CONSEJOS PARA APRENDER
- hace 4 horas
- 4 min de lectura
TENDENCIAS 13/08/2026

Hoy te traemos algunos consejos para aprender a cocinar desde cero, a todos nos toca en algún momento dar sus primeros pasos en la cocina: empezar por lo básico, no agobiarse, aprender técnicas o tener un cuchillo decente nos ayudaron en los nuestros.
Olvídate de la épica del cuchillo japonés y los platos listos para fotografiar: empezar a cocinar es, sobre todo, una rutina que implica errores, manchas de aceite y algún arroz pasado en el proceso.
EMPIEZA POR LO BÁSICO (Y REPÍTELO)

Cosas tan poco glamurosas como una tortilla francesa decente, un sofrito bien reducido, pasta con tomate, una crema de verduras sabrosa, arroz blanco que se quede suelto o un huevo frito o planchado: no suena impresionante, pero con eso resuelves muchas cenas. Puedes añadir a la lista un par de postres resultones: fruta asada con yogur y canela, plátano a la plancha con nueces y chocolate rallado, unos albaricoques macerados con lima y menta. No son alta repostería, pero funcionan.
Te recomendamos que tengas la cocina un espacio cómodo. Con esto no se refiere a tener una cocina grande con isla y un sofá, sino a hacer que sea un lugar de la casa en el que estar no sea estresante. ¿Cómo se consigue? Hay que tener la encimera lo más despejada posible, ya que será tu zona de trabajo: si es muy pequeña y es inevitable tener algo encima. Mantenerla limpia y ordenada también es importante.
Parece una obviedad, pero entrar a una cocina sucia y desordenada es el repelente perfecto para no cocinar, más vale limpiar y ordenar cada vez que se cocina y no esperar a que se acumule la suciedad para hacer una limpieza profunda cada muerte de obispo. Un consejo extra: Lo que se ensucia se limpia siempre.
HAZTE AMIGO DEL CUCHILLO (Y CON UNA TABLA QUE NO PATINE)

Antes de gastarte el sueldo en una mandolina japonesa, soluciona lo que de verdad importa: cómo cortas. Aprende a coger bien el cuchillo y hazte con una buena tabla, que sea gruesa y grande. Lo del cuchillo parece una tontería, pero creo que es el conocimiento más útil que existe en la cocina: te ahorrará tiempo y hará que cortar sea una actividad menos costosa y más disfrutable.
Lo segundo va por el mismo camino: una tabla pequeña en la que no cabe nada o fina, de las que se mueven constantemente, es una tortura, y le quita disfrute al acto de cocinar. Un cebollero decente afilado, y una tabla grande que no se mueva: si después de cinco minutos picando cebolla te duele la muñeca, es que estás cogiendo mal el cuchillo.
TEN POCO EQUIPAMIENTO, PERO BIEN ESCOGIDO

Añade a la lista algo que parece ridículo, pero no lo es: bayetas en condiciones y tres o cuatro paños buenos, de algodón, que no suelten pelusa, lavados con frecuencia y secos (importante para coger cosas sin riesgo de quemaduras).
No sirve de nada tener veinte cuchillos, cinco ollas, tres sartenes y cuatro tablas; más vale tener lo necesario y siempre a punto (por ejemplo, cuchillos afilados). Hay un cacharro con el multiplicas el repertorio. Incluye en el equipamiento básico una batidora de mano, un instrumento con el que podrás hacer salsas, cremas, hummus y aliños que darán mucho juego a tus platos.
SIGUIENTE PASO PREGÚNTATE PARA QUÉ QUIERES COCINAR

Antes de comprar la sartén, conviene pararse un momento a pensar para qué quieres meterte en este lío. Búscale un sentido a tu cocina. Pregúntate y descubre para qué quieres aprender a cocinar, ¿quieres hacer felices a los demás, cuidarte y dedicarte un poco de tiempo, experimentar y probar, simplemente apañarte y ser independiente? Entender por qué y para qué te apetece hacerlo es importante, cada motivación lleva a recetas y ritmos distintos.
COCINA LO QUE DE VERDAD TE APETECE COMER (MEJOR AÚN SI SE COMPARTE)

Si cocinas lo que te gusta, repites, y eso es lo que te va a enseñar a cocinar. Hay, además, un atajo emocional muy potente: cocinar algo que se comparte. Intenta aprender a cocinar algo que te guste y se pueda compartir, porque siempre es una buena motivación. Si es algo que te preparaban en casa, por ejemplo tu madre o tu abuela, y tienes la suerte de poder preguntarles, hazlo (hablar con ellas siempre es una buena idea).
Sin ser el plato más fácil, la paella valenciana suele ser uno de estos platos, por la tradición y los momentos vividos. Después las cocinas tú para familia o amigos y es más la experiencia total que el plato en sí mismo. Aprenderse el plato familiar tiene tres ventajas: sabes cómo debería saber, tienes a quién preguntar y, cuando te salga bien, estarás dándole de comer a la gente que te importa. Bingo.
Seamos también honestos, todos comemos alguna vez platos que se nos han pasado de cocción, nos han quedado sosos o con exceso de algún ingrediente, y mira, la vida sigue. A veces el arroz se pasa, la mayonesa se corta, un guiso se pega: bienvenido al club, somos millones. Los errores en la cocina no son un fracaso, son la asignatura. De hecho, muchos platos clásicos –desde la tarta Tatin hasta cualquier sopa de aprovechamiento– han salido de un accidente, así que equivócate con alegría. Hay que animarse a tirarse a la piscina para aprender mediante ensayo y error; que la sartén te tenga miedo a ti, no al revés.
FUENTE Mònica Escudero COMIDISTA EL PAÍS



Comentarios