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  • 26 may
  • 2 min de lectura

SOLO VINO 26/05/2026


En el mundo del vino no solo se está produciendo un cambio generacional, los consumidores cada vez son más exigentes; por eso las distintas bodegas están muy atentas a las investigaciones y pruebas que definen el perfil de los nuevos y viejos consumidores, creemos que esta exigencia hace que este cambio sea para bien.


A estos “nuevos consumidores”, ¿hay que cambiar también la forma de hablarles? El consumidor cambió mucho más rápido que la industria del vino. Hoy es menos ritualista, menos solemne y muchísimo más transversal. Una misma persona puede tomar vino, cerveza artesanal, vermouth, sake o coctelería según el momento o la ocasión.


El vino durante mucho tiempo siguió hablándole a ese consumidor desde un lugar bastante técnico y cerrado sobre sí mismo. Muchas veces confundió sofisticación con complejidad.


Mientras categorías como la coctelería, el café o la gastronomía aprendieron antes a comunicar deseo, disfrute y experiencia sin volverse elitistas, el vino tardó más en soltar ciertos códigos históricos.


El problema no era solamente captar gente joven. El problema era entender que la relación de las nuevas generaciones con el consumo, el disfrute y el alcohol ya era completamente distinta.


El nuevo consumidor de vino (principalmente millennials y centennials) prioriza la frescura, la sostenibilidad y la flexibilidad. Buscan vinos ligeros, de menor graduación alcohólica, exigen prácticas ecológicas y prefieren catas informales y formatos alternativos frente a la rigidez tradicional.


Dado que este público busca propuestas más dinámicas, el sector vitivinícola está adaptando sus estrategias. Para conocer más sobre cómo las bodegas están transformando su comunicación para conectar con estas nuevas generaciones.


El perfil sensorial y de producto busca vinos más ligeros y frescos: rechazan los vinos excesivamente pesados o con alta concentración de madera. Prefieren vinos fluidos, amables y fáciles de beber. Además de la menor graduación, también se busca la diversidad de sabores: gustos curiosos y están abiertos a probar uvas poco convencionales o de regiones emergentes, sin atarse a etiquetas clásicas.


Ven el vino como una bebida para disfrutar sin etiquetas ni rituales complejos. Disfrutan tanto de una copa en un bar moderno como en un picnic. Quieren nuevos formatos: existe una gran aceptación por envases alternativos como las latas, el bag-in-box o botellas más pequeñas que facilitan el consumo individual o en movimiento.


Y todo bajo la atenta mirada y la investigación digital: utilizan internet para descubrir nuevas bodegas. Su decisión de compra está fuertemente influenciada por recomendaciones en redes sociales, blogs y aplicaciones especializadas. Así son estos nuevos perfiles, ahora toca a las bodegas adaptarse a estos lineamientos.

 
 
 
  • 19 may
  • 2 min de lectura

SOLOVINO 19/05/2026



En la búsqueda constante de la calidad, la autenticidad de sus procesos y una visión internacional sustentada en el prestigio, TEMPOS Vega Sicilia inicia una nueva etapa, acercándose por primera vez a través de las bodegas Macán y Oremus con una boutique sensorial.


Los vinos excepcionales y una boutique sensorial son la propuesta de TEMPOS Vega Sicilia en el Mutua Madrid Open de Tenis, donde han ubicado esta experiencia de gran nivel.


Los vinos de Macán y Oremus, que podrán disfrutarse en un espacio propio al mando de expertos sumilleres, así como con dos palcos VIP, generan una conexión física y emocional del vino, tal y como propone el claim de esta colaboración: “La tierra, nuestro origen”.


El mensaje queda reforzado con la adaptación de la imagen corporativa de TEMPOS Vega Sicilia a los colores de la tierra batida, un tono cálido entre el naranja, el rojizo y el ocre, similar a la superficie del viñedo, que es el color “físico” del vino.


En la boutique sensorial de TEMPOS Vega Sicilia se puede descubrir Mandolás y Macán Clásico a través de sus aromas, conservados en pequeños frascos y campanas de cristal, oliendo primero las esencias puras y encontrándolas después en los vinos protagonistas. ¿El resultado? Una experiencia lúdica y sofisticada para acercarse a dos vinos excepcionales que no dejará indiferente a nadie.


Mandolás: una expresión diferente de Tokaj


Mandolás es un vino blanco seco procedente de un viñedo plantado íntegramente con la variedad Furmint, considerada la más noble de la región.


Su elaboración representa una ruptura con la tradición de esta zona húngara, históricamente reconocida por sus vinos dulces, como el Aszú.


El resultado es un vino de carácter joven, pionero y sorprendente, que destaca por su profunda mineralidad y su vibrante acidez. En nariz despliega aromas de fruta blanca y cítricos, acompañados de un sutil toque de madera, fruto de su crianza en pequeñas barricas de 136 litros, típicas de la región.


En boca se muestra untuoso y a la vez fresco, logrando un equilibrio que lo convierte en un excelente acompañante de mariscos, sushi, pescados al horno e incluso platos de ave con salsas cremosas.

 
 
 
  • 12 may
  • 2 min de lectura

SOLOVINO 12/05/2026


Les presentamos las conclusiones del informe del estudio de mercado del vino en Bolivia


• El estudio de mercado fue realizado con un total de quince empresas, de las cuales diez son productoras y cinco importadoras. Estas empresas representan el 98% de la producción nacional y aproximadamente el 67% de los volúmenes importados de vino.


• La producción de uva registrada para la cosecha 2015-2016 alcanzó 1.500.000 qq de uva, destinándose el 44% a la fabricación de vino, generando alrededor de USD 20 millones de ingresos para el país.


• Se evidenció una tendencia creciente en la producción de vino a lo largo del período enero 2012 – junio 2016, incrementándose de 57.594 hectolitros en 2012 hasta 88.978 en 2015, un incremento de aproximadamente 54%, con una tendencia a incrementarse durante la gestión 2016, que para el primer semestre registró 43.438 hectolitros.


• La demanda presentó una tendencia creciente en el período enero 2012 – junio 2016, partiendo en el año 2012 en ventas de Bs 126,59 millones hasta Bs 193,67 millones el año 2015, representando un crecimiento del 53,0% en cuatro años, estimándose que para el año 2016 se tenga la misma tendencia al alza en ingresos por ventas.


• Se percibe durante los últimos cinco años un nivel de concentración superior a los 2.000 puntos según el Índice Hirschmann – Herfindahl, medido de acuerdo al nivel de ingresos por ventas; en consecuencia, se trata de un sector altamente concentrado.


• En general, las ventas de vino nacional según su tipo están distribuidas de manera uniforme entre blancos y tintos; sin embargo, en función a su variedad, las preferencias se dirigen en un 25% hacia los vinos de altura, en particular, el Cabernet Sauvignon (13%) y el Syrah (12%).


• Las ventas de vinos importados según su tipo están dirigidas al tipo tinto, en alrededor del 90% en el período analizado, siendo las variedades que representan más del 80% de las preferencias las Bonarda, Cabernet Sauvignon-Syrah, Torrontés y Chardonnay, en promedio con el 45,32%, 13,34%, 12,72% y 8,90%, respectivamente.


• Los departamentos que más vino demandan son Santa Cruz y La Paz con un 58,81% y 36,77%, respectivamente; el primero por tener un mayor desarrollo económico y el segundo por ser la sede de gobierno, ambos con una concentración poblacional.



• La oferta de vino procede en su mayoría del departamento de Tarija con un 90,9%, debido a la concentración de las empresas productoras; 0,1% de Chuquisaca, y 9% del departamento de Santa Cruz con una empresa productora y cinco empresas importadoras.


• La diversidad de precios de venta de vino está en función al tipo, variedad, empresa productora, importador y marca, existiendo una marcada diferencia en los precios de vinos nacionales en relación a los importados, salvo los denominados vinos nacionales de altura que reflejan precios concordantes con los extranjeros.


• En función a si se trata de un vino producido a nivel local o de origen extranjero, los canales de distribución son similares, siendo los principales centros de venta los supermercados, licorerías y restaurantes.


• Para la gestión 2015 en Bolivia se contó con una capacidad instalada de producción de vino de aproximadamente 8.490.540 litros, determinándose una subutilización de la capacidad instalada para la producción de vino de aproximadamente un 16%.

 
 
 

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