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hace 5 días
3 min de lectura

SOLOVINO 15/09/2026


Si este año 2026 te vas a gastar plata en vino, aprende a servirlos bien para apreciar todo lo que llevan dentro. Nada de postureo para que parezca que "sabemos de vino", pero hay cuatro consejos a seguir para beber bien esos vinos mejores.


De nada servirá abrir un buen tinto reserva si luego no lo servimos bien y no lo bebemos bien. O dicho de otro modo: si no lo conservamos, abrimos y servimos correctamente, lo podemos echar a perder. Así que, ¿cómo beber bien el vino bueno para disfrutar de todo lo que lleva dentro? En Bolivia todavía estamos lejos de la cultura del vino; la mayoría de los clientes de restaurantes y los mismos establecimientos gastronómicos son algo neófitos en los caldos. Por eso es bueno que tome nota de estos consejos que les ofrecemos en esta sección de los martes, “SoloVINO”, de gmBO.


A QUÉ TEMPERATURA


La temperatura del vino es fundamental para la correcta percepción de sus características. Dependiendo del tipo de vino que vayamos a degustar, la temperatura ideal para su consumo variará.


La temperatura óptima para servir el vino es aquella en la que podremos apreciar todos sus aromas y matices. Así que deberemos conocer la que corresponde al vino que tenemos entre manos. Toma nota:


  • Blancos con crianza en barrica y vinos dulces: entre 10 y 12 °C

  • Rosados y blancos jóvenes: entre 7 y 10 °C

  • Tintos jóvenes: entre 12 y 14 °C

  • Tintos de crianza: entre 14 y 17 °C

  • Vinos de autor: se deben servir entre 14 y 18 °C

  • Tintos reserva y gran reserva: entre 16 y 18 °C


CÓMO DESCORCHAR BIEN


No se necesita emplear mucha fuerza ni ser un experto profesional para descorchar correctamente una botella. Solo necesitamos un buen sacacorchos, aunque hay formas alternativas. Los más cómodos son los que incorporan un sencillo sistema de palancas en dos tiempos y un cortacápsulas.


Hay que intentar no mover mucho la botella. Se trata de evitar que las posibles partículas o posos que tenga el vino queden en suspensión. Además, debemos cortar la cápsula de la botella por debajo del reborde de la botella, justo por debajo de la boca. Se trata del recoge gotas.


Tenemos que clavar el sacacorchos en el centro del corcho, para evitar que se rompa. Y ojo, nunca atravesemos el tapón por completo o nos arriesgamos a que caigan restos de corcho al vino. Al hacer fuerza, debemos conseguir que el corcho gire, para que entre aire en la botella (eso nos ayuda a sacar el corcho). Luego solo queda limpiar el cuello de la botella.


EN QUÉ COPAS


La forma y el diseño de una copa de vino son claves para disfrutar al máximo. Cada vino necesita una copa que destaque sus mejores rasgos. Por supuesto, nada de copas de color o con detalles que transformen el color del vino. Sí, también se bebe con los ojos.


Las copas de vinos tintos tienen un cáliz ancho y una boca grande. Esto ayuda a que el vino se airee mejor, mejorando sus aromas y sabores. En cambio, las copas de vinos blancos son más pequeñas y con un cáliz menos amplio. Estos vinos prefieren menos aireación para mantener su frescura.


Hay una gran diferencia entre beber un buen vino con una buena copa y el mismo vino en una copa deficiente. Recomendamos vivamente que poco a poco, pues son caras, compre las copas Riedel, las mejores del mundo.


En cuanto a las copas de manera general, tenemos que tener en cuenta estos tips:

  • Vinos tintos: cáliz amplio, boca grande para aireación. Son los casos de la copa Borgoña y la Burdeos.

  • Vinos blancos: cáliz menos amplio, copa más pequeña.

  • Espumosos: ni aquella ancha y antigua (copa Gatsby o Pompadour) ni la estrecha y alargada. La ideal para cavas y champanes es el tulipán, que es ligeramente más estrecha que la de vino para concentrar los aromas.


DECANTAR EL VINO


Decantar un vino es pasarlo de la botella a otro recipiente, el decantador. Este paso no va a ser necesario en la mayoría de las ocasiones. O, de otro modo, no caigamos en la tontería, puro postureo, de decantar todos los vinos.


Solo necesitan oxígeno, y por ello se decantan, los vinos de más edad, como los Reserva o Gran Reserva. El cierto aroma a humedad que pueden desprender desaparece tras unos minutos de contacto con el aire. De ese modo podemos percibir todo lo bueno que ese vino ha generado con los años sin que la humedad lo impida.


Además, en el fondo de las botellas de los vinos con muchos años suelen aparecer posos. Estas partículas precipitadas no son malas, pero pueden molestarnos a la hora de disfrutar del vino. Si decantamos ese vino, ayudamos a que los posos no estén en suspensión, sino que queden en el fondo de la botella, lejos ya del nuevo recipiente.

 
 
 
25 ago
2 min de lectura

SoloVINO 25/08/2026


Esta variedad de origen francés que sorprende con su delicadeza y complejidad. Productores de diferentes regiones apuestan por este clásico y logran ejemplares de alto nivel. Se trata de una de las uvas tintas más codiciadas y protagonista de los vinos más caros del mundo. Sus claves son la delicadeza y la capacidad de trascender en el tiempo, con una frescura y complejidad que asombra a los coleccionistas más exigentes.


Además, es una de las variedades más difíciles de elaborar, aunque se adapta mejor a terruños de clima frío. Si bien resulta muy compleja de tratar, desde la viña hasta el viñedo, los hacedores locales insisten porque, cuando se logra bien, puede ofrecer vinos con un carácter distintivo.


Originaria de Borgoña, la Pinot Noir es una de las cepas más desafiantes de cultivar, motivo por el que muchos la llaman “la uva del diablo”. Se desarrolla mejor en climas fríos, con notables expresiones en Borgoña, Oregón, California, Nueva Zelanda y también en lugares como Chile.


Si bien es una uva ideal para crear vinos rosados, los más buscados son los vinos tintos.


Siempre presentan un aspecto poco profundo, lo que anticipa su suavidad tanto en nariz como en boca.


Las claves de su éxito no están asociadas a la concentración, sino a su trago delicado y equilibrado, con texturas finas que pueden aportar profundidad al paso por boca. Además, con el tiempo y una larga guarda, los buenos exponentes pueden desarrollar una complejidad única, ya que se adapta muy bien a la crianza en roble.


El Pinot Noir es, en esencia, un tinto suave, característica apreciada por la mayoría. Sus texturas suelen ser delicadas y sus sabores, muy frutados, aunque los ejemplares más complejos presentan también notas especiadas y terrosas. Esa delicadeza es la que lo convierte en un vino diferente y atractivo.


Se denomina Pinot Noir por el color oscuro de sus uvas y los racimos en forma de cono de pino. Por eso tiene tanto éxito tanto entre quienes ya disfrutan del vino como entre quienes se acercan por primera vez, ya que resulta fácil de apreciar. El Pinot Noir comparte esa cualidad, principalmente por ser un tinto suave, una característica que agrada a la mayoría.

 
 
 
18 ago
4 min de lectura

SOLOVINO 18/08/26


Vino en envases alternativos: las claves para conquistar a las nuevas generaciones. Formatos como la lata y las presentaciones individuales se imponen entre los consumidores jóvenes, abriendo nuevas oportunidades para la industria y desafiando las costumbres clásicas de la bebida.


Ante las distintas problemáticas que enfrenta el consumo del vino a nivel global, la única salida de las bodegas no está en el precio ni en la calidad. Está en la estrategia. Es ahí donde se abre una nueva puerta que, si bien tiene un potencial enorme, requiere atravesar la tormenta actual que propone el mercado.


Las crisis globales van desde el cambio climático hasta la situación económica, pasando por la eterna polémica entre el consumo de alcohol y la salud. Todo esto le ha causado a la industria global un gran perjuicio, que derivó en la caída del consumo y seguirá impactando en las distintas industrias de los países productores.


Frente a esta coyuntura, las bodegas deben afrontar la situación pensando más en el mediano y largo plazo, ya que en el corto no hay muchas posibilidades de maniobra. No se trata solo de bajar los precios, aunque eso siempre ayuda a mover el mercado.


Tampoco conviene ahorrar si eso implica afectar la calidad lograda, porque hoy se sabe que de esa situación no se vuelve. Por lo tanto, más allá de buscar la mayor eficiencia posible, es necesario sortear el contexto. En ese punto, la estrategia puede ser la clave.


Una de esas oportunidades está relacionada con los formatos de los envases. No tanto por sus características o atributos, ni por el impacto visual que puedan causar. Lo más importante radica en las nuevas posibilidades de consumo que pueden ofrecer, permitiendo que el vino llegue a donde antes no llegaba.


Eso implica alcanzar a un nuevo público: los jóvenes. Este segmento representa un mercado enigmático para todos los productos en general y para el vino en particular. Aunque se los puede observar y analizar, en el siglo XXI todavía no se entiende bien qué buscan, qué quieren ni hacia dónde se dirigen.


Cuando se habla de los cambios que necesita el vino para conquistar a los jóvenes, no se trata de modificar el estilo ni la calidad alcanzada tras años de trabajo y evolución. El producto ya está, la diversidad y la calidad ya existen.


Es cierto que la gran mayoría de los jóvenes está tomando menos alcohol, aunque eso no implica que no puedan disfrutar de los vinos como lo hacen los adultos. Se trata de un mensaje que la industria debe escuchar: “No queremos tomar los vinos que toman nuestros padres, ni de la manera en que ellos y nuestros abuelos lo hacían”.


Esta actitud contiene algo de rebeldía y, posiblemente, con el tiempo lleguen a valorar lo que hacen e hicieron las generaciones anteriores. Pero hoy constituyen un mercado importante al que el vino debe prestar atención. Por eso, las bodegas y empresas de bebidas buscan las mejores formas de adaptarse a estas nuevas tendencias que, según todo indica, van a dominar las preferencias de los próximos consumidores.


Por otra parte, queda claro que los jóvenes de hoy priorizan su estado físico, considerando mucho más importante todo lo relacionado al fitness que al vino. Aunque esto supone cierta distancia con el vino, también puede marcar el inicio de una relación que crezca con el tiempo, a medida que el disfrute en torno a la mesa gane protagonismo en sus vidas.


Muchos consumidores que prueban el vino por primera vez se sienten atraídos por la variedad y la accesibilidad de los estilos más ligeros. Actualmente, cada persona posee experiencias de sabor y referencias culturales muy distintas. Aunque esto siempre existió, las nuevas generaciones no se guían tanto por parámetros establecidos, sino que prefieren atender a sus propias sensaciones, sin importar si para la sociedad están o no en lo correcto.


Sin embargo, la botella clásica de 750 cc no puede cubrir todas las necesidades. Tampoco lo logran otros formatos tradicionales: Split o Benjamín de 187,5 ml a 200 ml, media botella (Demi) de 375 ml, frasca o mediana de 500 ml (frecuente en vinos dulces), Mágnum de 1,5 litros, Doble Mágnum o Jeroboam de 3 litros (equivale a 4 botellas), Rehoboam de 4,5 litros (equivale a 6 botellas), Matusalén o Imperial de 6 litros (equivale a 8 botellas) y Nabucodonosor de 15 litros (equivale a 20 botellas), entre otros.


En este contexto emergen los nuevos formatos, como los vinos en lata. Este formato, práctico y reciclable, es relativamente nuevo en el mundo del vino y resulta ideal para vinos frescos y fáciles de tomar, que suelen servirse en ocasiones informales. Por eso, cada vez más bodegas apuestan a los vinos en lata, que no solo compiten con la cerveza, sino que también buscan captar a los consumidores jóvenes a través de propuestas más descontracturadas.


La lata siempre debe estar bien fría, por eso se eligen vinos ágiles y expresivos. Aunque los volúmenes aún están lejos de igualar a los de las botellas, la venta de vinos en lata crece más que otros formatos alternativos, tanto en el mercado interno como en los Estados Unidos, principal destino de vinos argentinos.


En América del Sur ya existen más de 50 etiquetas de vino en lata, lo que resalta el potencial de esta propuesta para atender nuevas ocasiones de consumo sin resignar calidad. En esta etapa de cambios, marcada por la diversificación de formatos y consumidores más abiertos a propuestas que integran conveniencia, calidad e innovación, tanto la lata como los envases pequeños o individuales —como los Portion Pack de 250 cc de cartón— aparecen entre los más elegidos.


Ante la expansión de los hábitos de consumo, cada vez más bodegas buscan diversificar sus portafolios y evalúan nuevas propuestas para ampliar las ocasiones de consumo.

 
 
 

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