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  • 11 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

GastroTOUR SCZgm 11/12/2025


En plena resaca de la Gala Michelín, toca analizar desde el prisma de las estrellas otorgadas en 2025. Si la Guía Roja es uno de los actores más influyentes del escenario turístico gastronómico, la pregunta es evidente: ¿contribuyen las estrellas Michelin a mejorar la oferta gastronómica del sector o por el contrario favorecen la estandarización en su conjunto? ¿En qué ayuda a un país?


Contestando a la última pregunta está comprobado que las estrellas Michelín influyen en el turismo de un país al posicionar a destinos y ciudades en el mapa gastronómico mundial, atrayendo a turistas interesados en experiencias culinarias de alta gama. Esto, a su vez, impulsa la economía local a través del aumento de reservas en hoteles y restaurantes, la generación de empleos y el fomento de la cultura culinaria, promoviendo ingredientes y técnicas locales.


Qué tiene que hacer BOLIVIA para que esta guía aterrice en nuestro país. El gobierno y las instituciones gastronómicas más importantes del país se tienen que reunir con ellos en París y solicitar que MICHELÍN venga con sus inspectores del ranking a nuestra tierra.


Si se llega a un acuerdo, que lógicamente tiene un coste, al siguiente año están en BOLIVIA.


IMPULSO TURÍSTICO Y ECONÓMICO


• Atracción de turistas: Las estrellas Michelin atraen a viajeros de alto poder adquisitivo que buscan experiencias gastronómicas gourmet, como se observa en casos como Los Cabos.


• Crecimiento de la economía local: El incremento del turismo gastronómico lleva a un aumento en las reservaciones de restaurantes y hoteles, y genera nuevas oportunidades de empleo.


• Promoción del destino: Las estrellas no solo reconocen a los chefs, sino que también colocan a la región en el radar internacional del turismo gastronómico, vea un ejemplo documentado en BAJA CALIFORNIA.


• Esto lo han notado recientemente Argentina, las instituciones públicas apostaron por las Estrellas Michelín que se centró en Buenos Aires y Mendoza, ciudades que se han consolidado como los principales polos gastronómicos del país, atrayendo tanto a visitantes locales como internacionales. Bolivia podría solicitar que La Paz, Santa Cruz y Tarija estén en el circuito.


DESARROLLO DE LA CULTURA Y LA GASTRONOMÍA


• Promoción de la cocina local: Al recibir reconocimiento internacional, los chefs pueden dar a conocer y promover ingredientes y técnicas gastronómicas propias de su país, tanto ancestrales como modernas.


• Innovación y competencia: La búsqueda de la excelencia que exigen las estrellas Michelín inspira a los chefs a mejorar continuamente, impulsando tendencias culinarias a nivel global.


• Identidad cultural: Las estrellas se convierten en un homenaje a la riqueza culinaria, las tradiciones y la creatividad de una nación, como ocurre en los países LATAN que ya tienen MICHELÍN, donde las estrellas Michelín son un reconocimiento a su excelencia culinaria.

 
 
 

GASTROTOUR SCZgm 20/11/2025


Durante el Festival de la Paella celebrado en Santa Cruz, la marca española CARMENCITA presentó su KIT de paella. Es la primera vez que llega al mercado boliviano un auténtico KIT para cocinar paella.


En este caso es para paella de verduras. Hoy en SCZ Gourmet Magazine le traemos paso a paso cómo puede cocinar en casa una auténtica paella de la huerta de vegetales en su casa para cuatro comensales.


El resultado realmente extraordinario, ante los arroces con polvos amarillos y otros engaños que vemos de paellas en las góndolas de los supermercados por fin tenemos algo auténtico, genuino y traído desde la tierra valenciana a Bolivia, con este KIT no hay quien la “pele” al cocinar una paella.


La paella de verduras es una de las más auténticas, antes de la genuina paella valenciana se cocinaba la de verduras de la huerta que evolucionó hacia la genuina paella valenciana.


Ahora tenés en Bolivia la posibilidad de cocinar esta paella con un kit 100% español de la mejor marca de condimentos para paellas CARMENCITA.


No es un KIT, es una joya gastronómica donde hasta el más “sonso” puede hacer una paella de categoría superior. Lo único que no lleva el KIT es la verdura que la tenés que comprar y alguna trampita, como un ahogado o sofrito de cebolla, tomate y ajo, y le añadimos tropezones de tocino.


El KIT lleva arroz para 4 personas, aproximadamente 400 grs. Dos botellitas de AOVE (Aceite de Oliva), y caldo de verdura, azafrán deshidratado para cuatro raciones, lo que se denomina un fumet de verdura Dry Stock.


Y hay KITS que hasta te trae una paella para 4 raciones de marca Garcima (el Fórmula 1 de las paellas). Además de práctico, un regalo ideal para cualquiera en un junte: botella de vino y KIT completo de paella con paila incluida.


Lo primero, cortar el bacon y freírlo hasta achicharronarlo, lo mezclamos y freímos con pimentones verdes, amarillos y rojos; una vez todo frito, lo reservamos para añadirlo al final junto al caldo.


Al reservarlo, seguiremos trabajando en la misma paella donde hemos frito el chancho y el pimentón; siempre añadimos un poquitingo de sal.


Con los restos de la fritanga echamos un poco de aceite y doramos la cebolla; una vez dorada, le añadimos tomate triturado, un toque de pimentón de Vera ahumado también de Carmencita, sal, y si vemos que el tomate está muy ácido, una cucharadita de azúcar.


Se revuelve y trabaja con cuchara o pala de madera hasta que cebolla, ajo y tomate adquieren una textura como si fuera mermelada.


Cuando ya está el sofrito, se le echa el arroz y se mezcla durante dos minutos aproximadamente para que todos los granos queden impregnados del sofrito y se haga una masa de arroz y sofrito homogénea.


Fuego lento y siempre trabajando con delicadeza culinaria, pulso constante y círculos concéntricos.


Cuando sofrito y arroz tengan esta sensación de unión y concordancia en las texturas, se mezcla con el polvo del deshidratado DRY STOCK hasta que se vea uniformemente repartido sobre la masa de arroz y sofrito.


Una vez esté todo el DRY STOCK, el arroz y el sofrito bien mezclado, echamos el caldo.


Paralelamente, en una olla hemos tenido la verdura seleccionada hirviendo lentamente una media hora con su punto de sal y sazones, vino o vete tú a saber qué quieres echarle a un caldo tan singular como este.


Cuando vemos que la vainita y el haba están en su punto es que el caldo está listo y este se le echa a la paella y se revuelve bien para distribuir homogéneamente el arroz por toda la superficie de la paella.


5 o 10 minutos de fuego vivo y luego otros 10 de fuego lento, con el sofocón final para hacer el socarrat.


Al final, este es el resultado de la cocinada, es evidente.


Guisamos el antepasado de la paella valenciana, un arroz en paella solo verduras y un toque de atrevimiento con unos taquitos fritos de panceta de chancho, para probar cómo funciona este KIT en la mesa de GastroTEST de SCZgm.


El resultado, como dicen en Valencia: “¡De categoría!”


Donde el KIT de CARMENCITA realmente marca la diferencia, siendo el grande de los sazonadores para cocinar paellas en un periquete.


 
 
 
  • 29 oct 2025
  • 4 Min. de lectura

GastroTOUR SCZgm 29/10/2025


Si Santa Cruz es ¡ni te imaginas!, Elche es ¡Mucho Elche!


Para quien escribe, una de las mejores ciudades del mundo con su milenario palmeral, el más grande de Europa, gente buena, sana y trabajadora, el cielo en la tierra con su Misteri y la nit del Albà.


¡Mucho Elche! es el grito de guerra del histórico equipo de esta ciudad alicantina, donde al terminar el himno que dice “... este pueblo que al cielo mira con alegría la gracia eternal. Tiene su alma altruista y su alma universal... llevamos en nuestro pecho para la Virgen un altar.” Y al terminar de decir “altar” retumba como una mascletà el grito de ¡Mucho Elche!


Y mutatis mutandis, ¡Mucho Elche! es también su gastronomía, que este grupo de bolivianos de la Academia Boliviana de Gastronomía que estuvo de periplo por España, concretamente en esta ciudad, Elche, de la provincia de Alicante, pudimos realmente comprobar, degustar y extasiarnos del nivel gastronómico de este establecimiento de esta linda villa con una comida tradicional, popular, sostenible y de kilómetro cero...


El menú ilicitano —esta palabra es el gentilicio de Elche— que probamos en el Restaurante Parres, en pleno parque municipal rodeado de palmeras, en un espacio de disfrute y solaz, fue realmente ¡De categoría!


Comenzamos con el ir y venir de tostadas untadas con alioli y tomate y aceite de oliva, sal, y entre rebanada y rebanada picada de almendras fritas con un diezmo de sal; a estas podías poner un sombrero de jamón pata negra, fino al corte de maestro jamonero, o bien hincarle al mismísimo corte de muslo de chancho grasiento y secado en sal, es decir, al jamón del animal que solo come bellota; luego las “delicias ilicitanas”, que son punto y aparte y merecen una explicación in nomine Domini, este manjar de origen árabe y tan sublime que es el barco insignia de la gastronomía ilicitana; pasamos al mar con unos zepelines caseros y los calamares a la romana mejores que los de la Plaza Mayor de Madrid, ensalada de “curas”, perdón, de “capellanes”, y rematamos con el tradicional, genuino y exclusivo arroz amb costra, y con el postre típico de la zona: tarta de almendra.


Entremos en materia para los neófitos de esta cocina ilicitana. Aunque muy presentes en el mundo de lo dulce, las “Delicias de Elche”, cuyo núcleo son los dátiles, se convierten en un aliado perfecto también en platos salados, pues nos permiten preparar bocados sofisticados que sorprenden por el toque dulce que este fruto aporta.


Esta receta nació en esta población alicantina y combina este dulce fruto con una capa de jugoso beicon y un interior crujiente de almendra frita. Bocato di cardinale.


Todo el mundo conoce qué son los calamares a la romana, pero mucha gente quizá no sepa qué son los zepelines de Elche: son una tapa tradicional de pescado rebozado, normalmente merluza, bacalao, salmón o cualquier pescado sin espinas. Se sirven muy calientes, acompañados de alioli, el toque característico de Elche.



Los capellanes son sacerdotes o curas en el idioma valenciano, pero si nos referimos a la ensalada y no al espacio clerical, el capellán es un pescado de la costa alicantina, un pez pequeño de la familia del bacalao, también conocido como bacaladilla o lirio, que se consume principalmente en salazón en la costa mediterránea española, especialmente en Alicante.


A menudo se secan en salazón y se asan o fríen para consumirlos, y son un ingrediente común en platos como la ensalada de capellanes. Así pues, se trata de una ensalada muy típica de esta región, una receta fresquita y ligera para el verano, que, sin embargo, puede resultar una comida completa, con todos los aportes necesarios y equilibrados.


El plato principal de este festín fue el arroz con costra. Comentar el origen de este arroz puede traernos conflictos bélicos: hay un debate encarnizado para saber de dónde viene, si su lugar de origen exacto es Elche, Orihuela o Pego.


La historia más aceptada es que surgió como un plato de aprovechamiento entre las clases populares. Originalmente era un alimento de subsistencia; la receta fue adoptada por la burguesía ilicitana a principios del siglo XX, que le añadió ingredientes más caros como el pollo y el conejo.



A lo largo del siglo XX, el plato ganó reconocimiento a nivel nacional gracias a su inclusión en recetarios y a que fue servido a personalidades destacadas que visitaban Elche para ver el Misteri.




Se trata de un arroz al horno en cazuela de barro y que se distingue por una capa superior (la "costra") hecha de huevo batido, que se cuaja y dora al hornear la cazuela, sellando los sabores del arroz y sus ingredientes. Casa Parres, en el parque, creo que hace el mejor arroz amb costra de Elche.


Si bien también se pelean esta primacía El Extremeño, Mesón La Casa Vella, El Socarrat, Pura Zepa, La Taberna, Mónaco, El 33, Museum, Restaurante Carlos, El Estanquet y el Restaurante Matola. Pero como en casa, en ningún lado.


Y para cerrar este impresionante menú de raíces ilicitanas por los cuatro costados, la traca final fue la tarta de almendra de Elche, también conocida como la "tarta de novia" o "tarta de novios".


Es un postre tradicional de la repostería de esa localidad alicantina.


Su receta se ha transmitido por generaciones y se prepara típicamente para celebraciones especiales, especialmente bodas.


La almendra es la protagonista, y se prefiere la variedad marcona para su elaboración.


Se remata con una capa de merengue tostado, lo que le da un toque dulce y caramelizado. Es un postre de influencia árabe que introdujo y popularizó el uso de la almendra en la repostería.


“Tartarín, a dormir, pues este cuento se ha acabado”... pero no dejamos pasar, ya que era tiempo de alcachofas, probar este milagro de la huerta del Vinalopó (río que pasa por Elche), grandes, frescas y de gran sabor, beneficiándose de la climatología mediterránea.


La variedad híbrida ilicitana se ha impuesto por su excelente producción y resistencia.


¡Mucho Elche! ¡Volveremos pronto, gracias!

 
 
 

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