CONSEJOS PRÁCTICOS PARA COCINAR
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TENDENCIAS 18/06/2026

Hoy en GMBo te traemos 10 consejos prácticos para aprender a cocinar bien desde cero; o sea, cocina para neófitos. A todo el mundo le toca en algún momento dar sus primeros pasos en la cocina: empezar por lo básico, no agobiarse, aprender técnicas o tener un cuchillo decente.
Empezar a cocinar es, sobre todo, una rutina que implica errores, manchas de aceite y algún arroz pasado en el proceso. Aquí te dejamos con 10 consejos para hacer la vida más fácil, acuérdate que las cosas de palacio van despacio, las de la cocina también necesitan tiempo y paciencia.
1 EMPIEZA POR LO BÁSICO (Y REPÍTELO)

Cosas tan poco glamurosas como una tortilla francesa (omelete) decente, un sofrito bien reducido, pasta con tomate, una crema de verduras sabrosa, arroz blanco que se quede suelto o un huevo frito o planchado: no suena impresionante, pero con eso resuelves muchas cenas. Puedes añadir a la lista un par de postres resultones: fruta asada con yogur y canela, plátano a la plancha con nueces y chocolate rallado, unos albaricoques macerados con lima y menta. No son alta repostería, pero funcionan.
2 CONVIERTE TU COCINA EN UN SITIO CÓMODO

Si entrar en la cocina ya te da pereza, no vas a cocinar nunca. Lo explica muy bien nuestra compañera Julia Laich: “Haz de la cocina un espacio cómodo”. Con esto no se refiere a tener una cocina grande con isla y un sofá, sino a hacer que sea un lugar de la casa en el que estar no sea estresante. ¿Cómo se consigue? “Teniendo la encimera lo más despejada posible, ya que será tu zona de trabajo: si es muy pequeña y es inevitable tener algo encima –a mí me pasa con el secaplatos, por ejemplo– es una buena idea intentar que ese ‘algo’ se pueda quitar y poner fácilmente cuando toque cocinar”.
Mantenerla limpia y ordenada también es importante. “Parece una obviedad, pero entrar a una cocina sucia y desordenada es el repelente perfecto para no cocinar”, apunta Laich. “Más vale limpiar y ordenar cada vez que se cocina y no esperar a que se acumule la suciedad para hacer una limpieza profunda cada muerte de obispo”. Consejo extra: cualquier lugar es más agradable con música, un podcast que te guste o similar. Cocinar deja de ser una tarea para convertirse en un rato agradable.
3 HAZTE AMIGO DEL CUCHILLO (Y CON UNA TABLA QUE NO PATINE)

Antes de gastarte el sueldo en una mandolina japonesa, soluciona lo que de verdad importa: cómo cortas. Mikel López Iturriaga, el jefe de todo esto, lo tiene claro: "Aprende a coger bien el cuchillo y hazte con una buena tabla, que sea gruesa y grande. Lo del cuchillo parece una tontería, pero creo que es el conocimiento más útil que existe en la cocina: te ahorrará tiempo y hará que cortar sea una actividad menos costosa y más disfrutable. Lo segundo va por el mismo camino: una tabla pequeña en la que no cabe nada o fina, de las que se mueven constantemente, es una tortura, y le quita disfrute al acto de cocinar". Un cebollero decente afilado, y una tabla grande que no se mueva: si después de cinco minutos picando cebolla te duele la muñeca, es que estás cogiendo mal el cuchillo.
4 TEN POCO EQUIPAMIENTO, PERO BIEN ESCOGIDO

Añade a la lista algo que parece ridículo pero no lo es: bayetas en condiciones y tres o cuatro paños buenos, de algodón, que no suelten pelusa, lavados con frecuencia y secos (importante para coger cosas sin riesgo de quemaduras). Julia Laich apunta que “no sirve de nada tener veinte cuchillos, cinco ollas, tres sartenes y cuatro tablas; más vale tener lo necesario y siempre a punto (por ejemplo, cuchillos afilados). Hay un cacharro con el que multiplicas el repertorio, como apunta la periodista y comidister Daniela Santos Quartino: “Incluye en el equipamiento básico una batidora de mano, un instrumento con el que podrás hacer salsas, cremas, hummus y aliños que darán mucho juego a tus platos”. 20 euros bien invertidos.
5 PREGÚNTATE PARA QUÉ QUIERES COCINAR

Antes de comprar la sartén, conviene pararse un momento a pensar para qué quieres meterte en este lío. Lo cuenta muy bien Miquel Pardo, chef de los restaurantes Cruix y Melós: “Búscale un sentido. Pregúntate y descubre para qué quieres aprender a cocinar, ¿quieres hacer felices a los demás, cuidarte y dedicarte un poco de tiempo, experimentar y probar, simplemente apañarte y ser independiente? Entender el porqué y para qué te apetece hacerlo es importante”. Cada motivación lleva a recetas y ritmos distintos.
6 NO TE LÍES CUANDO TIENES HAMBRE O PRISA

Las dos peores consejeras de la cocina. Las nueve de un martes no toca hacer el primer ossobuco: abre una lata de sardinas, corta un tomate, mezcla con lentejas o garbanzos, pon algo a la plancha, hazte un huevo pasado por agua, una buena tostada con lo que tengas. Cocinar con hambre y/o prisa te hace tomar atajos que a veces no funcionan, sacar las cosas antes de tiempo o comerte medio plato de pie mientras lo terminas. Reservar los proyectos más elaborados para momentos de calma hará que cocinar sea placentero y no una emergencia.
7 PLATOS ÚNICOS SIN ENCENDER EL FUEGO… PERO MEJOR APRENDE TÉCNICAS

Si la lees a trozos y sobre la marcha, descubrirás en el paso siete que la masa necesita reposar, tenías que haber sacado la mantequilla del frigorífico hace media hora o hace falta un ingrediente que no tienes. Lo llaman mise en place, pero es básicamente lo que tu abuela hacía cuando dejaba todos los ingredientes sobre la encimera antes de tocar la sartén.
Hay una diferencia abismal entre “sé hacer una crema de calabacín” y “sé hacer cremas de verduras”, y esa diferencia se llama entender qué estás haciendo. Si pillas qué pasa cuando sofríes una cebolla, qué cambia cuando salteas en lugar de cocer, por qué unos guisos quieren fuego suave y otros chamusquina, ya tienes media batalla ganada. Lee los libros de cocina como si fueran ensayos, no como si fueran prospectos de Ikea: la gracia no está en seguir el paso siete, está en saber por qué existe.
Lo cuenta muy bien Julia Laich: no hay que obsesionarse con las recetas. “Si bien son muy útiles cuando no se tiene ni idea, creo que es bueno aprender a usarlas como guía y no tanto como un camino muy marcado a seguir, creyendo que salirse de él es cometer un error garrafal”. La realidad es que no hay errores en una cocina de casa, con algunas excepciones en materia de pastelería (que no son precisamente de primero de cocina). “En general, la gran mayoría de las cosas se pueden solucionar de una forma u otra, con una dosis de sentido común y otra de imaginación”.
8 COCINA LO QUE DE VERDAD TE APETECE COMER (MEJOR AÚN SI SE COMPARTE)

Si cocinas lo que te gusta, repites, y eso es lo que te va a enseñar a cocinar. Hay además un atajo emocional muy potente: cocinar algo que se comparte. Miquel Pardo lo ve así: “Intenta aprender a cocinar algo que te guste y se pueda compartir, porque siempre es una buena motivación. Si es algo que te preparaban en casa, por ejemplo, tu madre o tu abuela, y tienes la suerte de poder preguntarles, hazlo (hablar con ellas siempre es una buena idea)”.
Pardo cuenta que en la Comunidad Valenciana, sin ser el plato más fácil, la paella valenciana suele ser uno de estos platos, por la tradición y los momentos vividos. “Después la cocinas tú para familia o amigos y es más la experiencia total que el plato en sí mismo”. Aprenderse el plato familiar tiene tres ventajas: sabes cómo debería saber, tienes a quién preguntar y, cuando te salga bien, estarás dándole de comer a la gente que te importa. Bingo.
9 VAS A METER LA PATA, Y NO PASA NADA

“Seamos también honestos, todos comemos alguna vez platos que se nos han pasado de cocción, nos han quedado sosos o con exceso de algún ingrediente, y mira, la vida sigue”, resume Julia Laich. A veces el arroz se pasa, la mayonesa se corta, un guiso se pega: bienvenido al club, somos millones. Los errores en la cocina no son un fracaso, son la asignatura. De hecho, muchos platos clásicos –desde la tarta Tatin hasta cualquier sopa de aprovechamiento– han salido de un accidente, así que equivócate con alegría. Lo resume Daniela Santos en una frase que podríamos grabar en la cocina: “Hay que animarse a tirarse a la piscina para aprender mediante ensayo y error”. Que la sartén te tenga miedo a ti, no al revés.
10 NO NECESITAS INGREDIENTES RARUNOS

Para cocinar no hace falta una despensa con cuarenta tipos de aceite, sal del Himalaya y mantequilla bretona: es mentira (excepto tal vez en Instagram). Pan, tomate, un buen aceite, huevos, arroz, pollo, legumbres, verdura de temporada: la sofisticación no está en lo que compras, sino en cómo lo tratas.
FUENTE: Mònica Escudero // Comidista EL PAÍS



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