La Paz, Phayawi, donde la Chef Arteaga prepara la cocina boliviana tradicional de una manera espectacular.


En Phayawi encontrará muchas o casi todas las opciones en un solo menú, con la herencia de los fogones que la chef heredó de su familia.


Nadie como ella maneja los ajíes como uno de los ingredientes básicos de la cocina boliviana.


Valentina apunta a ser una de las candidatas al galardón de la sostenibilidad de la Asociación de las Academias Iberoamericanas de Gastronomía, a propuesta por la Academia Boliviana de Gastronomía.


FUENTE: CHIPA by Dozen // Redacción GMBo

 
 
 
  • 9 jul
  • 5 min de lectura

NOTICIAS 09/07/2026


Bolivia entra en la élite Michelin con Teko, el restaurante de Hans Lange Rodríguez en Alemania.


Hans Lange Rodríguez obtiene una estrella Michelin para Teko, su restaurante en Essen, y sitúa ingredientes, sabores y raíces bolivianas en la alta cocina europea.


En 2025 otro boliviano dio el primer paso en los umbrales de este galardón como chef adjunto, el chef Christopher Helmut Lewin Valdés, en el prestigioso restaurante gastronómico francés Mallory Gabsi, ubicado en París, Francia, de Puerto Suárez, Santa Cruz, que emigró a Europa donde trabajó inicialmente en oficios informales antes de forjar una sólida carrera en la alta cocina europea; y estar de segundo en este restaurante parisino que consiguió la estrella. Ahora en este 2026 nos llega una estrella 100 % boliviana en Alemania de las manos y la cocina de autor de Hans Lange.


Retrato de Hans Lange Rodríguez con chaqueta blanca, protagonista del restaurante Teko en Alemania, reconocido con una estrella Michelin por su cocina de raíces bolivianas.


La cocina boliviana acaba de ganar una nueva ventana en la alta gastronomía europea. El chef boliviano-alemán Hans Lange Rodríguez ha conseguido una estrella Michelin para Teko by Lange Rodriguez, su restaurante en Essen, Alemania, un reconocimiento que coloca su propuesta de autor entre las mesas destacadas de la Guía Michelin Alemania 2026.


El logro tiene una lectura que va más allá del propio restaurante. Teko no es solo un comedor de alta cocina en Renania del Norte-Westfalia. Es también un proyecto construido desde una identidad doble: la precisión técnica europea y la memoria culinaria boliviana. En su cocina conviven productos, aromas y referencias que trasladan al comensal a Sudamérica sin abandonar el lenguaje contemporáneo de la gastronomía europea.


El restaurante, abierto en octubre de 2023 en Essen-Rüttenscheid, ha alcanzado en poco tiempo una de las distinciones más codiciadas del mundo culinario. La Guía Michelin define su menú como una propuesta que incorpora influencias de Sudamérica y Alemania, combinando cocina tradicional y moderna en formatos de cinco o siete pases. En ese cruce de culturas se encuentra precisamente la esencia de Teko.


DOS CULTURAS, UN SABOR: LA FILOSOFÍA DE TEKO


El nombre del restaurante procede de la palabra guaraní Teko, asociada a la cultura, el modo de ser o la forma de vivir. No es un detalle decorativo: resume la ambición del proyecto. Para Hans Lange Rodríguez, la cocina no funciona únicamente como técnica, sino como una forma de contar de dónde se viene, qué se recuerda y cómo se dialoga con el lugar en el que se cocina.


Su lema, “dos culturas, un sabor”, articula una propuesta donde la formación, la disciplina y la estructura de la alta cocina europea se encuentran con ingredientes y emociones de raíz boliviana. Esa combinación aparece en platos que buscan equilibrio entre sofisticación, intensidad aromática y memoria. La idea no es reproducir la cocina boliviana de manera literal, sino llevar sus sabores a un escenario nuevo, con una lectura personal y contemporánea.


En ese mapa culinario aparecen referencias como el ají amazónico, la yuca, el cacao boliviano, el asaí, el copoazú y hierbas aromáticas de enorme carga identitaria como la huacataya o la quirquiña. Son ingredientes que conectan la propuesta con la Amazonía, los Andes y la despensa boliviana, pero que en Teko se integran en una cocina de autor pensada para el público internacional.


UNA ESTRELLA MICHELIN QUE PROYECTA LA GASTRONOMÍA BOLIVIANA


La estrella Michelin concedida a Teko tiene un valor simbólico especial porque permite que los sabores bolivianos entren en una conversación gastronómica global donde todavía no siempre han tenido la visibilidad que merecen. En un momento en el que la alta cocina busca relatos auténticos, productos con identidad y vínculos reales con el territorio, la propuesta de Lange Rodríguez llega con una voz propia y el año pasado en la Feria Gastronómica más importante de Europa se pudo vivir en el stand y las master class que llevó a cabo la Academia Boliviana de Gastronomía en Alicante (España).


El reconocimiento ha sido celebrado en Bolivia como un motivo de orgullo nacional y como una oportunidad para mostrar al mundo la riqueza culinaria del país. A través de la cocina de Teko, ingredientes, técnicas, recuerdos y productos bolivianos encuentran una plataforma en uno de los circuitos gastronómicos más influyentes de Europa.


Sabores bolivianos


En Teko se puede disfrutar platos con copoazú, asaí, cacao boliviano, zarzas, preparaciones como el Wallake o el Fricasé, el Majao, la chicha, los picantes y las distintas hierbas aromáticas que hay en el país como la huacataya, la quirquiña, que el mismo chef cultiva para su restaurante.


Los comensales se asombran de la combinación de sabores, la singularidad de sus preparaciones y la calidad de su servicio.


Esto hizo que el 23 de junio recibiera la noticia de que obtuvo su primera estrella Michelin, que es la distinción más prestigiosa en el mundo de la gastronomía.


El chef afirma que “Esto me llena de orgullo, me llena de satisfacción, pero también sé que es una responsabilidad con Bolivia, con Alemania, con mis comensales que me dieron la oportunidad de demostrarles mis raíces, mi esencia”.


El chef sostuvo que la clave para lograr esto es trabajar con el mismo amor con el que cualquier casera o cocinera de Bolivia prepara los alimentos para sus caseros, para su familia y es así como trata a cada visitante, como un integrante de su familia.


“Somos el primer restaurante boliviano-alemán en conseguir este galardón, siempre ha sido mi sueño poder ayudar a la gastronomía boliviana, ya que me siento muy enamorado y orgulloso de ello”, recalcó.


Una puerta a la gastronomía boliviana


También resulta relevante el papel del vino. La propuesta de Teko incorpora una selección de vinos de altura bolivianos, algunos procedentes de viñedos cultivados a más de 1.900 metros sobre el nivel del mar. Este detalle refuerza el relato territorial del restaurante y permite que el comensal descubra no solo sabores, sino también paisajes, altitudes y formas de producción poco habituales en la escena europea.


Alta cocina, identidad y futuro


El caso de Hans Lange Rodríguez confirma una tendencia cada vez más visible en la alta gastronomía: la identidad ya no es un adorno, sino una fuerza creativa. Los grandes reconocimientos internacionales valoran cada vez más las propuestas capaces de unir técnica, coherencia y relato cultural. Teko encaja en ese movimiento porque no intenta separar al cocinero de su biografía, sino convertirla en motor gastronómico.


Su cocina se apoya en la construcción técnica de los platos, en la integración equilibrada de sabores y en una mirada que busca que el comensal viaje sin perder precisión. No se trata de colocar ingredientes bolivianos como guiño exótico, sino de construir una experiencia en la que cada elemento tenga sentido dentro del menú.


En una escena europea altamente competitiva, obtener una estrella Michelin apenas unos años después de abrir un restaurante supone un reconocimiento a la consistencia, la ambición y la claridad del proyecto. Pero también abre una nueva responsabilidad: mantener el nivel, profundizar en el discurso culinario y seguir ampliando el espacio de la gastronomía boliviana en el mundo.


Para las nuevas generaciones de cocineros latinoamericanos, el hito de Teko envía un mensaje poderoso. Las raíces pueden dialogar con la técnica. La memoria puede convertirse en alta cocina. Y los productos de Bolivia, cuando se trabajan con rigor y sensibilidad, tienen capacidad para conquistar escenarios gastronómicos de enorme exigencia.


La estrella Michelin de Teko no solo reconoce a un restaurante en Essen. Reconoce una manera de cocinar entre dos mundos y confirma que la gastronomía boliviana tiene mucho que decir en la conversación internacional de la alta cocina.


Fuente Revista Excelencia Gourmet / Redacción GMBo


 
 
 

NOTICIAS 01/07/2026


Arapaima Bar & Brasa Amazónica es un exclusivo restaurante de cocina fusión amazónica ubicado dentro del complejo Manzana 40, en Boca Mixtura. El establecimiento rinde homenaje a los ingredientes de la Amazonía utilizando técnicas culinarias de vanguardia, así lo define Jorge Calvo, el mago de la gastronomía cruceña, que donde “pone el ojo pone la bala gourmet”.


El nombre de este establecimiento ARAPAIMA viene científicamente de “Arapaima gigas”, pescado conocido también como pirarucú o paiche, es uno de los peces de agua dulce más grandes del mundo. Nativo de la cuenca del río Amazonas, este gigante prehistórico puede superar los 3 metros de longitud y pesar más de 200 kilos. El nombre científico proviene de términos indígenas sudamericanos: "Arapaima": deriva del idioma indígena de las Guayanas.


En este nuevo y sorprendente establecimiento gastronómico ARAPAIMA, se buscan sabores amazónicos integrados a la alta cocina con un menú amazónico de cocina de autor, donde podés esperar una experiencia inmersiva que reinterpreta ingredientes ancestrales en los fogones del chef Miguel Ángel, fusionando técnicas contemporáneas con frutos, raíces y proteínas nativas, sobre todo pescados de río, siendo la piraña, el paiche o arapaima y “ni carne ni pescado” como el yacaré o lagarto de río, sus estrellas, buscando un equilibrio perfecto entre la identidad local amazónica del oriente boliviano, la vanguardia culinaria del grupo Legado Hospitality y la sostenibilidad selvática.


Lo que nos plantea el joven y gran chef ejecutivo Miguel Ángel Gutiérrez, con más de 15 años de trayectoria liderando cocinas de prestigiosos restaurantes como Jardín de Asia, Mangarosa y Bernadette. Demuestra que sus propuestas de menús a la carta, ya sea en las degustaciones, o en sala en directo y sin red, se presentan de forma versátil y eficiente y convierte los productos naturales en el “quid” de la excelencia gastronómica.


En resumen, la propuesta gastronómica de Arapaima destaca por sus ingredientes nativos que son los verdaderos protagonistas. En sus platos encontraremos productos poco convencionales pero extraordinariamente sensibles a las papilas gustativas, así como frutas exóticas como la asaí de textura cremosa, copoazú, arazá, camu camu y maracuyá. También destacan los vegetales y tubérculos: yuca, plátano verde, chivé y palmito o chonta.


Pero esta cocina no se reduce al producto de kilómetro cero amazónico, se suman las fermentaciones y distintas texturas propias e indescriptibles como espumas de copoazú, curados de paiche, reducción de tucupí y distintos tipos de emulsiones que de la mano de las técnicas de cocción logran unos sabores difíciles de encontrar en otro tipo de propuestas gastronómicas. A ello se suman los ahumados que nos llevan al tupido bosque, asados al fuego vivo y escarchados que sintetizan la esencia del producto.


Punto y aparte en Arapaima tiene alta presencia la coctelería tradicional y exótica, además del maridaje con mostos bolivianos y de otras regiones, sin dejar a un lado en esta rutina líquida las infusiones con vegetales, cortezas, humus y raíces, que acompañan a los cócteles siempre con la presencia de la fruta amazónica.



Esta cocina lleva a sala “obras de arte” acompañadas por su storytelling emocional y cultural del Amazonas y sus gentes y tribus. En definitiva, una propuesta que está muy por encima de la cultura gastronómica cruceña y no sé si el público camba está preparado para asimilar este tipo de propuesta tan excelente, propia de estrella Michelin.


Por ser el primer día y al leer la carta fue difícil poder elegir, todo era de entrada un misterio interpretativo; estábamos delante de un libreto de una “ópera prima” ante nosotros y, a modo de test o prueba, nos lanzamos por pura intuición con una entrada o piqueo “crudos de agua dulce”: ceviche de lagarto al limón Mandarina con motojobobo y chips de yuca fina y dejamos para próximas ocasiones el ceviche de Arapaima al maracuyá.


Dentro del atrevimiento y para plato central apostamos por una parte carne con una “Punta de S” servida con arroz, queso, yuca frita y ensalada. Y por otro pescado con Arapaima a las diez especies amazónicas con curry con arroz, manga y plátano verde sancochado.


Es el momento de demostrar que el cruceño ya está preparado para asumir este tipo de propuestas que rozan la excelencia, no solo en cocina y en sala con su ambiente de nuevo aggiornamento, sino que tiene la cultura suficiente para saber que este restaurante y otros tantos de nuestra capital del oriente boliviano ya tienen un nivel y calidad que no tiene nada que envidiar de nuestros entornos, de otros departamentos y de otros países.


La verdad es que nos falta fuerza para explicar esta soberbia innovación de Legado, donde tienes un buen abanico exótico para elegir desde el tartar de trucha, tartar de Arapaima copuazu, platos de olla como la sopa de piraña, crema de Joco, o sudao de pescado muy propio para el frío que nos arremete.


Además, caprichos como arepitas de queso y Jigote, Crispy de majao trufado, Croquetas de sonso, taquitos de arapaima a la brasa, Tataki de res, chicharrón de lagarto, humus amazónico, brocheta de res. Llegado aquí de los postres no hablamos para que usted los descubra y los pruebe en este seductor ambiente, de modernidad, tradición y aventura gastronómica amazónica en M 40.

 
 
 

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