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BAJA EL CONSUMO

  • 10 feb
  • 4 Min. de lectura

SOLOVINO 10/02/2026


No se habían conseguido tan malos resultados en el consumo del vino desde 1961; por tanto, ahora la apuesta es vender menos, pero más caro.


En Europa proponen reducir viñedos para equilibrar la oferta y la demanda. Estados Unidos sufrió la mayor caída de exportaciones de su historia. En Argentina, las ventas al exterior son las más bajas de la década.


El consumo global de vinos avanza hacia opciones más ligeras y favorece las ventas de blancos y rosados argentinos.


La industria global del vino enfrenta un momento complejo: los datos más recientes muestran un consumo que se reduce de manera sostenida, exportaciones que caen y productores que deben replantear estrategias en un escenario internacional adverso.


Estos fenómenos no solo reflejan tendencias económicas y comerciales, sino también cambios profundos en los hábitos de consumo a nivel mundial.


Según el último informe anual de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo de vino a nivel global se ubica en el nivel más bajo desde 1961. Además, los datos preliminares de 2025 indican que la caída se prolongó durante el año pasado y se consolidó como una de las tendencias más preocupantes de los últimos años en el sector vitivinícola mundial.


El consumo creció 10,3 % en 2025, pero en diciembre sufrió su primera caída en 15 meses. De acuerdo con los reportes que elabora Coface, firma global de riesgo crediticio, la producción y el consumo mundiales de vino cayeron casi un 10 % en los últimos diez años. Y se estima que el consumo mundial alcanzó un mínimo histórico de 214 millones de hectolitros en 2025. Pero el descenso es mucho más pronunciado en Europa, donde el consumo ha caído un 25 % desde 2000.


FACTORES DETRÁS DE LA CAÍDA DEL CONSUMO GLOBAL


Una combinación de elementos está detrás del retroceso del consumo vinícola. Por un lado, los factores económicos afectaron la demanda: el precio promedio de una botella de vino registró aumentos significativos en comparación con 2019-2020, reduciendo el poder adquisitivo del consumidor promedio.


Además, en mercados clave como Estados Unidos y China, hubo caídas continuas, influenciadas tanto por la economía como por cambios culturales en los hábitos de consumo, especialmente entre las generaciones más jóvenes.


Según el reporte de Coface, en China el consumo de vino ha caído más de un 60 % desde la pandemia, mientras que en Estados Unidos las nuevas barreras arancelarias complican el acceso al mercado de los exportadores europeos. Estas dificultades en la exportación debilitan aún más un sector que ya se encuentra bajo presión, destaca.


Por su parte, el informe de la OIV apunta también a la influencia de fenómenos climáticos extremos, como olas de calor, sequías e inundaciones que afectaron la producción en regiones tradicionales, reduciendo rendimientos y, en algunos casos, elevando aún más los costos.


Otro factor estructural mencionado por expertos internacionales es un cambio en los patrones culturales que favorece otras bebidas o estilos de vida más saludables, lo cual repercutió en mercados maduros donde el vino era un consumo cotidiano.Mientras Europa ajusta su base productiva, Estados Unidos, tradicionalmente uno de los mercados líderes en consumo de vino, enfrenta consecuencias económicas profundas. Estados Unidos: caída exportadora récord.


Según un análisis de la consultora especializada Del Rey AWM, citado por Tecnovino, las exportaciones de vino estadounidenses registraron en los primeros tres trimestres de 2025 una caída del 31,4 % en valor, la mayor de su historia, con una pérdida de ingresos cercana a 300 millones de dólares.


Por su parte, Argentina, en su peor nivel de la década. En este contexto global adverso, el impacto sobre las exportaciones argentinas de vino es particularmente preocupante. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Argentina cerró el año 2025 con el peor desempeño exportador de la última década, tal como anticipó Ámbito.


Así, las ventas totales de productos vinícolas al exterior llegaron a 1,93 millones de hectolitros de vino, por un valor de u$s 661 millones FOB. Estos resultados representan un retroceso interanual del 6,8 % en volumen y del 7,2 % en valor. Las cifras alcanzadas en 2025 son las más bajas desde 2004 en volumen y desde 2009 en ingresos, según la estadística oficial.


A nivel internacional, Argentina también enfrenta la pérdida de impulso en dos de sus grandes mercados tradicionales: Estados Unidos y China. La caída del consumo en estos países, combinada con tensiones comerciales y la competencia de otros orígenes vinícolas, redujeron las oportunidades de crecimiento en dos destinos claves.


LO QUE VIENE: MENOS VOLUMEN Y MÁS VALOR


Magdalena Pesce, directora general de Wines of Argentina, entidad que se encarga de promover el vino argentino en el mundo, aportó su mirada sobre el proceso global que vive la industria y su impacto concreto sobre la actividad en Argentina.El 2025 marcó el fin de la era del volumen para dar paso a la era del valor. Entonces, esa caída del 7 % en las cantidades exportadas que registró Argentina está también reflejando una corrección sistémica de inventarios. Y esto lo veo principalmente en mercados maduros como Estados Unidos. Y si llevas esto en términos globales, es también una tendencia hacia un consumo mucho más consciente.


FUENTE: ÁMBITO / Jorge Velázquez

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