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  • 13 ene
  • 4 Min. de lectura

SoloVINO 13/01/2026


Los vinos de Bolivia son un tesoro por descubrir. Te hablamos de su historia, viñedos, sus principales características y mucho más sobre estos vinos de altura.


Bolivia lleva siglos haciendo vinos que, por las condiciones propias del país sudamericano, se elaboran a más de 1.600 metros de altura, llegando a superar los 2.000 metros en algunas zonas. Vinos estructurados, con mucha calidad, elaborados con artesanía y buen hacer… los vinos de Bolivia buscan hacerse un hueco en el complicado y agresivo mercado vinícola.


HISTORIA DE LOS VINOS DE BOLIVIA


La vitivinicultura en Bolivia comenzó con la llegada de la uva durante la colonización española a través de dos rutas: la Conquista del Perú y la Conquista del Río de la Plata. Desde Panamá hasta Cuzco, la uva llegó a los valles, donde se establecieron las primeras viñas. Paralelamente, la uva llegó desde España a Asunción y luego a los valles cruceños, expandiéndose a otras áreas como Chilón, Mizque y Vallegrande.


En los 1600s, la región de Charcas, especialmente Tarija, se convirtió en un centro vitivinícola. Durante el Imperio Español (1540s-1825), diversos grupos étnicos y religiosos impulsaron la producción local con apoyo de la corona. Las Reformas Borbónicas y la Guerra de la Independencia fortalecieron la producción en Santa Cruz, Tarija y los cañones de Cinti y Cotagaita. Sin embargo, la República de Bolivia experimentó una decadencia en la producción agrícola, aunque regiones como Tarija y Santa Cruz mantuvieron viñedos caseros y Cinti destacó por sus haciendas.


La Revolución de 1952 revitalizó la producción vitivinícola mediante cooperativas en Cinti. En los 1970s, figuras como Julio Kohlberg Chavarría introdujeron nuevas técnicas en Tarija, y en los 1990s, la producción se diversificó con vinos varietales de cepas internacionales. En los 2000s, proyectos como Vinos 1750 en Samaipata contribuyeron al renacimiento vitivinícola, posicionando nuevamente a Bolivia en el mapa mundial.


REGIONES Y VIÑEDOS EN BOLIVIA


Los vinos de Bolivia se caracterizan porque toda la producción se establece en la categoría de vinos de gran altura, dado que la producción de todas las uvas en Bolivia se cultivan en altitudes que van entre los 1.600 a los 2.600 msnm, lo cual otorga un ecosistema particular a los valles. Los viñedos son producto de una trayectoria llena de desafíos, lo que permite en el producto final un terroir característico de los valles bolivianos.


Gracias a esta altura, el vino boliviano es singular y expresivo, con aromas intensos, colores y taninos fuertes, y sabores especiales que reflejan la esencia de la tierra, los principales valles son:


Valle de Tarija: Este valle es uno de los más importantes y reconocidos en Bolivia. Ubicado al sur del país, a una altitud que varía entre 1.600 y 2.000 metros sobre el nivel del mar, Tarija se caracteriza por su clima templado y soleado, lo que permite una maduración óptima de las uvas. La región es famosa por producir vinos de alta calidad, con un buen equilibrio entre acidez y cuerpo, y singanis aromáticos y frescos.


Samaipata: Situado en el departamento de Santa Cruz, a una altitud de alrededor de 1.750 metros sobre el nivel del mar, Samaipata se beneficia de un microclima único que combina temperaturas moderadas y una gran luminosidad. Los vinos de esta región son conocidos por sus sabores frescos y frutales, con una buena acidez por la característica de los suelos.


Valle de Cinti: Este valle, al lado de Tarija, es conocido por sus viñedos centenarios y producción de variedades criollas, situados a altitudes que pueden alcanzar los 2.600 metros sobre el nivel del mar.


LAS UVAS CON LAS QUE SE ELABORAN LOS VINOS BOLIVIANOS


El principal cultivo de uva en Bolivia es Moscatel de Alejandría, variedad emblema del país y materia prima en la elaboración de vinos y singanis, además de consumirse como uva de mesa.


Gracias a la investigación y años de trabajo de diferentes bodegas nacionales, hoy Bolivia ofrece una amplia variedad vinífera destinada exclusivamente a la elaboración de vinos. Entre las principales cepas se puede mencionar a Cabernet Sauvignon, Syrah, Tannat, Merlot, Malbec, Petit Verdot, Sangiovese, Marselan, Cabernet Franc, Pinot Blanc, Ugni Blanc y Riesling, entre otras.


¿CÓMO SON LOS VINOS DE BOLIVIA?


Los vinos de Bolivia se caracterizan por ser “vinos de altura”, por su origen en viñedos que se encuentran a una altitud que varía desde los 1.600 a 2.600 m.s.n.m. La viticultura boliviana es considerada “heroica”, justamente por su difícil condición geográfica, ya que las viñas se cultivan donde generalmente el resto del mundo vitícola deja de producir, es decir, en alturas mayores a los 1.600 m.s.n.m., y refiriéndose a que Bolivia se encuentra fuera de las franjas vitícolas mundiales (latitudes norte y sur), ubicándose en la franja de los 21° latitud sur (valle central de Tarija).


La altura de sus valles (superiores a los 1.600 m.s.n.m.) logra una corrección del clima, de lo contrario sería un clima tropical o subtropical, lo cual permite una viticultura propicia para la elaboración de vinos. Esto les da unas características a los vinos con un perfil aromático distintivo y una notable concentración de polifenoles y flavonoides, como el resveratrol y la quercetina, que además de contribuir al sabor, son beneficiosos para la salud.


La altura y el clima, particularmente la luminosidad, favorecen el sabor de los vinos, donde la concentración de compuestos beneficiosos es mayor. En definitiva, el espíritu del singani y los vinos bolivianos de altura está en el clima y los suelos donde se originan y en la tradición de los emprendedores vitivinícolas, cuyo esfuerzo ha sido galardonado internacionalmente, enalteciendo principalmente a Bolivia.


OTROS DATOS DE INTERÉS: BODEGAS, PRODUCCIÓN, EXPORTACIÓN…


Según datos del Observatorio Vitivinícola de Bolivia, el país cuenta con alrededor de 4.960 hectáreas de vid, con el departamento de Tarija como el principal productor, representando el 71 % de las plantaciones y el mejor rendimiento por unidad de superficie.


Bolivia tiene al menos 65 bodegas de vinos y singanis que producen aproximadamente 12 millones de litros anualmente. Aunque la mayor parte de la producción se consume internamente, la exportación de vinos ha crecido en los últimos años, destacándose en el mercado internacional gracias a premios en concursos y la participación en la feria Prowein en Alemania.El consumo interno de vino en Bolivia es bajo; en 2012, el consumo per cápita era de 1,5 litros anuales, y se prevé que actualmente es de 2 litros per cápita anuales.


FUENTE: Jesús Sánchez Celada: periodista gastronómico y director de la revista Con Mucha Gula.

 
 
 
  • 6 ene
  • 3 Min. de lectura

SoloVINO 06/01/2026


Suenan tambores de cambio en el vino boliviano y noticias realmente con buenos augurios como el cambio esperanzador donde Francia, la capital mundial del vino, se convierte en el principal comprador de vino boliviano. Paralelamente cambio del directorio de ANIV con un joven profesional de primer nivel Luis Pablo Granier Castellanos como nuevo presidente


Bolivia ha iniciado la exportación de vino, y el principal destino es Francia, llevándose el 27% del total.


Las exportaciones de vino boliviano alcanzaron su máximo histórico en 2019 con $us 233.000, demostrando el potencial de crecimiento del sector.


El sector vitivinícola de Bolivia ha logrado un hito sorprendente que pone en relieve la calidad de su producción: en un giro comercial inesperado, Francia, la potencia mundial del vino, se ha convertido en el principal destino de las exportaciones vinícolas bolivianas.


Según datos recientes publicados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), el mercado francés absorbió el 27% del volumen total exportado por el país, seguido de cerca por Estados Unidos, que concentró el 26% de la cuota.



Este desempeño es particularmente significativo, ya que demuestra la capacidad de las bodegas bolivianas para competir y ganar espacio en mercados tradicionalmente exigentes y altamente competitivos.


De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), Francia pasó de ser un destino emergente con compras por $us 5.835 en 2023, a demandar $us 34.126 entre enero y noviembre de 2024, reflejando un crecimiento acelerado.


El reporte a octubre de este año indica que Bolivia recaudó $us 127 millones por exportaciones de vino, aunque las importaciones alcanzaron $us 440 millones, mostrando aún una balanza comercial negativa en el sector.


“Francia se lleva el 27%; EEUU, el 26%; Bélgica, el 13%; Alemania, el 9%; España, el 7% y el resto concentra el 18%”, explica el boletín del IBCE.


Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz se consolidan como los principales departamentos productores y exportadores de vino de alta calidad, con procesos que cuidan cada detalle desde la cosecha hasta la presentación final en mercados nacionales e internacionales.


El avance actual en exportaciones se da en un contexto donde Bolivia ha importado tradicionalmente mucho más vino del que vende. En años anteriores, los envíos al exterior eran mínimos: por ejemplo, en 2019, el país registró un pico exportador de solo $us 223.000 (millones). La reciente apertura y consolidación de destinos como Francia y Estados Unidos impulsa al sector vitivinícola boliviano a reducir esta brecha histórica y posicionarse cada vez con mayor fuerza en el ámbito global.


Los especialistas en enología comentan que la clave de este repunte de las exportaciones del vino boliviano, se debe en las características de nuestro vino de altura un vino muy concentrado en sabores aromas y texturas que hacen del vino boliviano un caldo muy distinto al producido en Europa y que se parece al de antaño en los terroirs franceses. Esto quedó demostrado en la presentación de los vinos bolivianos en la Feria más importante de Europa donde el académico Ramón Freixa presentó la línea de altura en este evento uno de los más grandes de Europa donde en tres días acumuló más de 84 000 visitantes.


Paralelamente se sabían estas noticias la Asociación Nacional de Industriales del Vino (ANIV) ha llevado a cabo la posesión de su nueva Directiva, un proceso institucional que se realiza cada tres años y marca el inicio de una etapa clave para el sector vitivinícola boliviano. Nave que estará comandada Luis Pablo Granier Castellanos, un joven empresario que lleva en su ADN el vino y será el responsable del sector productivo y empresarial vitivinícola durante los próximos tres años.


La nueva y heterogénea Directiva de ANIV está compuesta por profesionales del sector, quienes trabajarán hombro a hombro para colocar el vino boliviano en lo más alto de los rankings mundiales :


  • Vicepresidenta: Elizabeth Arancibia de Magnus (Bodega Magnus, Tarija)

  • Secretario General: Francisco Roig (Bodega Uvairenda 1750, Santa Cruz)

  • Tesorero: Mauricio Hoyos Castellón (MILCAST CORP., Tarija)

  • Director: Lorgio Rivera (Bodega San Pedro – Cinti, Chuquisaca)


Estas dos noticias son grandes anuncios de lo que se viene en este sector en Bolivia..

 
 
 
  • 30 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

SOLOVINO SCZgm 30/12/2025


Si este año 2026 te vas a gastar plata en vino, aprenda a servirlos bien para apreciar todo lo que llevan dentro. Nada de postureo para que parezca que "sabemos de vino", pero hay cuatro consejos a seguir para beber bien esos vinos mejores.


De nada servirá abrir un buen tinta reserva si luego no lo servimos bien y no lo bebemos bien. O dicho de otro: si no lo conservamos, abrimos y servimos correctamente lo podemos echar a perder. Así que, ¿cómo beber bien el vino bueno para disfrutar de todo lo que lleva dentro?, En Bolivia todavía estamos lejos de la cultura del vino la mayoría de clientes de restaurantes y los mismos establecimientos gastronómicos son algo neófitos en los caldos. Por eso es bueno que tome nota de estos consejos que les ofrecemos en esta sección de los martes “SoloVINO” de gmBO.


A QUÉ TEMPERATURA


La temperatura del vino es fundamental para la correcta percepción de sus características. Dependiendo del tipo de vino que vayamos a degustar, la temperatura ideal para su consumo variará.La temperatura óptima para servir el vino es aquella en la que podremos apreciar todos sus aromas y matices. Así que deberemos conocer la que corresponde al vino que tenemos entre manos.


Toma nota:

• Blancos con crianza en barrica y vinos dulces: entre 10 y 12°C

• Rosados y blancos jóvenes: entre 7 y 10°C

• Tintos jóvenes: entre 12 y 14°C

• Tintos de crianza: entre 14 y 17°C

• Vinos de autor: se deben servir entre 14 y 18°C

• Tintos reserva y gran reserva: entre 16 y 18°C


CÓMO DESCORCHAR BIEN


No se necesita emplear mucha fuerza ni ser un experto profesional para descorchar correctamente una botella. Solo necesitamos un buen sacacorchos, aunque hay formas alternativas. Los más cómodos son lo que incorporan un sencillo sistema de palancas en dos tiempos y un cortacápsulas.


Hay que intentar no mover mucho la botella. Se trata de evitar que las posibles partículas o posos que tenga el vino queden en suspensión. Además, debemos cortar la cápsula de la botella por debajo del reborde de la botella justo por debajo de la boca. Se trata del recogegotas.


Tenemos que clavar el sacacorchos en el centro del corcho, para evitar que se rompa. Y ojo, nunca atravesemos el tapón por completo o nos arriesgamos a que caigan restos de corcho al vino. Al hacer fuerza, debemos conseguir que el corcho gire, para que entre aire en la botella (eso nos ayuda a sacar el corcho). Luego solo queda limpiar el cuello de la botella.


EN QUÉ COPAS


La forma y el diseño de una copa de vino son claves para disfrutar al máximo. Cada vino necesita una copa que destaque sus mejores rasgos. Por supuesto, nada de copas de color o con detalles que transformen el color del vino. Sí, también se bebe con los ojos.


Las copas de vinos tintos tienen un cáliz ancho y una boca grande. Esto ayuda a que el vino se airee mejor, mejorando sus aromas y sabores. En cambio, las copas de vinos blancos son más pequeñas y con un cáliz menos amplio. Estos vinos prefieren menos aireación para mantener su frescura.


Hay una gran diferencia beber un buen vino con una buena copa con el mismo vino en una copa deficiente. Recomendamos vivamente que poco a poco, pues son caras, que compre las copas Riedel, las mejores del mundo.


En cuanto a las copas de manera general, tenemos que tener en cuenta estos tips:


• Vinos tintos: cáliz amplio, boca grande para aireación. Son los casos de la copa Borgoña y la Burdeos.

• Vinos blancos: cáliz menos amplio, copa más pequeña.

• Espumosos: ni aquella ancha y antigua (copa Gatsby o Pompadour) ni la estrecha y alargada. La ideal para cavas y champanes es el tulipán, que es ligeramente más estrecha que la de vino para concentrar los aromas.


DECANTAR EL VINO


Decantar un vino es pasarlo de la botella a otro recipiente, el decantador. Este paso no va a ser necesario en la mayoría de las ocasiones. O de otro modo, no caigamos en la tontería, puro postureo, de decantar todos los vinos.


Solo necesitan oxígeno, y por ello se decantan, los vinos de más edad, como los Reserva o Gran Reserva. El cierto aroma a humedad que pueden desprender desaparece tras unos minutos de contacto con el aire. De ese modo podemos percibir todo lo bueno que ese vino ha generado con los años sin que la humedad lo impida.


Además, en el fondo de las botellas de los vinos con muchos años suelen aparecer posos. Estas partículas precipitadas no son malas, pero pueden molestarnos a la hora de disfrutar del vino. Si decantamos ese vino, ayudamos a que los posos no estén en suspensión, sino que queden en el fondo de la botella, lejos ya de nuevo recipiente.

 
 
 

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