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  • 24 feb
  • 2 Min. de lectura

SOLOVINO 24/02/2026


Estamos a principios de año y el calendario de meses se puede bautizar, cada mes, con una cepa, con una variedad.


Para celebrar esta diversidad, se han establecido días específicos a lo largo del año para honrar algunas de las cepas más populares y emblemáticas.


Les invitamos en Gourmet Magazine BOLIVIA (gmBO) a unirse a nosotros en un viaje por el calendario anual de las cepas de vino y fechas especiales en el mundo vitivinícola, descubriendo las fechas clave y los días de celebración de las cepas favoritas de todos, y así celebrar diferentes cepas de vinos del mundo:


ENERO


Reposo vegetativo






FEBRERO


  • 16 de febrero: Día Internacional del Syrah

  • 18 de febrero: Global Drink Wine Day

  • Último viernes de febrero: Día del vino y Singani bolivianos


MARZO


  • 13 de marzo: Día Internacional del Riesling







ABRIL


  • 14 de abril: Día del Tannat

  • 17 de abril: Día Internacional del Malbec

  • 27 de abril: Día del Marselan

  • 28 de abril: Día del Viognier




MAYO



  • 5 de mayo: Día del Sauvignon Blanc y Día del Enólogo (Mendoza)

  • Último jueves de mayo: Día Internacional del Chardonnay

  • 3 de mayo: Día Internacional del Sommelier









JUNIO


  • Cuarto viernes de junio: Día Internacional del vino rosado








AGOSTO


  • 1 de agosto: Día del Albariño

  • 13 de agosto: Día del Prosecco

  • 18 de agosto: Día del Pinot Noir






SEPTIEMBRE


  • 15 de septiembre: Día del Grenache

  • 7 de septiembre: Día del Cabernet Sauvignon y Día del Enólogo

  • 27 de septiembre: Día Internacional del Turismo




OCTUBRE


  • 6 de octubre: Día del Vino Orange

  • 20 de octubre: Día Mundial del Chef

  • Tercer viernes de octubre: Día Internacional del Champagne

  • 26 de octubre: Día del Carignan




NOVIEMBRE


  • 7 de noviembre: Día Internacional del Merlot

  • 9 de noviembre: Día del Tempranillo

  • 22 de noviembre* Día del Tannat Boliviano

  • 24 de noviembre: Día Nacional del Vino en Argentina







DICIEMBRE


  • 4 de diciembre: Día del Cabernet Franc

 
 
 

SOLO VINO 17/02/2026


Los taninos son el motivo principal por el que el vino puede resecar la boca de los comensales. Hay vinos que te dejan la lengua áspera y las encías como tirantes. Los vinos que equilibran su acidez; esa astringencia y ese amargor no son algo negativo, sino que sirven para balancear y dar equilibrio.


Hay sensaciones que todo el mundo reconoce al beber vino, aunque en su inmensa mayoría no sepa cómo llamarlas. El diccionario del vino es tan extenso que prácticamente podría tratarse de uno aparte. A mucha gente le gustan los vinos que te dejan un poco la lengua áspera, las encías como tirantes, que cuando pase por la boca se quede un poco seca, ¡y suelen ser los tintos!”. Pero para un bando siempre está el contrario, los vinos que fluyen, que no molestan, que entran fácil, fresquito como agua pero con ese sabor a uva.


No hace falta ser un experto para entender que esto es cierto. Hay vinos que te dejan la boca áspera y vinos que apenas son una caricia. Esa diferencia, tan física como inmediata, tiene nombre. Para ponernos un tanto técnicos y entender mejor el inabarcable diccionario enológico, estamos hablando del tanino. Y no, no hace falta ser experto para entenderlo, porque el cuerpo lo nota antes de que la cabeza se aprenda su definición, causas y origen.


El tanino es precisamente eso: una sensación clara, directa, sin misterio innecesario. Simplificando bastante, los taninos son compuestos fenólicos que encontramos en el vino en forma de astringencia y amargor. No hay más. Todo lo demás es matiz. Así pues, a partir de ahora, cuando un vino sea astringente, áspero y deje la lengua reseca, podremos decir, para elevar nuestro grado de conocimiento en la mesa, que tiene “mucho tanino”.


Los taninos no aparecen por arte de magia —nada ocurre de esa forma en el mundo del vino, aunque descorchar una botella con amigos pueda parecerlo—. Están ahí porque el vino se elabora de una manera muy determinada. Y su origen es doble: la uva y la barrica. Estos taninos pueden provenir principalmente de la uva, ya sea de la piel, de las pepitas o de los raspones. Ese raspón —los tallos de la vid— puede formar parte de la elaboración cuando la uva está sana y madura.


Pero, sobre todo, el tanino aparece por una cuestión clave: el contacto. Todos estos taninos aparecen porque la uva se prensa y el mosto permanece en contacto durante la fermentación con la piel, las pepitas o los raspones, y es ese contacto lo que aporta el tanino de origen.


No obstante, a ese tanino natural se suma el que aporta la crianza en madera, que es todo un mundo en sí mismo. Después hay otro tipo de tanino que procede de las barricas. Las barricas ya son toda una ciencia en sí mismas. Puede haber barricas de roble americano, que aportan notas más marcadas de coco o piña, y barricas de roble francés, que van más hacia el café con leche, los tostados o el tabaco. En resumen, como explica el sumiller, el tanino viene de la uva o de la barrica, y de cómo se ha trabajado cada una.


Aquí está una de las grandes claves para el bebedor cotidiano al que habitualmente le gustan los vinos que te dejan un poco la lengua áspera, ¡y suelen ser los tintos!, porque sobre gustos no hay nada escrito. Pero sí tenemos la explicación sobre por qué los tintos suelen ser más tánicos que los blancos. Y el motivo es muy sencillo, aunque explicado por un sumiller experto se hace más fácil de entender.


Los vinos tintos suelen tener más tanino que los blancos porque el mosto permanece mucho más tiempo en contacto con las pieles, los hollejos y las pepitas. En los blancos, ese contacto es corto o inexistente: se prensa directamente y el vino no extrae ni color ni tanino. En los tintos, la maceración es la que manda, y la boca lo nota. Pero, aun así, no todos los taninos juegan en el mismo equipo, y si es cierto que algunos construyen el vino, otros lo endurecen.


Aunque a menudo se perciba como algo negativo, el tanino cumple una función esencial en el vino: equilibra la acidez del vino; esa astringencia y ese amargor no son algo negativo, sino que sirven para balancear y dar equilibrio. Además, actúan como antioxidantes naturales, protegiendo al vino y permitiéndole envejecer mejor.

Por eso, como consejo, la próxima vez que un vino te seque la boca no lo descartes tan rápido. Escúchalo. El tanino no está ahí para incomodar, sino para contar cómo se ha hecho ese vino, de dónde viene y cuánto tiempo necesita. Y entender a esa gente que dice que “con el vino se viaja”, no solo a un territorio, sino a la vida entera de esa botella. Y eso, al final, es una de las formas más honestas de entender con lo que brindamos en la copa.

 
 
 
  • 10 feb
  • 4 Min. de lectura

SOLOVINO 10/02/2026


No se habían conseguido tan malos resultados en el consumo del vino desde 1961; por tanto, ahora la apuesta es vender menos, pero más caro.


En Europa proponen reducir viñedos para equilibrar la oferta y la demanda. Estados Unidos sufrió la mayor caída de exportaciones de su historia. En Argentina, las ventas al exterior son las más bajas de la década.


El consumo global de vinos avanza hacia opciones más ligeras y favorece las ventas de blancos y rosados argentinos.


La industria global del vino enfrenta un momento complejo: los datos más recientes muestran un consumo que se reduce de manera sostenida, exportaciones que caen y productores que deben replantear estrategias en un escenario internacional adverso.


Estos fenómenos no solo reflejan tendencias económicas y comerciales, sino también cambios profundos en los hábitos de consumo a nivel mundial.


Según el último informe anual de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo de vino a nivel global se ubica en el nivel más bajo desde 1961. Además, los datos preliminares de 2025 indican que la caída se prolongó durante el año pasado y se consolidó como una de las tendencias más preocupantes de los últimos años en el sector vitivinícola mundial.


El consumo creció 10,3 % en 2025, pero en diciembre sufrió su primera caída en 15 meses. De acuerdo con los reportes que elabora Coface, firma global de riesgo crediticio, la producción y el consumo mundiales de vino cayeron casi un 10 % en los últimos diez años. Y se estima que el consumo mundial alcanzó un mínimo histórico de 214 millones de hectolitros en 2025. Pero el descenso es mucho más pronunciado en Europa, donde el consumo ha caído un 25 % desde 2000.


FACTORES DETRÁS DE LA CAÍDA DEL CONSUMO GLOBAL


Una combinación de elementos está detrás del retroceso del consumo vinícola. Por un lado, los factores económicos afectaron la demanda: el precio promedio de una botella de vino registró aumentos significativos en comparación con 2019-2020, reduciendo el poder adquisitivo del consumidor promedio.


Además, en mercados clave como Estados Unidos y China, hubo caídas continuas, influenciadas tanto por la economía como por cambios culturales en los hábitos de consumo, especialmente entre las generaciones más jóvenes.


Según el reporte de Coface, en China el consumo de vino ha caído más de un 60 % desde la pandemia, mientras que en Estados Unidos las nuevas barreras arancelarias complican el acceso al mercado de los exportadores europeos. Estas dificultades en la exportación debilitan aún más un sector que ya se encuentra bajo presión, destaca.


Por su parte, el informe de la OIV apunta también a la influencia de fenómenos climáticos extremos, como olas de calor, sequías e inundaciones que afectaron la producción en regiones tradicionales, reduciendo rendimientos y, en algunos casos, elevando aún más los costos.


Otro factor estructural mencionado por expertos internacionales es un cambio en los patrones culturales que favorece otras bebidas o estilos de vida más saludables, lo cual repercutió en mercados maduros donde el vino era un consumo cotidiano.Mientras Europa ajusta su base productiva, Estados Unidos, tradicionalmente uno de los mercados líderes en consumo de vino, enfrenta consecuencias económicas profundas. Estados Unidos: caída exportadora récord.


Según un análisis de la consultora especializada Del Rey AWM, citado por Tecnovino, las exportaciones de vino estadounidenses registraron en los primeros tres trimestres de 2025 una caída del 31,4 % en valor, la mayor de su historia, con una pérdida de ingresos cercana a 300 millones de dólares.


Por su parte, Argentina, en su peor nivel de la década. En este contexto global adverso, el impacto sobre las exportaciones argentinas de vino es particularmente preocupante. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Argentina cerró el año 2025 con el peor desempeño exportador de la última década, tal como anticipó Ámbito.


Así, las ventas totales de productos vinícolas al exterior llegaron a 1,93 millones de hectolitros de vino, por un valor de u$s 661 millones FOB. Estos resultados representan un retroceso interanual del 6,8 % en volumen y del 7,2 % en valor. Las cifras alcanzadas en 2025 son las más bajas desde 2004 en volumen y desde 2009 en ingresos, según la estadística oficial.


A nivel internacional, Argentina también enfrenta la pérdida de impulso en dos de sus grandes mercados tradicionales: Estados Unidos y China. La caída del consumo en estos países, combinada con tensiones comerciales y la competencia de otros orígenes vinícolas, redujeron las oportunidades de crecimiento en dos destinos claves.


LO QUE VIENE: MENOS VOLUMEN Y MÁS VALOR


Magdalena Pesce, directora general de Wines of Argentina, entidad que se encarga de promover el vino argentino en el mundo, aportó su mirada sobre el proceso global que vive la industria y su impacto concreto sobre la actividad en Argentina.El 2025 marcó el fin de la era del volumen para dar paso a la era del valor. Entonces, esa caída del 7 % en las cantidades exportadas que registró Argentina está también reflejando una corrección sistémica de inventarios. Y esto lo veo principalmente en mercados maduros como Estados Unidos. Y si llevas esto en términos globales, es también una tendencia hacia un consumo mucho más consciente.


FUENTE: ÁMBITO / Jorge Velázquez

 
 
 

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