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  • hace 4 días
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TENDENCIA 16/03/2026


Proteínas, grasas y cafeína: la dieta que eligieron los atletas de los Juegos Olímpicos de Invierno. Especialistas en nutrición deportiva explican que la combinación adecuada de estos nutrientes permite a los atletas maximizar la recuperación muscular, sostener la energía y adaptarse a las exigencias extremas de la competencia invernal.


La dieta personalizada impulsa el rendimiento de los atletas olímpicos de invierno y ayuda a alcanzar el máximo desempeño en competencia (REUTERS/Fabrizio Bensch)


El enfoque en la alimentación adquiere un papel central entre los deportistas de alto nivel durante los Juegos Olímpicos de Invierno, ya que incide directamente en su capacidad para alcanzar el máximo rendimiento.


De acuerdo con la revista científica Scientific American, que recurre a información aportada por profesionales en nutrición y deporte, la exigencia física de estos profesionales implica una necesidad de calorías y nutrientes que supera ampliamente la de una persona promedio. Mantener el equilibrio entre energía, recuperación y adaptación al entorno es el eje de su alimentación diaria.


La base de la alimentación de los olímpicos de invierno son los carbohidratos. Según Rebecca Hall, especialista en nutrición deportiva y exmiembro del equipo de apoyo nutricional para el Comité Olímpico Británico, estas moléculas constituyen la principal fuente de energía para actividades intensas y prolongadas. Durante entrenamientos y competencias, el cuerpo utiliza los depósitos de glucógeno muscular, que dependen directamente de una ingesta suficiente de carbohidratos.


Para conservar la energía necesaria, los atletas consumen carbohidratos antes, durante y después de las sesiones de entrenamiento. De este modo, se mantiene el rendimiento, se retrasa la fatiga y se facilita la recuperación con mayor eficacia. El consumo calórico diario, de acuerdo con Hall, puede oscilar entre 3.000 y 8.000 calorías, en función del deporte, la intensidad del entrenamiento y las condiciones ambientales.


La cantidad recomendada de carbohidratos varía según la disciplina y la exigencia física, pero en deportes de resistencia o de alto volumen de trabajo representa más de la mitad de las calorías diarias.


En la dieta de los olímpicos de invierno, las proteínas y las grasas cumplen roles distintos y complementarios. Lucy Mower, nutricionista de alto rendimiento, destaca que la proteína es indispensable para la reparación y el desarrollo muscular, especialmente tras entrenar o competir intensamente.


Los atletas priorizan fuentes magras de proteína, como pollo, pescado, huevos y productos lácteos, para facilitar la recuperación y mantener la masa muscular durante la temporada. La correcta distribución de proteína a lo largo del día resulta clave para optimizar la síntesis muscular y la adaptación a la carga de entrenamiento.


Respecto a las grasas, Mower explica que, si bien no constituyen la fuente principal de energía durante el ejercicio intenso, son necesarias para la absorción de vitaminas liposolubles y la producción de hormonas. En deportes de larga duración o bajo condiciones frías, las grasas también pueden convertirse en una reserva energética útil y contribuyen a regular la temperatura corporal.


El equilibrio personal de proteínas y grasas, ajustado a la demanda individual, permite que los atletas mantengan la energía, la recuperación y la salud general en entornos competitivos, según expertos consultados por Scientific American.


Las necesidades calóricas de los atletas olímpicos de invierno superan ampliamente a las de una persona promedio, llegando hasta 8.000 calorías diarias (REUTERS/Claudia Greco)


El aporte de micronutrientes es central en la nutrición de los olímpicos de invierno. Kerry McGawley, investigadora en fisiología y nutrición del deporte, señala que la vitamina D y el hierro sobresalen por su impacto en la salud y el desempeño de los deportistas.


En quienes entrenan en climas fríos y con poca exposición al sol, como sucede en muchos deportes invernales, la vitamina D contribuye a la salud ósea y muscular. Su déficit puede incrementar el riesgo de lesiones y enfermedades respiratorias. Por la baja disponibilidad de luz solar, es común que los atletas necesiten suplementación o una planificación específica para cubrir este requerimiento.


El hierro merece atención especial por su rol en el transporte de oxígeno en la sangre. Los atletas, en particular las mujeres, enfrentan un mayor riesgo de deficiencia de hierro, que puede causar fatiga, dificultad para recuperarse y una disminución en el rendimiento. Por eso, es frecuente el monitoreo de los niveles de hierro y la inclusión de alimentos ricos en este mineral en la dieta olímpica.


La cafeína es común en las estrategias nutricionales de los atletas olímpicos de invierno, por sus efectos en el estado físico y mental. Hall sostiene que la cafeína puede mejorar la concentración, reducir la percepción de fatiga y optimizar la respuesta bajo alta exigencia.


La cafeína mejora la concentración y reduce la percepción de fatiga, pero su uso debe ser adaptado y monitoreado de forma individualizada (REUTERS/Murad Sezer/File Photo)


La dosis y el momento de consumo se ajustan a la tolerancia y necesidad individual. Algunos prefieren café o suplementos antes de competir, con el objetivo de maximizar la energía y la alerta.


Hall advierte que el uso debe ser personalizado y bajo monitoreo profesional, ya que un exceso puede ocasionar insomnio, nerviosismo o alteraciones digestivas. Por eso, la inclusión de cafeína responde siempre a un enfoque individualizado.


¿Por qué es clave la individualización de las dietas en los atletas olímpicos de invierno?


La individualización de la dieta es criterio central para la nutrición de los olímpicos de invierno. Mower asegura que no hay una estrategia única válida para todos los atletas, ya que cada uno presenta necesidades, preferencias y reacciones fisiológicas diferentes, según Scientific American.


Factores como el deporte, la duración e intensidad del entrenamiento, la genética, la edad y las restricciones culturales o personales inciden en la planificación alimentaria. Por ejemplo, algunos requieren modificar la proporción de carbohidratos, proteínas o grasas según la disciplina, mientras que otros adaptan el horario de las comidas para optimizar el aporte de nutrientes.


La personalización incluye la tolerancia digestiva y el uso de suplementos cuando la dieta no cubre los requerimientos. El trabajo conjunto con nutricionistas y médicos resulta esencial para desarrollar un plan que apoye la salud y el rendimiento en el alto nivel.


FUENTE INFOBAE Por Santiago Abraldes

 
 
 
  • 11 mar
  • 2 Min. de lectura

TENDENCIAS 11/03/2026


La filosofía Slow Food es un movimiento global que promueve una alimentación consciente, placentera y sostenible, en contraposición a la comida rápida, defendiendo la calidad, el origen local de los ingredientes, la biodiversidad y las tradiciones culinarias, buscando disfrutar de cada bocado, conectar con la comida y respetar el medio ambiente y las culturas locales a través de una relación más lenta y reflexiva con los alimentos.


Principios Clave de la Filosofía Slow Food:


  • Bueno (Good): Comida sabrosa, fresca y de calidad, con sabores auténticos que reflejan el territorio.

  • Limpio (Clean): Producción que respeta el medio ambiente y el bienestar animal, minimizando el impacto ecológico y la huella de carbono.

  • Justo (Fair): Condiciones justas para los productores y acceso a alimentos saludables para los consumidores, promoviendo la soberanía alimentaria y la economía local.


¿Qué promueve?

  • Disfrute Consciente: Comer despacio, sin distracciones, disfrutando de la comida y la compañía en la mesa.

  • Producto Local y de Temporada: Apoyar a los productores locales, mercados de cercanía y reducir el transporte de alimentos.

  • Preservación de la Biodiversidad: Proteger semillas, razas autóctonas y métodos de producción tradicionales.

  • Resistencia Cultural: Luchar contra la homogeneización de la industria alimentaria globalizada.

  • Conexión: Entender el origen de los alimentos, quién los produce y cómo se preparan, creando un vínculo profundo con la comida.

En Bolivia, Slow Food es un movimiento que llegó en 2011 para rescatar la gastronomía local, promover alimentos buenos, limpios y justos, y conectar a productores con consumidores, luchando contra la comida rápida y valorando ingredientes tradicionales como quinua, maíz y papa, a través de ferias, proyectos comunitarios como SANAPI en Chuquisaca y la creación de conciencia sobre la cultura alimentaria boliviana, fomentando la soberanía y sostenibilidad.


Sus principales objetivos y acciones son entre otras, el rescate de alimentos y tradiciones: Busca evitar la extinción de cultivos nativos y técnicas culinarias bolivianas, creando recetarios y promoviendo su uso.


También realiza actividades para el apoyo a productores locales: Fomenta el consumo de productos de temporada y de cercanía, fortaleciendo la economía local y reduciendo la huella de carbono. Organiza ferias, eventos y colabora en proyectos como SANAPI (agua, tierra, bosque) para unir a comunidades, productores y consumidores.


Lucha contra la comida rápida: Se opone a la industrialización y promueve una alimentación más consciente y conectada con la cultura y el medio ambiente.


Los impulsores del slow food en Bolivia han sido Roger Maldonado (Cochabamba), María Julia Jiménez (La Paz) y el chef Jairo Michel (Tarija).



Ha tenido gran importancia los proyectos como el respaldado por la Cooperación Italiana en Chuquisaca (SANAPI) buscan la gestión ambiental y el desarrollo económico sostenible.


La filosofía Slow Food prefiere productos locales y de temporada. Consume de pequeños productores y emprendimientos comunitarios.



Realiza campañas para informarte sobre el origen de tus alimentos y apoya la cultura gastronómica boliviana.


En definitiva, no se trata solo de comer lento, sino de una forma de vida que valora la historia, el sabor, la salud y la sostenibilidad, transformando la alimentación en un acto político y cultural para cambiar el mundo, un plato a la vez, usando al caracol como su símbolo de resistencia pausada.

 
 
 

TENDENCIAS 26/02/2026



Uno de los pilares de la gastronomía es, paradójicamente, la información, y esta es precisamente la batalla que queremos ganar en Bolivia dentro de este rubro de la alimentación, la gastronomía y apuntar muy alto a lo más gourmet. Por tanto, es vital la formación y la capacitación, pero si no hay investigación y la consiguiente publicación estamos en una cruzada perdida. “Gourmet Magazine BOLIVIA” no es la única ni la mejor publicación de este sector, hay más y muy buenas, por eso deseamos que a todos les vaya muy bien y formemos un gran equipo entre todos con el único objetivo que es informar para formar. En esta nota queremos dar un reconocimiento a todos los compañeros de este camino y desearles lo mejor.


En Bolivia hemos detectado pocas revistas serias y bien trabajadas desde el punto de vista profesional. Las que hay son buenas y aportan, son iniciativas muy interesantes que creo que se complementan, por tanto recomendamos que, si puede ser, todos los días echen una ojeada, además de informarse van a disfrutar con sus artículos y material audiovisual.


Qué diferencia entre estas publicaciones y las tristes y deficientes informaciones que nos encontramos en las RRSS de algunos influencers. Pronto publicaremos también la lista de los mejores influencers gastronómicos de Bolivia


AZAFRÁN


Nació como una publicación impresa distribuida en restaurantes, cafés y hoteles de La Paz, la revista ha evolucionado para centrarse en el formato digital. Históricamente, Isabel Drakic Mendoza ha sido una de las figuras vinculadas a la gestión y promoción de sus ediciones. La estructura de la revista se divide habitualmente en secciones como el reconocimiento "Azafrán de Oro", donde el público paceño participa activamente mediante votaciones para elegir los mejores lugares de comida en la ciudad. Es un medio que se rige económicamente con publicidad.


THE BOLIVIAN FOODIE

Con un buen diseño y temas interesantes desde la óptica más paceña sin olvidar al resto del país nació "The Bolivian Foodie" como proyecto de marca personal de Álvaro Ruiz, fotógrafo gastronómico profesional, comunicador visual boliviano. Se especializa en capturar y contar historias culinarias, además de ofrecer sus servicios a restaurantes y emprendimientos gastronómicos. Lógicamente lo comercial pesa más que lo informativo.


REVISTA MOSCATEL

La Revista Moscatel es un medio de comunicación digital especializado en el sector vitivinícola y gastronómico, cuya redacción y dirección está en Tarija (Bolivia). Pablo Ernesto Pizarro Guzmán es el Editor Fundador y Jefe Editor de la revista.


Se desempeña como el principal responsable de la línea editorial y la gestión de contenidos del medio, posicionándolo como el primer diario especializado en vino y singani de Bolivia. Esta publicación es de gran credibilidad y experta en el sector del vino.




BLOG SABORES DE BOLIVIA / CALENDARIO BOLIVIA


Interesante blog de Cristina Olmos que comenzó a escribir el 11 de marzo de 2012. Este interesante espacio online nació como una afición personal, la pasión en su vida: recetas, propiedades de las plantas, terapias alternativas, remedios caseros, naturales, vida sana, resaltar la belleza de los alimentos con decoraciones o tallados. Ahora es uno de los mejores espacios de calidad en el área gastronómica boliviana.




BLOG RECETAS “Libro de cocina boliviana”



Muy buena y completa publicación de Rommy Cornejo Holman de Cochabamba, licenciada en la Universidad de San Simón en Ciencias en Ingeniería de Alimentos. Experta en cerveza, trabajó en Alemania en importantes empresas cerveceras y alimenticias. Su publicación se centra en recetas bolivianas,


GourmetMagazine BOLIVIA

Después de cinco años ininterrumpidos de compromiso con el sector, con dos épocas como SCZgm, evoluciona para consolidarse bajo el titular “Gourmet Magazine Bolivia” (gmBO), la plataforma institucional de la gastronomía nacional. Como órgano de difusión de la Academia del Vino y de la Academia de Gastronomía de Bolivia, gmBO se aleja del enfoque comercial para centrarse en una línea editorial e informativa de la esencia del sector: su gente, sus técnicas y su prestigio nacional. Nuestra misión es proyectar el rubro hacia nuevos horizontes, alineándonos con los objetivos de ambas academias para servir a profesionales y entusiastas de la cultura culinaria boliviana, para llevarla por todo el país y dar el salto internacional; como publicación referente de este rubro en Bolivia y desde Bolivia al Mundo.

 
 
 

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