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  • 6 ene 2025
  • 3 Min. de lectura

OPINIÓN 06/01/25





por Raquel Morales Head Sommelier






Hoy es la fiesta de Reyes y quizá a más de uno se le olvidó hacer el tradicional regalo para esta fecha tan señalada que marca el fin de la Navidad. Todavía está a tiempo y puede hacer un gran regalo: vino.


En este artículo, queremos ayudarles con algunos consejos para elegir el vino correcto como regalo en las fiestas, cumpleaños o en cualquier ocasión.


Para empezar, y principalmente, te sugiero que te guíes por los gustos personales de la persona a quien le darás el vino. Si bien un vino de lujo o alta gama será una excelente opción, consulta con discreción qué tipo de vino prefieren o recuerda sus preferencias a la hora de escoger un vino en los momentos que hayas pasado con estas personas.


VINOS DE ALTA GAMA QUE TE RECOMIENDO:


Syrah Arpay de Tour des Étoiles, edición limitada

Un maravilloso Syrah de alta gama, finamente elaborado con un resultado excepcional, donde la filosofía del terroir figura como lema principal y con un proceso de elaboración único, ya que utilizan huevos de cerámica para el proceso de elaboración y crianza.


Don Milton

Un corte que representa lo mejor de la bodega, un vino de autor creado por el mismísimo fundador de la bodega. Un corte de lo mejor del Tannat, Cabernet Franc y Bonarda de bodegas Aranjuez.


Criado 18 meses en barricas de roble francés de primer uso y con una estiba y guarda en botella de 18 meses antes de salir a la venta.Viene en una hermosa presentación, y en la caja encontrarás más de la historia detrás de este gran vino.


Otras opciones que van para todos los gustos y, sin duda, sorprenderán:


Regala el nuevo pack de "Gato Encerrado" edición limitada


De bodegas Cruce del Zorro, viene en una preciosa caja e incluye 3 botellas de vino tinto Assemblage:


  • 1 Unoaked (sin crianza en barrica)

  • 1 American Oak (crianza en barricas de roble americano)

  • 1 French Oak (barrica de roble francés)


Las variedades utilizadas son un secreto del enólogo, por lo que además la experiencia te ofrecerá realizar una cata a ciegas y experimentar diferentes procesos de elaboración, todo en un solo pack.


Regala algo único y original:Te recomiendo el nuevo Único Dark de bodegas Campos de Solana, un Tannat totalmente diferente ya que este tiene crianza durante 12 meses en barricas de Bourbon traídas directamente desde Kentucky. Estas barricas le aportan al vino notas propias del Bourbon que, junto con las propias del Tannat, crean una experiencia totalmente diferente y recomendable.


Otra excelente opción para quienes se atreven a probar cosas diferentes es Lado B Tannat Nouveau de bodegas Jardín Oculto (El otro lado del Tannat), una expresión diferente del Tannat desde el Valle de Cinti. Es un fresco y joven Tannat de baja graduación alcohólica y, además, una edición limitada que vale muchísimo la pena probar.


Finalmente, un buen espumante es siempre bienvenido.Te recomiendo el nuevo Altosama Nature Millésimé blanc de blancs de bodegas Kuhllmann, elaborado con método tradicional o champenoise, un seco, delicado y excepcional espumante boliviano.


Y por último, te recomiendo el delicioso y fresco Cava español de Marqués de Cáceres Brut. Es un singular cava joven, además apto para veganos. Este espumoso es fruto de un acertado coupage de las variedades de uva xarel·lo, macabeo y parellada, procedentes de viñedos de más de 25 años en la comarca del Penedés.


Espero que estos consejos les hayan sido útiles a la hora de escoger vinos como regalo.

Y recuerden que lo más importante es el cariño con el que se regala, y el mejor maridaje para un vino en estas fiestas es la buena compañía.¡Salud y prosperidad para todos!

 
 
 
  • 12 dic 2024
  • 2 Min. de lectura

OPINIÓN 12/12/2024

Por Javier Beltrán G. - Sommelier


Cuando pensamos en dar una pausa a la rutina y disfrutar de un descanso, es que asociamos este tiempo para mimarnos con el de relajar nuestros sentidos, pero… ¿de qué manera? Mirar una buena película, comer algún platillo especial, una visita a un spa, irnos a un lugar lejano y disfrutar de la naturaleza. En fin, hay muchas posibles opciones, pero, de hecho, existe un deleite que aglutina todo esto en un pequeño receptáculo de cristal…el vino.

 

Aunque no seamos expertos en saborearlo o describirlo, debemos tener algo claro: ser fieles a nuestras percepciones que nos transportarán a un mundo de sensaciones por medio de nuestros recuerdos.

 

Por eso, el simple hecho de mirar el color del vino en una copa es un estímulo que nos transporta a algún recuerdo especial, proveniente de la calidez del rojo ladrillo, pasando por el brillo carmesí delimitado por ribetes violáceos, reflejando la vitalidad de los tonos rosa y granate, que se fusionan con la alegría de los dorados y amarillos con reflejes verdosos; aglutinando todo en un brillo y limpidez que iluminan nuestro iris; y que provienen de una fruta tan noble y delicada.

 

Pasa muchas veces que nos emocionamos al sonido del descorche de una botella, pero más aún cuando sus aromas invaden y avivan nuestras percepciones; recuerdos como las de flor de violeta, moras y eucalipto indican que estamos cerca de un Tannat, aromas de cerezas, frutillas y grosellas nos avisan de la elegancia del Pinot Noir, el inconfundible toque de especies como la pimienta blanca y la canela apuntan a la robustez del infaltable Shyra. Todo en sinfonía de aromas a vainilla, chocolate y coco, que afirman la presencia de un prolongado descanso de barricas de roble.

 

Con toda esta información damos el mensaje a nuestro cerebro de lo que degustaremos, la primera impresión se muestra liberando toda la intensidad y la frescura de la fruta, tornándose cálida por la presencia de los taninos que acompañan el recorrido en la boca, que acarician nuestros recuerdos, mientras las papilas aprecian la untuosidad de sabores, con matices a madera y especies; creando una armonía de sabores que dejarán un recuerdo agradable, listo para una segunda copa.

 

No hay que ser un conocedor de vinos, sólo hay que dejarnos llevar por esos momentos en los que necesitamos evocar a la tranquilidad por medio de los colores, aromas y sabores; estas sensaciones que transformarán una copa de vino en una molotov a nuestros sentidos.

 

 





 
 
 
  • 4 dic 2024
  • 2 Min. de lectura

OPINIÓN 04/12/2024



Por Ramón Freixa






La diosa de la justicia, Themis, es representada con los ojos vendados. Themis era la encarnación del orden divino, el derecho y las buenas costumbres. Esta divinidad helénica representa también a la justicia. Ahora bien, si Themis fuera con los dos ojos vendados, el tropezón será morrocotudo.


Y así está, con los dos ojos vendados en materia de turismo, nuestra querida Bolivia. El turismo, o también conocido como el motor de la economía naranja, es imprescindible para que un país salga del ostracismo.


Bolivia es una joya turística mundial, y los gobiernos no se dan ni cuenta y tienen una venda en los ojos y creen que el turismo se limita a las fiestas patronales, a los eventos de “chicha y nabo” y a la gastronomía de “platos bandera”.


Paralelamente, los ciudadanos bolivianos tampoco se dan cuenta: queman las carpas de los hoteles en Uyuni; con su falta de educación vial, su lentitud y poca formación en idiomas, cortesía e higiene, hacen insoportable al visitante su estancia entre nosotros.


Para dar un salto cualitativo del turismo en Bolivia se tienen que “calzar” primero estos dos aspectos: uno gubernamental y otro ciudadano. Estamos a años luz de los países de nuestro entorno: Argentina, Brasil, Paraguay y Perú.


Primero hay que dar dos pasos importantísimos: uno en el aspecto logístico, donde los vuelos chárter y las buenas comunicaciones son prioritarias; y el siguiente “step” es dar un salto en calidad en gastronomía.


Parece que ni el gobierno central, ni los departamentales, y mucho menos los municipales, se dan cuenta de que tienen entre manos. Por eso, cada vez más son los privados quienes asoman sus cabezas en proyectos relacionados con la economía naranja... solo rezar para que los políticos faciliten las cosas y no pongan impedimentos.


Quien se está poniendo las pilas es Tarija. Parece que por fin los bodegueros están limando asperezas y pueden hacer juntos cosas muy grandes e importantes. Como dice aquel proverbio africano: “Si caminas solo, quizá puedas ir más rápido. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”.


En unos días me voy, podría decirse de turismo, de descanso para pasar las Navidades, y qué mejor que hacerlo con la familia en Barcelona, Viena, Jerusalén y Belén... ya les iremos contando. Esperamos llevar los ojos y todos los sentidos bien limpios para llenar el corazón de sentimientos y los sentidos despiertos para la belleza y la gastronomía de estos lugares y sus contornos.

 
 
 

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