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  • 18 dic 2025
  • 6 Min. de lectura

GastroTOUR SCZgm 18/12/2025


Cinco propuestas de platos latinoamericanos para dar un toque de color a la mesa navideña: recetas que se pueden preparar por adelantado, como el vitel toné y el pan de jamón, o ideas para darle una vuelta a ingredientes clásicos en las mesas festival, como el salmón ahumado o las gambas, en forma de tiradito peruano. Preparamos pozole con su salsa de chile casera y rematamos con un colemono chileno, que puede servir como cóctel o postre. Pasando por la picaña navideña de nuestra Bolivia.


1.- Vitel toné argentino


No hay plato más navideño en Argentina que este, que además puede prepararse con cierta antelación y evitar las prisas de última hora. En lugar de cocer la carne, la asamos en horno o sartén para que se dore por fuera y quede más sabrosa. Si sobra, se puede congelar o consumir en canapés o bocadillos.


INGREDIENTES

Para seis personas


  • 1 kilo de redondo de ternera

  • 6-8 filetes de anchoa

  • unos 300 gramos de mayonesa

  • 100 gramos de atún en aceite bien escurrido

  • mostaza

  • vinagre de vino o manzana

  • sal

  • pimienta negra recién molida

  • aceite de oliva


Para emplatar

  • 2 huevos cocidos

  • perejil

  • 2 cucharadas de alcaparras


INSTRUCCIONES


1. Salpimentar el redondo, untarlo con un poco de aceite y dejar templar una media hora fuera de la nevera en un recipiente cerrado para que no se seque.


2. Asarlo en el horno a 180 grados o en una cazuela tapada, dándole vueltas para que se dore por todas partes, durante unos 20 o 30 minutos (según el punto de cocción que se busque).


3. Cuando esté lista, retirar, cubrir con papel de aluminio y desglasar la bandeja con seis cucharadas de agua. Para la salsa: triturar bien las anchoas con el atún, la mayonesa, mostaza al gusto, pimienta, una cucharada de vinagre y un poco del jugo del desglasado.


4. Probar, rectificar de sazón y añadir más jugo si es necesario, hasta conseguir una salsa líquida pero con cierto cuerpo.


5. Cuando la carne haya reposado al menos 25 minutos (puede hacerse de un día para otro, dejándola atemperar o calentando ligeramente antes de servir), cortarla en lonchas y cubrir con la salsa, el huevo duro y perejil picados, las alcaparras y más pimienta.


2.- PAN DE JAMÓN VENEZOLANO EXPRÉS


Esta es otra comida navideña —como el panetone o el pandoro italianos— que saltó de la panadería industrial al entorno artesano, para terminar, convirtiéndose en un referente gastronómico nacional


INGREDIENTES

Para seis personas


  • 2 masas de pizza cuadradas —crudas, no precocidas— de buena calidad (unos 500 gramos entre las dos). 

  • Para el relleno (todo a temperatura ambiente)

  • 350 gramos de jamón ahumado

  • 150 gramos de bacón o tocineta

  • 100 gramos de uvas pasas sin hueso

  • 100 gramos de aceitunas rellenas de pimiento


Para pintar

  • un huevo mediano

  • 30 mililitros de leche


INSTRUCCIONES


1. Poner las pasas en agua caliente unos cinco minutos, escurrirlas y secarlas.

2. Estirar las dos masas sobre un mármol untado en aceite, con las manos también engrasadas, superponiéndolas unos dos centímetros y apretando hasta conseguir un rectángulo de masa con la parte más estrecha hacia nosotros (si no sale perfecto, se puede cortar y sacar las partes que sobren para decorar).

3. Distribuir a lo largo de la masa y de más cerca a más lejos las aceitunas, las pasas, el jamón y el bacón —pueden superponerse si es necesario—, dejando un borde para cerrar. Enrollar con cuidado, empezando por la parte de las aceitunas hasta conseguir un rulo compacto y bien sellado. Si se quiere, decorar con los restos de masa sobrantes en forma de tiras, cruzado o al gusto.

4. Encender el horno a 180 grados —si se tiene, con calor arriba y abajo— y, mientras se calienta, dejar reposar unos 10 minutos el pan en un sitio tibio sobre papel encerado. Pintar por todas partes con el huevo y la leche batidos.

5. Pasar a una bandeja y hornear unos 35-45 minutos hasta que esté bien dorado. Pasar a una rejilla y dejar templar por lo menos 15 minutos antes de servirlo. Si se hace con antelación, dejarlo entero y templar cinco minutos al horno a 150 grados antes de servir.

Consejo; Cortar con cuchillo de sierra para que no se desmonte.


3.- TIRADITO DE GAMBA ROJA Y SALMÓN AHUMADO AL AJÍ AMARILLO


Aunque no es canónico usar pescado ahumado en los tiraditos peruanos tradicionales, lo añadimos como una manera diferente de servir un ingrediente habitual en las celebraciones navideñas. La receta es una versión de la del chef Virgilio Martínez en el libro América Latina. Gastronomía (Phaidon), donde añade un poco de aceite para emulsionar la leche de tigre.


INGREDIENTES

Para seis personas


  • 250 gramos de salmón ahumado

  • 400 gramos de gamba roja entera

  • 300 mililitros de zumo de lima

  • 2 dientes de ajo (o al gusto)

  • 1 cucharadita de jengibre fresco pelado y picado

  • sal

  • 3 cucharadas de pasta de ají amarillo (o al gusto)

  • 3 cubitos de hielo

  • pimienta

  • 45 mililitros de aceite de oliva suave

  • 2 ramas de cilantro

  • ¼ de cebolla roja

  • ½ aguacate maduro

  • ½ pepino persa


INSTRUCCIONES


1. Pelar las gambas, desnervarlas y cortar por la mitad a lo largo.

2. Apretar las cabezas para sacar el coral y ponerlo en un vaso o robot con el zumo de lima, la pasta de ají amarillo, los tallos de cilantro, el jengibre, sal y el hielo.

3. Triturar muy bien hasta que el hielo se deshaga y pasar por un colador fino.

4. Probar, ajustar de aliño y volver a batir añadiendo el aceite hasta conseguir una emulsión.

5. Verter la leche de tigre en el fondo de una fuente grande o en varios platos, repartir encima el salmón y las gambas y decorar con el aguacate en láminas, el cilantro y la cebolla roja cortada a pluma.


4.- PICAÑA NAVIDEÑA BOLIVIA


La Picana Navideña de Bolivia es un caldo festivo y abundante, el plato tradicional por excelencia de la Nochebuena boliviana, que lleva múltiples carnes verduras frutas, vino, cerveza y especias, sirviendo como símbolo de unión familiar y fusión cultural, que se prepara con ingredientes autóctonos y europeos.


Tiene orígenes en el siglo XVIII, evolucionando desde un "asado en cuero" a este caldo festivo, uniendo sabores locales y coloniales.


INGREDIENTES

  • 3 zanahorias

  • 1 cebolla blanca

  • 3 ramas de perejil y apio

  • 2 cucharadas de pimentón colorado entero

  • 2 kilogramos de pollo

  • 3 hojas de laurel

  • 1 espalda de cordero

  • 1/2 cucharadita de orégano desmenuzado

  • 4 papas grandes

  • 1 copa de vino PATERO

  • 1/2 libra de tunta remojada

  • 1 VASO de cerveza

  • 1 kilogramo de pecho de vaca

  • 1 nabo

  • 1/2 cucharadita de pimienta blanca entera

  • 4 ajíes verdes


INSTRUCCIONES


1 En una olla a presión pon a cocer en agua el pecho de vaca con sal durante una hora. Cuando la carne de res esté blanda se deben añadir los trozos de cordero y pollo.

2 Al mismo tiempo aliña las carnes con el ají verde pasado por brasa; la zanahoria, el nabo y la cebolla. Todo se debe condimentar con pimienta, laurel, perejil, apio entero, pimentón colorado y sal al gusto. Cuando las carnes estén a medio cocer, añade las papas enteras y terminar su cocción.

3 En otra olla con agua pon a cocer los choclos con anís y azúcar, si deseas que éstos sean dulces.

4 La tunta se debe remojar en agua tibia para suavizar su pulpa, luego pélala y lávala bien.

5 Córtala un poco por la mitad para rellenarla con una tajada de queso, luego ponla en una coladera para hacerla cocer a vapor en una olla con agua caliente.

6 Una vez cocidas las papas y carnes, añade el vino y la cerveza. Después espolvorea el orégano y deja dar un hervor.

7 En un plato hondo sirve las presas adornando con las verduras, dos papas y el caldo. La tunta y el choclo sírvelos en forma separada sobre una fuente.


5.- COLA DE MONO, EL CÓCTEL CHILENO DE NAVIDAD


También conocido como colemono, se trata de una infusión de sabor potente con leche, café, azúcar, aguardiente y especias, que normalmente en Chile se sirve con un dulce llamado pan de Pascua, que incluye entre sus ingredientes muchos frutos secos y fruta confitada.


INGREDIENTES

Para seis personas


  • 1 litro de leche

  • 200 mililitros de agua

  • entre 80 y 130 gramos de azúcar (al gusto)

  • 1 rama de canela

  • 4 clavos de olor

  • 1 vaina de anís estrellado

  • ½ cucharadita de nuez moscada en polvo

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • 150 mililitros de café (más o menos cargado, al gusto)

  • entre 200 y 300 mililitros de PISCO o SINGANI


Instrucciones

1. Poner en una cazuela a fuego suave la leche, el agua, el azúcar y las especias, rompiendo previamente un poco el palo de canela y la vaina de anís.

2. Cuando arranque, dejar hervir suavemente durante cinco minutos.

3. Retirar del fuego, añadir el café y la vainilla; cuando esté tibio, colar, pasar a un frasco o una jarra y añadir el brandi.

4. Dejar enfriar en la nevera al menos tres horas y remover bien antes de servir.


FUENTE EL PAIS / Mònica Escudero

 
 
 
  • 17 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

GastroTOUR SCZGM 17/12/2025


Te has preguntado cuanto hay que comer para que tu alimento sea saludable, la contestación es comer solo hasta estar al 80% lleno aplicando la teoría japonesa del hara hachi bu. Algunas de las personas más sanas y longevas del mundo siguen esta práctica japonesa — una filosofía alimentaria basada en la moderación. 


Más recientemente, ha ido ganando atención como estrategia para perder peso. Pero aunque el hara hachi bu pueda enfatizar comer con moderación y dejar de comer antes de estar lleno, no debería verse tanto como un método de restricción dietética.


Más bien, representa una forma de comer que puede ayudarnos a aprender a tener conciencia y gratitud mientras reducimos el ritmo durante las comidas.

La investigación sobre hara hachi bu es limitada. Estudios previos han evaluado los patrones dietéticos generales de quienes viven en regiones donde esta filosofía alimentaria es más común, no la "regla del 80%" aisladamente.


Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que el hara hachi bu puede reducir la ingesta calórica diaria total. También se asocia con un menor aumento de peso a largo plazo y un índice medio de masa corporal (IMC) más bajo. La práctica también se alinea con elecciones de patrones alimentarios más saludables en los hombres, ya que los participantes eligen comer más verduras en las comidas y menos cereales al seguir el hara hachi bu.


Hara hachi bu también comparte muchos principios similares con los conceptos de alimentación consciente o alimentación intuitiva. Estos enfoques no dietéticos y basados en la concienciación fomentan una conexión más fuerte con las señales internas de hambre y saciedad. Las investigaciones muestran que ambos enfoques también pueden ayudar a reducir la alimentación emocional y mejorar la calidad general de la dieta.


Por ejemplo, el enfoque de hara hachi bu en la conciencia y la alimentación intuitiva puede ofrecer una forma suave y sostenible de apoyar cambios de salud a largo plazo. Los cambios sostenibles en la salud son mucho más fáciles de mantener a largo plazo. Esto puede mejorar la salud y prevenir la recuperación de peso, lo que puede suponer un riesgo para quienes pierden peso mediante métodos tradicionales de dieta.


La filosofía de hara hachi bu también tiene perfecto sentido en el contexto de la vida moderna y puede ayudarnos a desarrollar una mejor relación con la comida que consumimos.


La evidencia sugiere que alrededor del 70% de adultos y niños utilizan dispositivos digitales mientras comen. Este comportamiento se ha relacionado con una mayor ingesta calórica, menor consumo de frutas y verduras y una mayor incidencia de trastornos alimentarios, incluyendo restricción, atracóns y exceso de alimentación.


Ponemos la comida en un pedestal, nos obsesionamos con ella, hablamos de ella, publicamos sobre ella, pero muy a menudo no la disfrutamos realmente. Hemos perdido esa sensación de conexión y aprecio.


Ser más conscientes de la comida que comemos y tomarnos tiempo para probarla, disfrutarla y experimentarla de verdad, como enfatiza hara hachi bu, puede permitirnos reconectar con nuestro cuerpo, apoyar la digestión y tomar decisiones alimentarias más nutritivas.


Para quienes quieran dar hara hachi bu o adoptar un enfoque más consciente e intuitivo para mejorar su relación con la comida, aquí van algunos consejos para probar:


1. CONSULTA CON TU CUERPO ANTES DE COMER


Pregúntate: ¿De verdad tengo hambre? Y si es así, ¿qué tipo de hambre es — física, emocional o simplemente habitual? Si tienes hambre física, negarte a ti mismo puede solo provocar antojos más fuertes o comer en exceso más adelante. Pero si te sientes aburrido, cansado o estresado, tómate un momento para hacer una pausa. Darte espacio para reflexionar puede ayudar a evitar que la comida se convierta en un mecanismo de afrontamiento por defecto.


2. COME SIN DISTRACCIONES


Aléjate de las pantallas y presta toda tu atención a tu comida. Las pantallas suelen servir como distracción de nuestras señales de saciedad, lo que puede contribuir a comer en exceso.



3. REDUCE EL RITMO Y SABOREA CADA BOCADO

Comer debería ser una experiencia sensorial y satisfactoria. Ralentizar nos permite saber cuándo estamos saciados y cuándo deberíamos dejar de comer.



4. PROCURA SENTIRTE CÓMODAMENTE LLENO, NO LLENO

Si pensamos en tener hambre como uno y estar tan lleno que necesitas tumbarte como un diez, comer hasta estar alrededor del "80% lleno" significa que deberías sentirte cómodo y satisfecho en lugar de lleno. Comer despacio y estar atento a las señales de tu cuerpo te ayudará a lograrlo.


5. COMPARTE LAS COMIDAS CUANDO PUEDAS


La conexión y la conversación son parte de lo que hace que la comida tenga sentido. La conexión en las comidas es única y una clave para la longevidad.


6. Buscar alimento

Asegúrate de que tus comidas sean ricas en vitaminas, minerales, fibra y energía.


7. Practicar la autocompasión


No hace falta comer "perfectamente". El objetivo del hara hachi bu es ser consciente de tu cuerpo, no sentirte culpable por lo que estás comiendo.


Es importante destacar que el hara hachi bu no pretende ser un enfoque restrictivo para la alimentación. Promueve la moderación y comer en sintonía con tu cuerpo, no "comer menos".


Cuando se ve como un medio para perder peso, corre el riesgo de desencadenar un ciclo dañino de restricción, desregulación y sobrealimentación, justo lo contrario de la ética equilibrada e intuitiva que pretende encarnar. Centrarse únicamente en comer menos también distrae de aspectos más importantes de la nutrición, como la calidad dietética y el consumo de nutrientes esenciales.


Esta práctica tampoco puede ser adecuada para todo el mundo. Los deportistas, niños, adultos mayores y personas que viven con enfermedades suelen tener necesidades nutricionales más altas o más específicas, por lo que este patrón alimenticio puede no ser adecuado para estos grupos.


Aunque a menudo se reduce a una simple pauta de "80% completo", el hara hachi bu refleja un principio mucho más amplio de moderación consciente. En esencia, trata de sintonizar con el cuerpo, honrar el hambre sin exceso y apreciar la comida como combustible — un hábito atemporal que merece la pena adoptar.


FUENTE : Aisling Pigott Profesor de Dietética y Nutrición, Universidad Metropolitana de Cardiff


 
 
 
  • 13 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

GastroTOUR SCZgm 13/12/2025


En Bolivia, el cacao silvestre —uno de los más finos y singulares del planeta— está viviendo una revolución silenciosa. No ocurre en grandes fábricas, sino en manos de mujeres que reinterpretan el chocolate desde la espiritualidad, la técnica y el territorio.Tres marcas paceñas —Ruah, Alforza y Saltus— y otra beniana como Baure están posicionando al país en el mapa gourmet con propuestas que combinan origen, sensibilidad y excelencia.


• Ruah: el cacao como inspiración

En Chocolates Ruah todo nace de un sueño, literalmente. Su fundadora visualizó el nombre —Ruah, “el soplo de Dios”— y el isotipo de las alitas que hoy identifica a la marca.


Ese impulso onírico definió el ADN de un proyecto que trabaja exclusivamente con cacao silvestre boliviano, respetando su identidad desde la selección del grano hasta los tostados cuidadosos que equilibran lo rústico con lo elegante.


Ruah propone una experiencia sensorial que conecta al consumidor con Bolivia: aromas de selva húmeda, notas frutales nativas y una textura que se funde lentamente.


Su chocolate amargo 75 % con maracuyá obtuvo la presea de bronce en los International Chocolate Awards 2025, validando un camino construido desde la intuición, la fe y la búsqueda de un sabor con alma.


• Alforza: expresión pura del territorio


Alforza se mueve con otra brújula: revelar lo que suele pasar desapercibido. Su fundadora define su misión como “hacer visible lo invisible”, y eso significa permitir que cada origen del cacao boliviano exprese su carácter natural. Nada de homogenizar sabores: aquí cada barra es un mapa sensorial.


La marca trabaja con perfiles que van desde acideces cítricas hasta tonos florales y amaderados. Sus bombones son pequeñas esculturas: piezas hechas a mano que combinan técnica de repostería europea con ingredientes nativos —mieles del monte, copuazú, hierbas andinas— para construir sabores contemporáneos sin renunciar al territorio.


Las catas de Alforza son experiencias formativas: espacios donde el público descubre cómo un grano de Yungas cuenta una historia distinta a uno del Beni, y cómo el chocolate puede ser un vehículo de aprendizaje gastronómico.


• Saltus: técnica, Amazonía y sostenibilidad


La tercera voz, Saltus, nació en 2012 con la idea clara de elaborar chocolates que respetaran el origen amazónico del cacao silvestre. Su fundadora vio en este recurso —preciado en el mundo y subvalorado en casa— una oportunidad para demostrar que Bolivia puede producir chocolate de talla mundial.


Saltus trabaja directamente con comunidades del Beni y el norte de La Paz. Su acompañamiento técnico en fermentación y secado garantiza granos con perfiles aromáticos complejos y calidad premium. La trazabilidad es total: desde el bosque hasta la barra.


En lo creativo, Saltus es una marca que sorprende sin artificios. Ha desarrollado barras con sal rosada de Tarija, locoto cochabambino, k’oa andina y flores comestibles paceñas, creando productos donde la técnica se une con ingredientes profundamente locales. Tres veces premiada en los International Chocolate Awards, la marca representa una línea clara: respeto por el bosque, excelencia técnica y desarrollo comunitario.


Tres caminos, un mismo impulso

Aunque distintas, las tres marcas comparten un mismo espíritu: colaborar en lugar de competir. Juntas organizan catas y experiencias gastronómicas que acercan el cacao silvestre al público paceño, mostrando no solo el chocolate final, sino también la manteca, la cáscara y otros derivados que rara vez llegan al consumidor.


La unión se siente natural:Ruah aporta sensibilidad y emoción.Alforza, exploración sensorial y contemporaneidad.Saltus, rigor técnico y conexión con las comunidades amazónicas.Son tres miradas que se complementan para mostrar un cacao boliviano complejo, diverso y profundamente auténtico.


• BAURE DESTACÓ en la última feria de Europa en ALICANTE GASTRONÓMICA 2025


En cuanto al departamento del BENI, chocolate Baure destacó especialmente en la feria más importante, ALICANTE GASTRONÓMICA, donde se realiza el campeonato del mundo de tortas de chocolate. Baure es uno de los más conocidos, una fábrica que nació de una vacación y que enamoró a los propietarios, Marcela y David. Sin duda, esta aventura fue el combustible para arrancar los motores de su espíritu emprendedor y, convencidos de su instinto, fundaron en febrero del 2001 la empresa Sumar Ltda., acrónimo de “Suelos y Manos Amazónicos Racionales”.


El futuro del chocolate bolivianoHoy en día, Chocolate Baure es probablemente considerado el mejor chocolate producido en Bolivia y se puede encontrar localmente en las tiendas gourmet y delicatessen más exclusivas, así como en los mejores hoteles de cinco estrellas y los mejores restaurantes. Cadenas de café mundialmente conocidas también han elegido Chocolate Baure para ofrecer chocolates de alta calidad en sus restaurantes locales.


Sabores como locoto, cedrón, maca y asaí hacen que probar cada chocolate sea una experiencia inolvidable.


El panorama es esperanzador. El mundo busca chocolates de origen, transparentes y con historia; justamente el fuerte de Bolivia. Las chocolateras coinciden en que el país está listo para dar un salto internacional si se fortalecen los accesos a zonas productoras, se valoriza el trabajo comunitario y se educa al consumidor local.


Lo cierto es que, gracias a proyectos como estos, Bolivia empieza a ocupar un lugar más visible en la gastronomía mundial: un país de cacao vivo, silvestre y lleno de matices.


Las empresas convergen en una misma idea: honrar la tierra y a las personas que la cuidan. El chocolate —cuando se trabaja desde el origen y con respeto— es más que un placer gourmet. Es un puente entre el bosque y la ciudad, entre tradición y técnica, entre mujeres que transforman y consumidores que descubren.Y, sobre todo, es una invitación a mirar a Bolivia con otros ojos: desde el sabor. Y es tan importante la labor que se hace, que en el año 2021, en el “Cocoa of Excellence-Paris”, la embajadora de Francia en Bolivia, Hélène Roos, entregó el premio medalla de oro y plata a la “Asociación de Jóvenes Reforestadores en Acción (AJORA)”, del municipio de Riberalta en Beni, y a la “Asociación de Recolectores de Cacao Silvestre Yuracaré (ARCASY)”, del municipio de Chimoré en Cochabamba.


AUTORA Alejandra Oblitas Zamora

 
 
 

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