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CONSUMIR ANTES DE

  • hace 5 horas
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TENDENCIAS 06/08/2026


Al comprar un alimento nos encontramos con términos como "vender antes de" y "consumir preferentemente antes de", pueden parecer sinónimos, pero no lo son, y es posible que no revelen tanta información como crees.


Parece bastante lógico fijarse en la fecha que figura en la etiqueta de un alimento antes de decidir si comprarlo o consumirlo. Sin embargo, una encuesta de 2025 realizada a más de 2.000 adultos en EE. UU. reveló que casi la mitad de ellos malinterpreta el significado real de los términos asociados a esas fechas.


Términos como "best by", "use by", "sell by", "best before" y "expires on" pueden parecer sinónimos, pero no lo son. Y esta confusión puede llevar a la gente a desechar alimentos innecesariamente, lo que supone un derroche de dinero —por valor de 150.000 millones de dólares entre los hogares estadounidenses, según la encuesta— y contribuye al problema mundial del desperdicio alimentario.


"Las fechas de los productos alimenticios rara vez indican cuándo es seguro consumir el alimento", afirma Nicole Arnold, profesora adjunta y especialista en seguridad alimentaria de la Universidad Estatal de Ohio.


En cambio, añade, "casi todas las fechas de los productos alimenticios en Estados Unidos indican durante cuánto tiempo un producto mantendrá su máxima calidad", lo que puede referirse al tiempo que conservará características como el sabor, el color, la textura y el valor nutricional.


Para complicar aún más las cosas, algunos de estos términos son meras sugerencias sobre la calidad del alimento, mientras que otros tienen más peso. Y a veces hay una fecha estampada en el envase de un alimento sin ninguna de estas frases, lo que puede resultar realmente desconcertante.


Algunos miembros del Congreso han presentado la Ley de Etiquetado de Fechas en los Alimentos de 2025, de carácter bipartidista, para reducir la confusión de los consumidores y el desperdicio de alimentos limitando la jerga a solo dos términos: "consumir preferentemente antes del" para la calidad óptima y "consumir antes del" para la seguridad. El proyecto de ley sigue pendiente. Mientras tanto, los expertos afirman que hay algunas reglas generales que puedes seguir dependiendo del tipo de alimento que quieras consumir.


ALIMENTOS EN LOS QUE DEBES RESPETAR LA FECHA


Los embutidos envasados y las salchichas deben desecharse según la fecha de la etiqueta por motivos de seguridad alimentaria; lo mismo ocurre con las carnes, las aves, el pescado y el marisco envasados. En todos estos casos, la preocupación es que las bacterias (como la listeria, la E. coli y la salmonela) presentes en el producto puedan multiplicarse con el paso del tiempo, lo que significa que podrías contraer una intoxicación alimentaria al consumirlo.


Con estos productos perecederos, "no se puede recurrir al aspecto, el olor ni el sabor para evaluar su seguridad, ya que las bacterias patógenas son invisibles", afirma Donald W. Schaffner, profesor de ciencia alimentaria en la Universidad de Rutgers.


Además de la leche de fórmula para lactantes, los alimentos envasados para bebés deben desecharse una vez pasada la fecha de consumo preferente, afirma Sara Morris, investigadora sénior en seguridad alimentaria y trazabilidad del Instituto de Tecnólogos Alimentarios. "El sistema inmunitario de los niños pequeños aún se está desarrollando y no es tan fuerte como el de los adultos, así que hay que prestar atención a la fecha".


PRODUCTOS EN LOS QUE HAY CIERTO MARGEN DE FLEXIBILIDAD


Existe cierto margen de flexibilidad en lo que respecta a las fechas impresas en los envases de los productos lácteos, como la leche, la nata agria y el yogur. Siempre que se conserven refrigerados a 40 grados Fahrenheit o menos, es posible que aún se puedan consumir una vez pasada la fecha de caducidad.


Por lo general, la leche se puede consumir entre cinco y siete días después de la fecha de consumo preferente; el queso duro, entre tres y cuatro semanas después de la fecha indicada (los quesos blandos tienen una vida útil considerablemente más corta); el yogur, entre una y dos semanas después de la fecha de la etiqueta; y la mantequilla, entre uno y tres meses después de la fecha indicada, según Julia Zumpano, dietista titulada del Centro de Nutrición Humana de la Clínica Cleveland.


Por su parte, los huevos se pueden consumir si se cocinan una o dos semanas después de la fecha indicada en la etiqueta. Sin embargo, recuerda que, una vez abiertos los envases de leche, queso o yogur, el contenido se vuelve más perecedero al quedar expuesto al aire, la luz y la humedad. Para ir sobre seguro con todos estos alimentos, los expertos aconsejan olerlos, probarlos y examinarlos visualmente en busca de signos de moho antes de utilizarlos o consumirlos.


ALIMENTOS EN LOS QUE PUEDES USAR TU BUEN JUICIO


En el caso de los aperitivos, cereales, galletas saladas, galletas dulces, condimentos, salsas, zumos, pasta, arroz y aderezos, puedes utilizar tus sentidos —olfateando, observando y probando el producto— para evaluar si te apetece comerlo después de la fecha indicada en el envase.


"No creo que comer cereales rancios sea perjudicial para la salud", afirma Zumpano. "Simplemente puede que no sepa bien". En cuanto a otros productos que pueden llevar o no una fecha impresa en la etiqueta, también es aconsejable utilizar los sentidos para evaluar su frescura. "En caso de duda, tíralo", aconseja Arnold. "Si notas olores extraños o cambios notables en la textura, como verduras crudas blandas, deshazte de los productos".


Del mismo modo, desecha los frutos secos o los aceites si huelen a rancio; aunque no te provoquen molestias digestivas, pueden estropear el sabor de lo que estés preparando. Estas estrategias prácticas te ayudarán a minimizar el desperdicio de alimentos y a maximizar la calidad de tus comidas, tanto desde el punto de vista nutricional como en cuanto al disfrute. Otra buena estrategia: "Sé consciente de lo que hay en tu nevera y en tus armarios y ve rotando tus provisiones de atrás hacia delante", de forma regular, según sus fechas de caducidad, aconseja Zumpano. De esa forma, utilizarás primero los productos más antiguos.


Además, asegúrate de mantener limpio el interior de tu nevera, añade, "porque si hay bacterias en la nevera, es más probable que contaminen los alimentos que hay dentro". Y eso es lo último que quieres que ocurra. En cuanto a las fechas que aparecen en las etiquetas de los alimentos, ¿a cuáles debes prestar atención? "Los consumidores deben prestar atención a todas ellas para gestionar los alimentos que llevan a sus hogares", afirma Schaffner. "Nadie quiere comer alimentos de mala calidad".


FUENTE: Stacey Colino // National Geographic

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