QUE HACER EN UN 'WINE PARTY'
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SOLOVINO 28/04/2026

En un wine party debemos tener en cuenta, obviamente, un buen vino, y luego dos flancos importantísimos: las cinco herramientas para descorchar una botella y un buen grupo de amigos.
Se trata de un tema práctico, realmente útil para disfrutar de una botella de vino en plenitud. El menaje, para quien ande perdido, es el conjunto de herramientas y accesorios especializados para abrir, servir, decantar y conservar el vino, fundamentales para mejorar la experiencia de cata y servicio. Y es que hay mucho artilugio de dudosa utilidad, por no decir de ninguna; es por ello que este texto lo voy a dedicar a objetos que sí son diferenciales y os van a ayudar a mejorar vuestra experiencia vinera.
COPAS

Empecemos por lo más evidente: las copas. Porque no tiene ningún sentido plantearse beber bien, que no tiene solo que significar caro, si no disponemos de recipientes adecuados. Elegid el que queráis, pero que sea una copa de vino en sentido estricto y dejáos de vidrios gruesos, toscos, con colorines o biselados, en definitiva, poco apropiados.
Las mejores copas relación calidad-precio son las Spiegelau Definition; aunque es cierto que cada vez ese precio es superior, aun así, siguen siendo las mejores en ese aspecto. Su modelo Universal os servirá para cualquier vino, ya sea rosado, blanco, tinto, dulce, naranja o espumoso. Vienen en pack de 2, que siempre lo suyo es descorchar en compañía.
El cristal no es lo único que importa: cómo elegir la mejor copa para cada tipo de vino (y qué ejemplos lo demuestran).
SACACORCHOS DE LÁMINAS

Para ser sincero, este objeto del menaje de vinos es algo más profesional y requiere de cierta práctica y maña con él. Es cierto. No obstante, el sacacorchos de láminas es ideal si os gusta abrir referencias con algunos años encima.
Que, ojo, ya no solo me refiero a añadas preconstitucionales, que en ese rango ya están las añadas noventeras y de principios de siglo. Sí, vamos a morir todos. Además, su precio es realmente asequible; hay que tenerlo. Y, por supuesto, también el “normal”. Dejaos de eléctricos, a pilas y demás chorradas.
DECANTADOR

Es tan cierto que yo no soy muy aficionado al decantar como que es otro de los objetos imprescindibles para un amante del vino. Me explico. Cuando no hay prisa ni necesidad de tomarse el vino de inmediato —la inmensa mayoría de veces—, no me gusta jarrear vinos, porque esa sobreoxigenación puede acelerar un proceso que es muy disfrutable vivirlo lentamente.
Ahora bien, a poco que descorchéis vinos, más temprano que tarde os encontraréis con un vino al que sí le haga falta ese golpe de oxígeno o bien haya presencia de precipitados que haga recomendable el cambio de botella a decantador. Los hay de muchos precios; pero os aconsejo que prioricéis su facilidad en el lavado.
MARCACOPAS

Puede parecer una completa tontería, pero si sois de montarla en casa —me refiero a wine parties—, este ítem os puede resultar de lo más útil —más aún si vuestra cristalería es toda del mismo modelo—. Tened en cuenta que la gente se despista, sale a fumar, va al baño y se enreda. Es entonces cuando llegan las famosas “¿cuál era mi copa?” y “¡ojo, que esa no es tuya!”.
Además, es una buena idea para regalar, porque, obviamente, de todo este menaje de vinos, dicho objeto es el más emulable de manera casera a través de rotuladores, pegatinas o colgantes varios. Eso es cierto.
RECIPIENTES GUARDA VINOS

Cierro con el más sofisticado, también más caro, y de utilidad más diversa, sobre todo para profesionales. Hay diferentes modelos, pero, de una u otra manera, su funcionalidad radica en servirte un vino y que puedas conservar el resto de la botella desde semanas a años.
Desde el antiguo Egipto, los recipientes que se usaban para transportar los líquidos más apreciados, como el aceite y el vino, eran ánforas de arcilla y barro que, gracias a sus dos asas superiores, eran fáciles de manejar. Sin embargo, su transporte era complicado por tierra; al ser tan frágiles, se rompían, y en barco se transportaban en las bodegas cubriendo parte del suelo con arena y enterrando parcialmente la base cónica del ánfora.
Al no ser un recipiente hermético, cuando el ánfora contenía vino, se oxidaba demasiado rápido y tenía que consumirse antes de que se estropeara.
Hasta existe un modelo específico para espumosos. Los hay a partir de los 200 euros y, si sois de mucho abrir y poco terminar, es vuestro gadget definitivo. De nada.



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