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  • 9 abr
  • 3 Min. de lectura

TENDENCIAS 09/04/2026


Javier Gil, ganador del Concurso de meseros 2026, nos comenta en un rotativo internacional que: “Necesitamos devolver la dignidad a la profesión: a muchos les da vergüenza decir que son meseros”.


Para él, en esta profesión ve que lo más importante es, además del servicio, el cuidar los pequeños detalles: “Valoramos la excelencia a través del conjunto: los detalles, la habilidad, la técnica, la actitud, que cada concursante quiera hacer feliz en todo momento al cliente.


Añade que él personalmente mide los tiempos, de aspectos como el montaje de la mesa para cuatro comensales en un tiempo concreto de cuatro minutos, la recepción, el acomodo, la presentación, la venta de un menú… Es decir, su capacidad comercial. También el servicio de cerveza en mesa, el descorche de una botella de vino, el camino de botella a copa, la explicación de un maridaje y finalmente la elaboración de un plato frío a la vista del cliente”. En paralelo, la vía ‘barista’: preparar y servir café, desde los clásicos o fórmulas más nuevas como el dibujo con la espuma, y realizar cócteles, incluidos los que ellos mismos han creado”.


Javier trabaja en el establecimiento Gaytan de Madrid, se impuso en el certamen organizado por Grupo Caterdata en el marco de la feria internacional Alimentaria de Barcelona. Este restaurante tiene una Estrella y 3 Soles Repsol: una cocina de gran nivel.


Javier Gil destaca por su dominio del servicio, la comunicación con el cliente, la gestión del ritmo y la elegancia en cada gesto lo convirtieron en el claro ganador. Porque servir no es solo servir. Es interpretar, anticipar y construir experiencia.


Con más de 15 años de trayectoria, Gil confirmó en Barcelona que la excelencia también se escribe desde la sala. Este es un título exigente, evaluado por referentes como David Seijas y Xavi Alba, que reconoce a quienes elevan la hospitalidad a un arte.


En la actualidad hay quejas y desesperación por la falta de buen personal de sala, esto es, que no encuentran personal formado o con ganas de progresar para atender la parte visible del negocio.


Faltan centros profesionales de formación, lo único que se puede hacer es formar en cada establecimiento a su personal; para conseguir satisfacción del cliente y eso se consigue con formación. Escatimar o intentar ahorrar en la formación de un trabajador no conduce a nada. A veces se ha oído la queja ‘es que lo formo y a los cuatro días se me va’. Pero también es importante tener en cuenta que este personal está muy mal pagado, hay que tratar bien a estos profesionales y pagarles debidamente… Nos explica Javier que el salario y las condiciones laborales se están mejorando cada día más. “Soy positivo en ese sentido”.


En sala se ha trabajado siempre para los demás y nunca con convenio colectivo. Antes se tenía un tanto por ciento de la caja como complemento a la nómina, que se repartía entre el personal según tu experiencia. Si tenías interés y veías que había un futuro, proyección, te apuntabas para hacer un curso e ibas ascendiendo.


Hoy día no hay. Eres camarero y ya está, el siguiente es maître. Mira, mi hijo también se dedica; está en una cadena hotelera, hace 40 horas y gana la mitad que yo haría diez años. No hay los objetivos que yo conocí. Creo que si los empresarios no encuentran personal que necesitan se debe un poco a que han metido la pata todos, patronal, sindicatos y Administración”. Y aquí vuelve a coincidir con Javier Gil: “Hay que sentarse con el candidato, hacerle ver el proyecto, pagarle como mínimo algo más de lo que dice el convenio colectivo. Motivarles. Y que entiendan que el verdadero jefe es el cliente, no quien te paga a final de mes”. Comenta el ganador.


Hay que conocer la profesión, por ejemplo ¿sabe el lector qué es el lito? El paño que el camarero clásico lleva en el antebrazo con más utilidades que la caja de herramientas de McGyver: combatir el calor de ciertos platos, limpiar discretamente un borde al recogerlo, enjugar gotas de vino indiscretas, etc. Les separan algo más de 30 años de edad y casi el doble en el oficio.


“Debemos quitar la caspa de la vieja hostelería, que es la que ha dañado a este sector, la que no respeta ni al trabajador, ni al convenio, ni a nada, la que quiere que trabajes 12 horas cotizando ocho o contratado por cuatro”. Al margen, respetar sus horas de descanso, vacaciones, cambios de horario repentinos, etc. “Es solo cumplir la ley”, señala Soriano, compañero de Gil.


En resumen, creemos que en esta escala de los establecimientos gastronómicos se necesita empujar desde todos los lados para devolver la dignidad y categoría a esta profesión, porque a muchos les da vergüenza decir que son camareros. ¿Por qué? Porque no se ilusionan”.

 
 
 
  • 30 mar
  • 3 Min. de lectura

TENDENCIAS 29/03/2026


A la hora de elegir un restaurante el consumidor puede poner en práctica varias estrategias según un estudio sobre la elección de restaurantes que afirma que comúnmente la elección del restaurante se centra en el disfrute, y en la estrategia centrada en el presupuesto y la estrategia impulsada por el hábito o la familiaridad.


Por lo tanto, los establecimientos deberían hacer un esfuerzo para diseñar intervenciones de cambio de comportamiento que se centren en el disfrute, el precio y el hábito para impulsar las elecciones de alimentos en los restaurantes, o lo llamado focalización alimentaria, o especialización.


  • METAS PERSONALES EL DISFRUTE DE LA COMIDA Y EL RESTAURANTE ES EL PRIMER MOTIVO:


Estrategias impulsadas por valores y objetivos individuales. En general, muy pocas personas respaldan la estrategia centrada en el medio ambiente (11%), con poca diferencia práctica entre los cuatro tipos de restaurantes (8-11%; Tabla 6).


Las personas eran más propensas a afirmar que utilizaban la estrategia centrada en la salud en restaurantes generales (39%) que en otros tipos de restaurantes (29%-33%).



Una mayor proporción de personas respaldó la estrategia centrada en el disfrute en restaurantes generales (73%) en comparación con todos los demás tipos de restaurantes (66-68%).




  • CALIDAD ES EL OBJETIVO ALIMENTARIO:


Un enfoque en elecciones alimentarias específicas.


La estrategia centrada en la calidad tuvo tasas de prevalencia más altas en restaurantes en general (32%) y de alta gama (31%) en comparación con los de comida rápida (20%) y los pubs (26%).


La estrategia fue significativamente más frecuente en los pubs que en los establecimientos de comida rápida.



Una mayor proporción de personas declaró que buscaba en el menú comidas que no pueden cocinar en casa (estrategia centrada en la novedad: no pueden cocinar en casa) en restaurantes en general (60%) en comparación con todos los demás tipos de restaurantes.


Además, más personas declararon utilizar esta estrategia tanto en pubs (52%) como en restaurantes en general (55%) en comparación con los restaurantes de comida rápida (41%).


Con respecto a la otra estrategia centrada en la novedad (es decir, nueva elección), las personas eran más propensas a declarar que buscaban comidas novedosas en restaurantes en general (52%) y de alta gama (50%) en comparación con los restaurantes de comida rápida (38%) y los pubs (41%). La estrategia centrada en la conveniencia fue ligeramente más respaldada en restaurantes en general (24%) en comparación con los otros tipos de restaurantes (19-22%).


Más personas afirmaron utilizar la estrategia de evitación-eliminación en restaurantes generales (60%) que en otros tipos de restaurantes.


Su uso es similar en pubs (56%) y restaurantes de lujo (57%), y ligeramente menor en restaurantes de comida rápida (53%).


  • LA ESTRATEGIA FINANCIERA


La gente tendía a adoptar la estrategia centrada en el valor en restaurantes generales (63%), seguidos de los pubs (60%), más que en los restaurantes de comida rápida (56%) y los restaurantes de lujo (55%).


Curiosamente, la gente es menos propensa a usar la estrategia centrada en el presupuesto en los restaurantes de comida rápida (58%). Eran más propensos a usar esta estrategia en los restaurantes generales (72%), seguidos de los restaurantes de lujo (67%) y los pubs (66%).


  • SOCIAL: ESTRATEGIAS INFLUENCIADAS POR FACTORES SOCIALES.


La estrategia basada en la influencia social (variedad) tuvo tasas de prevalencia más altas en restaurantes en general (33%) y de alta gama (31%) en comparación con los de comida rápida (16%) y los pubs (25%).


Esta estrategia fue significativamente más frecuente en los pubs que en los establecimientos de comida rápida.


En cuanto a la estrategia basada en la influencia social (sugerida), las personas generalmente se vieron influenciadas por otros para elegir una comida específica más en restaurantes en general.


Los hallazgos del presente estudio respaldan la idea de que las personas tienen formas específicas de elegir sus comidas en los restaurantes que no pueden explicarse por sus estilos generales de toma de decisiones como consumidores.


Se ha demostrado desde hace tiempo que las medidas específicas del contexto son mejores predictores del comportamiento que las medidas de rasgos generales.


Además, identificamos el doble de estrategias de elección de alimentos que de estrategias generales de toma de decisiones como consumidores, lo que sugiere que las personas eligen sus comidas de maneras más variadas.

Asimismo, las personas informan haber utilizado más de una estrategia en cada tipo de restaurante, lo que sugiere que diferentes preferencias se vuelven dominantes en diferentes entornos, más allá del tipo de restaurante.


Investigaciones futuras podrían explorar qué factores contextuales en diferentes tipos de restaurantes llevan a una persona a utilizar una estrategia sobre otra; estos podrían incluir el restaurante específico o las personas con quienes cenan (p. ej., familia frente a amigos).


Muy pocas personas afirmaron buscar en el menú opciones respetuosas con el medio ambiente en cualquier tipo de restaurante. Lo que prima es la especialización, el precio moderado y el disfrute.


FUENTE Universidad de Queensland / Danyelle Greene, Mai Nguyen, Sara Dolnicar

 
 
 
  • 26 mar
  • 3 Min. de lectura

TENDENCIAS 26/03/2026


Al llevar las recetas de kilómetro cero, cocina de la abuela o puchero, así como la cocina de olla, "Cocinamos nuestro paisaje". Son platos que quedan en la memoria y siempre son deseados por todos, son cultura viva de la gastronomía.


Platos como la sopa de maní de Bolivia, el pote de berzas en Asturias, o la cocina de aprovechamiento y los productos de proximidad vuelven a ocupar un lugar central en la gastronomía, impulsados por el trabajo de la Academia Boliviana de Gastronomía.


Hubo un tiempo en que la prisa llegó a la cocina. Hamburguesas, platos preparados y alimentos ultra-procesados ocuparon el lugar que antes tenían los guisos que se cocinaban a fuego lento. Pero esta historia empieza a dar un giro.



Cada vez más personas vuelven a buscar el sabor de las recetas de siempre, tal y como se ha puesto de manifiesto en el mayor encuentro de Europa de expertos en innovación alimentaria, donde Bolivia fue el país invitado, celebrado recientemente en Alicante.




Hubo unanimidad: la nueva revolución alimentaria también pasa por recordar cómo cocinaban las abuelas, los productos de proximidad y el aprovechamiento de recursos.


Las abuelas ya practicaban un modelo alimentario más sostenible, sin llamarlo así, y aplicaban principios que hoy defendemos como innovación. El problema es que hemos olvidado muchas prácticas sostenibles que siempre se han hecho.


Restaurantes y hogares reivindican ahora aquello que durante generaciones sostuvo a las familias del altiplano, de los valles y de la selva, los guisos de cuchara, la cocina de aprovechamiento y los ingredientes del propio territorio. Lo que durante siglos fue una cocina de necesidad se interpreta hoy como un modelo de alimentación saludable.


Durante años, muchos de estos platos parecieron quedar relegados al recuerdo familiar. El cambio en los ritmos de vida transformó la manera de cocinar. La alta cocina tuvo su tiempo y lo seguirá teniendo, pero para nada influye en la cocina tradicional. Siempre se han comido mucho los platos de cuchara, los platos ancestrales de las abuelas, todo esto en casa. Sin embargo, algo cambió.


Se dejó de guisar desde que la mujer se incorporó al trabajo fuera de casa. Con muchas horas de trabajo, no hay tiempo para cocinar esos platos que llevan mucho tiempo.


Ahora se explica que muchos comensales buscan ahora en los restaurantes aquello que ya no pueden preparar en casa, para recordar esos sabores y tener esos buenos platos tienen que ir a los restaurantes como almacenes, bodegones, mercados o pensiones.


El arte de aprovecharlo todo.


Si hay una lección que atraviesa generaciones en la cocina es la del aprovechamiento.


Nada se desperdicia.


Todo puede transformarse en un nuevo plato. La mayor lección de cocina que aprendimos de nuestras madres y abuelas fue la cocina de aprovechamiento. Hacer un arroz con aquello que tenías en casa aquel día.


La cocina contemporánea no tiene por qué renunciar a esta herencia.


El reto está en encontrar el equilibrio, se está poniendo en valor la comida de las abuelas porque al final, como todas las modas, también tiene que existir esa tradición para poder seguir creciendo e innovando.


A veces quieren correr antes de caminar sin aprender las cosas básicas. La evolución, no obstante, es inevitable. Se pueden hacer reinterpretaciones o presentaciones más ligeras, adaptadas a los tiempos, pero sin perder la esencia.


La cocina de antes no era más sencilla. Simplemente, todo se hacía mucho más despacio, buscando resaltar el punto de amor y cariño en cada plato. Además, resalta que la base de la cocina moderna es la tradicional: Sin una buena base no se puede empezar a experimentar e innovar".


El secreto está en los productos de la tierra, cocina de aprovechamiento y de kilómetro cero para cocinar lo nuestro. Comemos nuestro paisaje.

 
 
 

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