PRIMITIVA SORPRENDE
Opinión / Crítica Gastronómica 05/11/2026

Por: Ramón Freixa

Cuando el crisol familiar del emprendimiento rebalsó, nació, gracias a mucha experiencia y sabiduría, PRIMITIVA, que en la actualidad ocupa el espacio del Mall Patio Design donde antes estaba la Chef Camila con HAPO.
PRIMITIVA tiene una agradable sala que funciona como una caballeriza con sus sillas y una acertada luz ambiental como si fuera un pequeño pueblo al que uno quiere regresar, y que ha evolucionado con la convivencia de espacios y profesionales interesantes que buscan sinergias, entre proveedores, almacén, sala y sobre todo cocina. Con un muy acogedor espacio en la sala principal, y mesas y un reservado en la planta superior.

La cocina de PRIMITIVA es apetitosa y tiene la gracia de la naturalidad y las combinaciones acertadas en platos sin excesiva complejidad en los que abundan las notas frescas, como en las entradas que a sugerencia del chef apostamos unas tostadas de salami producido artesanalmente en la casa donde no suelen faltar los crujientes con un toque cítrico, los vegetales cortados con sutileza, también para ambientarnos en el argumento nos pedimos una entrada mixta de ubre y mollejas con yuca. Buena brasa y no tan acertado frito de la yuca.

En este establecimiento gastronómico se encontrarán productos de proximidad y de temporada seleccionados por un chef totalmente implicado en el movimiento Slow Food con tendencias de “la piel de toro” Miguel Carreño; quien confiesa con larga trayectoria que busca lo mejor y una cocina sorprendente.
Así que ya en el plato fuerte no pedimos carne - pues la calidad se la presupone- y requerimos unos ravioles en salsa de joco, rellenos de queso y espinacas con la salsa de zapallo asado. Muy recomendable y sabroso plato exclusivo de la cocina de PRIMITIVA.
Además, se nos antojó un pacú a la brasa con costillitas bien alineadas para ser degustadas del tirón y a mano arrancando de esta manera el bocado más exquisito de este pescado del oriente boliviano.
Dejamos para otra ocasión la paella de picaña y la de mariscos. Si bien nos quedamos antojados en probar la berenjena al Jasper al horno con búfalo miel y frutos secos.
El servicio merece mención aparte. Nuestro camarero conocía la carta de memoria, local de prestigio con el experto sommelier Jabo que nos sugirió una copa de verdejo y vino blanco chapaco, que encajó a la perfección; el precio del vino “no atraca”.
PRIMITIVA no busca reinventar la rueda ni llenar Instagram de platos imposibles. Su éxito va a radicar en el respeto por la materia prima, la carne y acompañando las brasas y fuego con otros platos muy bien planteados.
El oficio bien ejecutado, excelentemente planteado en la cocina, arranca en los vericuetos de la carta con platos sorprendentes preparados por el chef Carreño que tiene un muy buen bagaje de formación gastronómica europea mediterránea.
El hilo conductor es la carne dejando abierto el escenario a otros planteamientos. No en vano alguien lo bautizó como “El don Julio Camba” con una carta más sincera y que no se ciñe al asado o churrasco.
Desde ahora PRIMITIVA se convierte en una parada obligatoria para quien valora la sustancia por encima del decorado - que está muy bien logrado- en Santa Cruz y se convierte en un lugar para que sus invitados se sorprendan con sabor ancestral de la cocina y muy buena barra para su copa de sobremesa.
RAMON FREIXA



Comentarios