EL NUEVO ROSTRO DEL CACAO BOLIVIANO
- Ana Paola Hórnez Rivera
- 13 dic 2025
- 4 Min. de lectura
GastroTOUR SCZgm 13/12/2025

En Bolivia, el cacao silvestre —uno de los más finos y singulares del planeta— está viviendo una revolución silenciosa. No ocurre en grandes fábricas, sino en manos de mujeres que reinterpretan el chocolate desde la espiritualidad, la técnica y el territorio.Tres marcas paceñas —Ruah, Alforza y Saltus— y otra beniana como Baure están posicionando al país en el mapa gourmet con propuestas que combinan origen, sensibilidad y excelencia.
• Ruah: el cacao como inspiración

En Chocolates Ruah todo nace de un sueño, literalmente. Su fundadora visualizó el nombre —Ruah, “el soplo de Dios”— y el isotipo de las alitas que hoy identifica a la marca.
Ese impulso onírico definió el ADN de un proyecto que trabaja exclusivamente con cacao silvestre boliviano, respetando su identidad desde la selección del grano hasta los tostados cuidadosos que equilibran lo rústico con lo elegante.

Ruah propone una experiencia sensorial que conecta al consumidor con Bolivia: aromas de selva húmeda, notas frutales nativas y una textura que se funde lentamente.
Su chocolate amargo 75 % con maracuyá obtuvo la presea de bronce en los International Chocolate Awards 2025, validando un camino construido desde la intuición, la fe y la búsqueda de un sabor con alma.
• Alforza: expresión pura del territorio

Alforza se mueve con otra brújula: revelar lo que suele pasar desapercibido. Su fundadora define su misión como “hacer visible lo invisible”, y eso significa permitir que cada origen del cacao boliviano exprese su carácter natural. Nada de homogenizar sabores: aquí cada barra es un mapa sensorial.
La marca trabaja con perfiles que van desde acideces cítricas hasta tonos florales y amaderados. Sus bombones son pequeñas esculturas: piezas hechas a mano que combinan técnica de repostería europea con ingredientes nativos —mieles del monte, copuazú, hierbas andinas— para construir sabores contemporáneos sin renunciar al territorio.

Las catas de Alforza son experiencias formativas: espacios donde el público descubre cómo un grano de Yungas cuenta una historia distinta a uno del Beni, y cómo el chocolate puede ser un vehículo de aprendizaje gastronómico.
• Saltus: técnica, Amazonía y sostenibilidad
La tercera voz, Saltus, nació en 2012 con la idea clara de elaborar chocolates que respetaran el origen amazónico del cacao silvestre. Su fundadora vio en este recurso —preciado en el mundo y subvalorado en casa— una oportunidad para demostrar que Bolivia puede producir chocolate de talla mundial.

Saltus trabaja directamente con comunidades del Beni y el norte de La Paz. Su acompañamiento técnico en fermentación y secado garantiza granos con perfiles aromáticos complejos y calidad premium. La trazabilidad es total: desde el bosque hasta la barra.
En lo creativo, Saltus es una marca que sorprende sin artificios. Ha desarrollado barras con sal rosada de Tarija, locoto cochabambino, k’oa andina y flores comestibles paceñas, creando productos donde la técnica se une con ingredientes profundamente locales. Tres veces premiada en los International Chocolate Awards, la marca representa una línea clara: respeto por el bosque, excelencia técnica y desarrollo comunitario.
Tres caminos, un mismo impulso

Aunque distintas, las tres marcas comparten un mismo espíritu: colaborar en lugar de competir. Juntas organizan catas y experiencias gastronómicas que acercan el cacao silvestre al público paceño, mostrando no solo el chocolate final, sino también la manteca, la cáscara y otros derivados que rara vez llegan al consumidor.

La unión se siente natural:Ruah aporta sensibilidad y emoción.Alforza, exploración sensorial y contemporaneidad.Saltus, rigor técnico y conexión con las comunidades amazónicas.Son tres miradas que se complementan para mostrar un cacao boliviano complejo, diverso y profundamente auténtico.
• BAURE DESTACÓ en la última feria de Europa en ALICANTE GASTRONÓMICA 2025

En cuanto al departamento del BENI, chocolate Baure destacó especialmente en la feria más importante, ALICANTE GASTRONÓMICA, donde se realiza el campeonato del mundo de tortas de chocolate. Baure es uno de los más conocidos, una fábrica que nació de una vacación y que enamoró a los propietarios, Marcela y David. Sin duda, esta aventura fue el combustible para arrancar los motores de su espíritu emprendedor y, convencidos de su instinto, fundaron en febrero del 2001 la empresa Sumar Ltda., acrónimo de “Suelos y Manos Amazónicos Racionales”.

El futuro del chocolate bolivianoHoy en día, Chocolate Baure es probablemente considerado el mejor chocolate producido en Bolivia y se puede encontrar localmente en las tiendas gourmet y delicatessen más exclusivas, así como en los mejores hoteles de cinco estrellas y los mejores restaurantes. Cadenas de café mundialmente conocidas también han elegido Chocolate Baure para ofrecer chocolates de alta calidad en sus restaurantes locales.

Sabores como locoto, cedrón, maca y asaí hacen que probar cada chocolate sea una experiencia inolvidable.
El panorama es esperanzador. El mundo busca chocolates de origen, transparentes y con historia; justamente el fuerte de Bolivia. Las chocolateras coinciden en que el país está listo para dar un salto internacional si se fortalecen los accesos a zonas productoras, se valoriza el trabajo comunitario y se educa al consumidor local.
Lo cierto es que, gracias a proyectos como estos, Bolivia empieza a ocupar un lugar más visible en la gastronomía mundial: un país de cacao vivo, silvestre y lleno de matices.
Las empresas convergen en una misma idea: honrar la tierra y a las personas que la cuidan. El chocolate —cuando se trabaja desde el origen y con respeto— es más que un placer gourmet. Es un puente entre el bosque y la ciudad, entre tradición y técnica, entre mujeres que transforman y consumidores que descubren.Y, sobre todo, es una invitación a mirar a Bolivia con otros ojos: desde el sabor. Y es tan importante la labor que se hace, que en el año 2021, en el “Cocoa of Excellence-Paris”, la embajadora de Francia en Bolivia, Hélène Roos, entregó el premio medalla de oro y plata a la “Asociación de Jóvenes Reforestadores en Acción (AJORA)”, del municipio de Riberalta en Beni, y a la “Asociación de Recolectores de Cacao Silvestre Yuracaré (ARCASY)”, del municipio de Chimoré en Cochabamba.
AUTORA Alejandra Oblitas Zamora



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