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PROTOCOLO DEL VINO

  • hace 5 minutos
  • 3 Min. de lectura

SOLOVINO 24/06/2026


Es ¿elitista? el protocolo del vino. ¿Por qué hay tantas copas? ¿Tienen sentido? ¿Por qué se nos exigen, aparentemente, tantos conocimientos previos?


¿Y por qué su servicio y degustación requiere de tantos ademanes? Hoy queremos desmontar (o no) algunos mitos.


Elegir una copa adecuada para cada vino no es una pijada de modales: organolépticamente, la bebida necesita que se tome en serio cuál es el recipiente en el que la vas a ofrecer, hay dos caminos a elegir y que respeto por igual: el de si tienes, por ejemplo, un vino blanco, con barrica, complejo en aromas –puede ser un vino de unos 70 a 100 bs.- del supermercado o la bodega del barrio– y lo quieres servir en una copa copa bordelesa (una copa grande, tradicionalmente reservada para tintos con cuerpo), ¡pues adelante!. La experiencia que le vas a dar a la persona será muchísimo más placentera, porque el vino se va a expresar de manera mucho más rica. Hablamos de tecnología al servicio del placer.


¿Y el segundo camino? Por otro lado –continúa– también me gusta cómo en el movimiento del vino natural, que es un poco descarado y muy festivo, se están recuperando todas las ‘copas descartadas’: vasos –incluso de papel– o porrones para compartir. Como diciendo: bueno, lo importante es que la gente lo beba. “Y cuando ya haya accedido a él y no le parezca un mundo ajeno y hostil, ya decidirá en qué copa quiere beber; porque no hay una respuesta correcta”.


Nos parecen interesantes las dos vertientes, que se dan simultáneamente, pero le interesa testear los límites de toda la parafernalia –las buenas copas a fin de cuentas son una tecnología muy cara–, y hacer esta bebida más accesible sin renunciar por ello a la calidad, no hace falta que si eres de clase media o baja bebas vino de mierda.


En el mundo del vino natural; o de los vinos libres, de mínima intervención o como se los quiera llamar, ve esfuerzos por acercar el vino a las personas, tanto en el lenguaje de catas como en la propuesta más informal de copas. El servicio del vino a veces trae códigos de clase, de accesibilidad, y mucha gente piensa que está fuera de ellos porque son muy crípticos y estirados. Está guay que estos mundos se abran a la gente, el vino tiene que ser una bebida popular.


Hay que poner la atención en lo que se come y de dónde procede, en comerlo con las manos si el alimento lo pide, con el respeto a los demás como brújula –dentro y fuera de casa– y con todo lo que vaya en dirección contraria al esnobismo absurdo a la hora de compartir mantel con familiares o amigos.


El protocolo del vino dicta servir por la derecha, comenzando por mujeres (mayor a menor edad), luego hombres, y finalmente el anfitrión, quien lo prueba primero. La copa se sujeta por el tallo, llenándola a un tercio (tinto) o la mitad (blanco/rosado). La botella nunca toca la copa y se mantiene la etiqueta a la vista.


Puntos Clave del Protocolo


• Aprobación: Se sirve una pequeña cantidad al anfitrión para que lo pruebe antes de servir a la mesa.

• Orden de servicio: Mujeres primero, luego hombres, y al final quien pidió el vino (o el anfitrión).

• Lado de servicio: Siempre por la derecha del comensal.

• Temperatura: Tintos se sirven a temperatura ambiente (o ligeramente frescos), mientras que blancos, rosados y espumosos se mantienen en cubitera con hielo y agua.

• Manejo de la copa: Sujetar únicamente por el tallo o la base para evitar calentar el vino.


Claves Servicio y Etiqueta


• El Corcho: Al descorchar, el sumiller coloca el corcho sobre un platillo pequeño frente al anfitrión para su verificación.

• Etiqueta: La etiqueta de la botella debe estar mirando al comensal mientras se sirve.


• Limpieza: Se utiliza una servilleta de tela para limpiar la boca de la botella tras servir, especialmente el vino tinto, para evitar gotas.

• Cantidad: No llenar la copa por completo para permitir la oxigenación y liberar aromas.


Orden de Vinos,


Si se sirven varios vinos, el protocolo sigue un orden lógico:


• Vinos blancos secos antes que tintos.

• Vinos jóvenes antes que con crianza.

• Vinos ligeros antes que con cuerpo.

• Vinos secos antes que dulces.


En restaurantes, el sumiller o camarero nunca debe dejar la copa vacía y el servicio de vino debe ir siempre acompañado de agua.

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